El mandatario llegó el miércoles a la Base Conjunta Andrews a bordo del helicóptero presidencial para su salida programada rumbo a Dallas. Pero tuvo que permanecer en la aeronave unos 15 minutos de más, mientras personal de la Fuerza Aérea trabajaba en una rampa inflable de emergencia que se desplegó cerca de la salida delantera del lado derecho del avión. Del lado opuesto al que Trump acostumbra utilizar.
Cuando Trump llegó a la base, se pudo ver al antiguo avión presidencial de color azul y blanco mientras salía del hangar hacia la pista, varios cientos de metros detrás de la nueva aeronave.
Se colocaron escaleras de abordaje en las entradas delanteras y traseras del avión más viejo, dejando entrever la posibilidad de que el mandatario tuviera que viajar en él rumbo a Texas.
Trump salió poco después del helicóptero presidencial y dijo que se estaban haciendo pruebas en el tobogán del nuevo avión.
“Quieren asegurarse de que todo funcione perfectamente”, señaló el mandatario, refiriéndose a la aeronave que aceptó como regalo del gobierno de Qatar, la cual ha sido reacondicionada y pintada de rojo, blanco, azul y dorado.
De momento se desconoce si el tobogán fue desplegado intencionalmente para una prueba o si se trata de un error que deba evaluarse y corregirse. Pero Trump afirmó que no estaba preocupado. Al preguntarle si estaba satisfecho con la seguridad que ofrece el avión, respondió: “Sí, lo estoy — o no estaría en él”.
Trump abordó poco después, mientras la tripulación continuaba trabajando. Eventualmente, el tobogán fue desinflado, desprendido y retirado de la aeronave.
El Air Force One, la designación para cualquier aeronave que transporte a un presidente en funciones, despegó hacia Dallas poco después.
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Barrow informó desde Atlanta. El periodista de The Associated Press Collin Binkley, en Washington, contribuyó con este despacho.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
FUENTE: AP