Han salido a la luz “verdades incómodas”.
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Han salido a la luz “verdades incómodas”.
Para los jugadores y la dirigencia del Tottenham, hubo poco que celebrar después de que el club —uno de los más ricos del fútbol europeo— escapara por poco del descenso de la máxima división de Inglaterra por primera vez en casi 50 años.
“No vamos a maquillarlo”, afirmó el presidente Peter Charrington en una carta a los aficionados publicada el lunes, “como otra cosa que no sea quedarnos muy por debajo de lo que este club espera”.
Aunque el 17mo puesto del Tottenham la temporada pasada fue visto como una anomalía en medio de la finalmente exitosa campaña del equipo para ganar la Liga Europa, había pocas excusas —salvo, quizá, una larga lista de lesiones— para que se repitiera 12 meses después.
Y, sin embargo, ahí estaban los Spurs, de cara a la última jornada de esta temporada el domingo a apenas dos puntos de la zona de descenso y en peligro de caer a la segunda categoría por primera vez desde 1977.
Habría sido el descenso más improbable desde que se fundó la Liga Premier en 1992, pues el Tottenham como integrante del llamado “Big Six” de Inglaterra, estaba a la vanguardia de los planes para lanzar la Superliga hace apenas cinco años, y es propietario de uno de los estadios más impresionantes de Europa.
Sin embargo, el Tottenham venció el domingo 1-0 al Everton —lo que volvió irrelevante la victoria del West Ham, tercero por la cola, sobre el Leeds— para completar una remontada al final de la temporada que incluyó tres triunfos en sus últimos cinco partidos bajo el mando del recién contratado entrenador Roberto De Zerbi, quien llegó a finales de marzo para encabezar la operación rescate.
“Sin ese nombramiento”, expresó el mediocampista del Tottenham James Maddison, “quizá el desastre podría haber ocurrido”.
“Pero no ocurrió”.
Aun así, fue demasiado ajustado para la tranquilidad de una cúpula del club que ha atravesado cambios profundos en los últimos dos años, incluida la salida del presidente Daniel Levy en septiembre —cinco meses después de la llegada de Vinai Venkatesham como director ejecutivo, un cargo que antes desempeñó en el acérrimo rival Arsenal.
Charrington señaló que, durante este “reinicio total” en la sala de juntas, el club había perdido de vista lo importante.
“Como parte de ese proceso, descubrimos algunas verdades incómodas. Las cualidades que hacen distinto a los Spurs, nuestro fútbol, nuestra ambición, la conexión entre el equipo y sus aficionados, se habían permitido desvanecer”, escribió en su carta abierta.
“El éxito futbolístico no estaba guiando nuestras decisiones”.
Charrington presentó una lista de cinco compromisos con los aficionados, entre ellos que el club “invertirá a lo largo de múltiples ventanas de transferencias para reconstruir, equilibrar y fortalecer” el equipo para De Zerbi, a quien se le dio un contrato de cinco años cuando se incorporó.
“Ha habido especulaciones sobre la propiedad y la dirección futura del club”, añadió Charrington. “Seamos directos. El Tottenham Hotspur no está en venta. La familia Lewis está plenamente comprometida con este club y con esta reconstrucción”.
“Proporcionarán la estabilidad y la inversión necesarias en todos los niveles para impulsarnos hacia adelante, y lo ven como una responsabilidad a largo plazo, no como una solución de corto plazo”.
Maddison está contento de que De Zerbi, exentrenador del Brighton y del Marsella, vaya a guiar al Tottenham en tiempos difíciles.
“Estoy muy contento por el entrenador que llegó y llevó el barco a buen puerto”, manifestó Maddison, “porque creo que sin él, si soy sincero, podría haber sido todo pesimismo y desolación”.
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Deportes AP: https://apnews.com/hub/deportes
FUENTE: AP

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