Vilda fue despedido como parte de los cambios en la federación española de fútbol seguidos a la crisis provocada por el beso en los labios que el expresidente Luis Rubiales dio a la jugadora Jenni Hermoso durante la ceremonia de premiación del Mundial en agosto.
Vilda fue citado posteriormente por un juez español como parte de la investigación sobre el beso de Rubiales a Hermoso. Vilda estaba entre los acusados de intentar convencer a Hermoso de que respaldara a Rubiales tras el beso.
El entrenador negó haber cometido actos indebidos.
Vilda guio a España hacia su primer título en la Copa Mundial de Fútbol Femenino pese a que 15 jugadoras se rebelaron ante él año pasado, exigiendo métodos más profesionales como entrenador. Se mantuvo en su cargo con el apoyo de Rubiales.