También acusó a Estados Unidos de endurecer el embargo mediante lo que definió como un “embargo energético”, que, según La Habana, provoca sufrimientos directos a la población cubana.
Washington habla de represión y presos políticos
El mensaje de Soberón respondió al discurso de Mike Waltz durante la sesión extraordinaria de la Asamblea General sobre Cuba.
En esa intervención, el embajador estadounidense acusó al régimen cubano de ser ilegítimo y brutal, responsabilizó a la cúpula de La Habana por el colapso interno de la isla y mostró fotografías de presos políticos cubanos ante los delegados.
Waltz mencionó casos de artistas, músicos, poetas y opositores encarcelados, presentándolos como símbolo de la represión del régimen.
El “verdadero bloqueo”, según EE.UU.
Uno de los puntos centrales del discurso estadounidense fue la idea de que el verdadero bloqueo que sufre Cuba no es el embargo de Washington, sino el control que el régimen ejerce sobre su propio pueblo.
Waltz acusó al Gobierno cubano de bloquear la libertad de expresión, la fe, la iniciativa privada, los derechos políticos, la disidencia y la esperanza.
También vinculó la crisis eléctrica con décadas de mala gestión, corrupción, represión política e infraestructura deteriorada.
Bruno Rodríguez intentó frenar el discurso
Durante la sesión, el canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla intentó interrumpir varias veces la intervención estadounidense mediante mociones de orden.
La presidencia de la Asamblea rechazó esas objeciones y permitió que el representante de Estados Unidos continuara hablando.
Bruno Rodríguez calificó posteriormente a Waltz de “mentiroso” y sostuvo que la ONU no era un “campamento de boinas verdes”, en alusión al pasado militar del diplomático estadounidense.
“Esto no es La Habana”
Waltz respondió con una frase que se viralizó rápidamente entre medios y usuarios en redes sociales: “Esto no es La Habana”.
El embajador estadounidense afirmó que su delegación no sería silenciada en Naciones Unidas como, según él, el régimen silencia a los cubanos dentro de la isla.
La frase fue interpretada como un golpe directo a la delegación cubana y como una denuncia de los mecanismos de censura y control político del régimen.
La marcha del 1 de mayo en disputa
Uno de los argumentos centrales de Soberón fue la marcha oficialista del 1 de mayo, que La Habana presentó como demostración de unidad nacional.
Sin embargo, observadores independientes, activistas y analistas han cuestionado esa lectura.
Reportes no oficiales apuntaron a una asistencia menor que en años anteriores y denunciaron mecanismos de movilización estatal, presión laboral y control institucional para garantizar presencia en la concentración.
Para críticos del régimen, la marcha no prueba apoyo espontáneo, sino capacidad de movilización del aparato estatal.
La ONU y el debate sobre el embargo
La disputa ocurrió después de una sesión extraordinaria de la Asamblea General convocada para debatir el embargo estadounidense contra Cuba.
La apertura del debate fue aprobada con 136 votos a favor, 9 en contra y 30 abstenciones.
Aunque La Habana logró instalar nuevamente el tema del embargo, el resultado mostró un número de abstenciones inusualmente alto en comparación con votaciones anteriores.
Washington interpretó esa cifra como señal de desgaste de la narrativa cubana.
Cuba denuncia “guerra energética”
El Gobierno cubano sostiene que Estados Unidos mantiene una política de asfixia destinada a provocar colapso económico y estallido social.
Bruno Rodríguez y otros funcionarios han hablado de una guerra multidimensional, no convencional, y de un cerco energético equivalente a un bloqueo naval.
Según La Habana, las sanciones contra buques, proveedores, navieras y entidades financieras dificultan el acceso de la isla a combustible, alimentos, piezas y financiamiento.
EE.UU. acusa al régimen de usar el embargo como excusa
Washington rechaza esa interpretación.
Para Estados Unidos, el régimen cubano usa el embargo como explicación única para ocultar corrupción, mala gestión, represión y control militar de sectores estratégicos de la economía.
La administración Trump ha insistido en que cualquier alivio o nueva relación con Cuba dependerá de reformas reales, liberación de presos políticos y cambios verificables en derechos humanos.
Apagones, protestas y crisis interna
El intercambio diplomático ocurre mientras Cuba atraviesa una de las peores crisis energéticas de su historia reciente.
El Sistema Electroenergético Nacional ha sufrido múltiples colapsos, con apagones prolongados, déficit extremo de generación, termoeléctricas envejecidas y falta de combustible.
En barrios de La Habana y otras provincias se han reportado cacerolazos, quema de basura, cortes de calles y gritos de “Libertad” y “Abajo la dictadura”.
1.311 protestas en mayo, según el OCC
El Observatorio Cubano de Conflictos reportó 1.311 protestas, denuncias y expresiones críticas en mayo de 2026.
Esa cifra incluye denuncias en redes, reclamos comunitarios, cacerolazos y manifestaciones presenciales, en un mes marcado por apagones de hasta 20 y 24 horas diarias.
El dato contrasta con la imagen de unidad popular defendida por el Gobierno cubano en la ONU.
El quinto aniversario del 11J como telón de fondo
El choque entre Soberón y Waltz también coincide con el quinto aniversario de las protestas del 11 de julio de 2021.
Aquel día, miles de cubanos salieron a las calles en decenas de ciudades para exigir libertad, alimentos, medicinas y fin de la represión.
Cinco años después, organizaciones de derechos humanos siguen denunciando presos políticos, condenas desproporcionadas y persecución contra manifestantes, activistas y artistas.
Una batalla por el relato internacional
La disputa entre Cuba y Estados Unidos en Naciones Unidas no es solo diplomática.
Es una batalla por el relato.
La Habana busca presentar la crisis como resultado del embargo, las sanciones y la presión económica de Washington.
Estados Unidos intenta mostrar al régimen como responsable directo de la represión, la pobreza, los apagones y la falta de libertades.
En esa pelea, cada frase se convierte en munición política.
Soberón endurece el tono
El uso de la palabra “Pinocho” por parte de Soberón muestra que la delegación cubana decidió responder en un tono más agresivo y personal.
La acusación busca desacreditar a Waltz y presentar su discurso como propaganda estadounidense.
Pero también revela la incomodidad que provocó en La Habana la exposición de presos políticos, apagones y privilegios de la élite cubana ante la Asamblea General.
Waltz y la presión sobre La Habana
Mike Waltz se ha convertido en una de las voces más duras de la administración estadounidense contra el régimen cubano en Naciones Unidas.
Su discurso buscó romper el formato tradicional del debate sobre el embargo y llevar la discusión hacia derechos humanos, presos políticos, corrupción, GAESA, apagones y represión.
La respuesta cubana confirma que ese cambio de enfoque golpeó un punto sensible.
La confrontación sigue abierta
El intercambio entre Soberón y Waltz anticipa que la confrontación entre Cuba y Estados Unidos seguirá escalando en foros internacionales.
Con la isla sumida en crisis energética, nuevas sanciones estadounidenses, negociaciones discretas y protestas internas, Naciones Unidas se ha convertido en otro escenario de una disputa mucho más amplia.
La Habana acusa a Washington de mentir y asfixiar al país.
Washington acusa a La Habana de encarcelar libertades y usar el embargo como escudo.
Por ahora, ninguno de los dos gobiernos parece dispuesto a bajar el tono.