El Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (Department of Homeland Security) anunció el fin efectivo del Estatus de Protección Temporal (TPS) para venezolanos, asegurando que, tras la captura de Nicolás Maduro, los migrantes “ya pueden regresar a su país con esperanza”. El mensaje, difundido en redes oficiales, fue leído como triunfalista y reabrió el debate sobre la seguridad real del retorno.
Claves del anuncio
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El comunicado fue publicado por la portavoz principal del DHS, Tricia McLaughlin.
La medida impacta a más de 500.000 venezolanos amparados por el TPS desde 2021.
El DHS vincula el fin del programa a la “estabilidad” posterior a la caída del chavismo, atribuida a la política del presidente Donald Trump.
El TPS ya había sido cancelado administrativamente en 2025, pero su aplicación quedó en suspenso por litigios; el nuevo contexto político destrabó la decisión.
Del amparo humanitario al mensaje político
El tono del anuncio marca un giro ideológico: el DHS presenta el retorno como “buena noticia” sin detallar condiciones materiales en Venezuela ni garantías de seguridad para quienes huyeron de represión, colapso económico o servicios básicos inexistentes.
Analistas advierten que usar la política exterior como argumento migratorio convierte una decisión compleja en trofeo político.
Advertencias de organizaciones y expertos
Organizaciones de derechos humanos y defensores de migrantes subrayan que el país sigue bajo tensiones internas, con incertidumbre institucional y riesgos para retornados. Presentar el regreso como un acto de “esperanza” podría distorsionar la realidad y poner vidas en riesgo, alertan.
Un estilo comunicacional que busca impacto
Desde el inicio del segundo mandato de Trump, varias comunicaciones oficiales adoptaron un lenguaje directo y provocador, priorizando impacto mediático. El mensaje del DHS sobre el TPS encaja en esa línea: simplifica una decisión administrativa y la carga de épica política, desplazando el enfoque humanitario.