Valiéndose de lo que se conoce como el “canal de disentimiento” del Departamento de Estado, funcionarios de carrera del Servicio Civil y del Servicio Exterior dijeron temer que el asedio al Congreso el miércoles pasado pudiera socavar gravemente la credibilidad estadounidense para promover y defender los valores democráticos en el extranjero.
“El no hacer que el presidente rinda cuentas públicamente dañaría aún más nuestra democracia y nuestra capacidad de lograr con efectividad nuestras metas de política exterior en el extranjero", según el segundo de los dos cables, que circularon entre diplomáticos hace unos días y luego fueron enviados a los directivos del Departamento de Estado.