La violencia del 7 de marzo de 1965, que llegó a conocerse como el Domingo Sangriento, conmocionó a la nación y ayudó a impulsar la aprobación de la histórica legislación que acabó con la segregación racial en las elecciones.
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SUSCRIBITESELMA, Alabama, EE.UU. (AP) — Sesenta y un años después de que la policía reprimió la marcha por los derechos civiles en el puente Edmund Pettus en Selma, miles de personas se reúnen en esa ciudad de Alabama este fin de semana en medio de nuevas preocupaciones sobre el futuro de la Ley de Derecho al Voto.
La violencia del 7 de marzo de 1965, que llegó a conocerse como el Domingo Sangriento, conmocionó a la nación y ayudó a impulsar la aprobación de la histórica legislación que acabó con la segregación racial en las elecciones.
Pero las celebraciones del aniversario de este año —actos que se desarrollan durante todo el fin de semana y concluyen con una marcha conmemorativa por el puente el domingo— llegan mientras la Corte Suprema estudia un caso que podría limitar una disposición de la Ley de Derecho al Voto que ha ayudado a garantizar que algunos distritos del Congreso y locales se tracen de modo que los votantes de minorías tengan la oportunidad de elegir al candidato de su preferencia.
“Me preocupa que todos los avances que logramos durante los últimos 61 años vayan a ser erradicados”, declaró Charles Mauldin, de 78 años, uno de los manifestantes que fue golpeado aquel día.
Se espera que los magistrados fallen pronto sobre un caso de Luisiana relativo al papel de la raza en el trazado de los distritos congresionales. Un fallo que prohíba o limite ese papel podría tener consecuencias de gran alcance, al abrir potencialmente la puerta para que estados controlados por republicanos reduzcan los distritos de mayoría negra y latina que tienden a favorecer a los demócratas.
Funcionarios demócratas, líderes de derechos civiles y otras personas han llegado a la ciudad sureña para rendir homenaje a ese momento crucial del Movimiento por los Derechos Civiles y para lanzar llamados a la acción. Al igual que los manifestantes del Domingo Sangriento, deben seguir presionando hacia adelante, señalaron los organizadores.
El exsenador estatal Hank Sanders, quien ayudó a iniciar la conmemoración anual, manifestó que los hechos de 1965 en Selma marcaron un punto de inflexión en la nación y contribuyeron a mejorar la democracia norteamericana.
“La sensación es de un miedo profundo a que perderemos los avances logrados, un miedo mayor que en cualquier momento desde 1965”, Sanders afirmó.
El representante Shomari Figures ganó las elecciones en 2024 en un distrito de Alabama que fue redibujado por el tribunal federal. Comentó que lo ocurrido en Selma y la posterior aprobación de la Ley de Derecho al Voto “fue monumental para dar forma a cómo se ve Estados Unidos y cómo la población está fielmente representada en el Congreso”.
“Creo que venir a Selma es un recordatorio reconfortante cada año de que el progreso que obtuvimos del Movimiento por los Derechos Civiles no es perpetuo. Ha estado bajo ataques constantes casi desde que conseguimos esos derechos”, añadió Figures.
En 1965, los manifestantes, encabezados por John Lewis y Hosea Williams, caminaron en parejas por el puente de Selma rumbo a Montgomery. Mauldin, que entonces tenía 17 años, formaba parte de la tercera pareja detrás de Williams y Lewis.
En la cima del puente, podían ver el mar de agentes del orden, incluidos algunos a caballo, esperándolos. Pero siguieron avanzando. Mauldin recordó en una entrevista telefónica: “Tener miedo no era una opción. Y no es que no tuviéramos miedo; es que elegimos el valor por encima del miedo”.
“A todos nos golpearon. Nos pisotearon. Nos lanzaron gas lacrimógeno. Y el estado de Alabama nos brutalizó”, relató Mauldin.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
FUENTE: AP

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