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De "The Invite" a "The Studio", Seth Rogen ama gritarle a Olivia Wilde

Seth Rogen le dio a Olivia Wilde una nota al final del rodaje de “The Invite”. En ella escribió: “Me encanta gritarte”.

No era un dardo tóxico de un actor volátil hacia su directora y coprotagonista tras un rodaje difícil; realmente han encontrado una especie de magia en gritarse mutuamente en pantalla, primero en el episodio “Missing Reel” de “The Studio”, con un aire a Chinatown, en el que Wilde interpreta una versión satírica de sí misma como la directora enloquecida, y luego como una pareja al borde del colapso en la ácida comedia dramática de cámara “The Invite” ("La invitación"), que se estrena en todo el país el 10 de julio.

“No hay nada sagrado en ninguno de los dos, en realidad”, comentó Wilde. “Había como un permiso para hablar, permiso para gritar, libremente”.

Rogen, de 44 años, y Wilde, de 42, surgieron más o menos de la misma generación, con papeles memorables en televisión a finales de los 90 y a inicios de los 2000, que florecieron en estrellato cinematográfico y, con el tiempo, en la dirección. Pero hasta hace poco solo se habían cruzado de manera significativa una vez: en una lectura de guion de la comedia sobre embarazo y holgazanería de Judd Apatow, “Knocked Up” ("Ligeramente embarazada"), hace más de 20 años. Wilde no consiguió el papel y cada uno siguió su camino.

Y quizá fue lo mejor. Puede que “Knocked Up” no hubiera sido el uso adecuado de Wilde y Rogen juntos. Parecen destacar no como un dúo tradicional de comedia romántica, sino en un terreno más espinoso, más abrasivo.

En “The Invite”, las tensiones ya están a fuego lento entre Joe (Rogen) y Angela (Wilde) cuando sus vecinos de arriba, más liberales, Pína (Penélope Cruz) y Hawk (Edward Norton), llegan a cenar y agitan todo durante una noche de alcohol y revelaciones.

Wilde y Rogen hablaron con The Associated Press sobre cómo el elenco logró que Wilde actuara en la película, las producciones de estudio y no tomarse el casting demasiado a pecho. Sus comentarios han sido editados para mayor claridad y brevedad.

AP: Ustedes llevan suficiente tiempo en este negocio como para que, si alguien dice que los está considerando para un papel, al final sea halagador, pero ¿hay una parte de ustedes que se pregunta: “Ah, ¿así es como me ves?”

WILDE: Me encantó la oportunidad en “The Studio” de burlarme de mí misma, qué emoción, y de burlarme de este negocio de la manera más cariñosa. Me encantó poder jugar en ese mundo, pero no hubo ni un momento en que pensara: espera, ¿de verdad crees que estoy (insulto) loca?

ROGEN: Gracias a Dios.

WILDE: ¿Te sentiste ofendido porque yo quería que fueras un papá sin sexo?

ROGEN: ¿Un hombre triste sin sexo? No, lo entendí. Me lo adjudico: papá triste sin sexo.

WILDE: Este papel era como lo mejor de Albert Brooks y un poco de un Richard Dreyfuss de los 70 o quizá un Richard Dreyfuss de los 80. Y sentí que hay un poco de Albert Brooks y de Richard Dreyfuss en ti, lo cual es un gran elogio.

ROGEN: Oye, solo puedo esperar que sí.

AP: ¿De verdad los actores se le fueron encima a Olivia para lograr que también actuara en esta película?

ROGEN: Totalmente. La presionamos abiertamente para que lo hiciera. Teníamos un chat aparte entre nosotros en el que planeábamos cómo hacerlo y cómo lanzar un ataque por varios frentes para arrinconarla y que aceptara. Gracias a Dios funcionó. Y yo simplemente seguía diciendo que no a cualquier otra opción que ella ponía sobre la mesa. Literalmente, hice imposible contratar a otra persona porque, con todos los demás que sugerías, yo decía: “No creo que sean buenos para esto”.

WILDE: ¿Meryl Streep?

ROGEN: Sí, eso no funcionaría.

WILDE: Sí hizo falta que me animaran porque, por la razón que fuera, tenía un síndrome del impostor muy fuerte con esto, porque los admiro muchísimo. Me sentía capaz de dirigir esto y mantenerlo todo en su sitio, y de verdad sentía una conexión fuerte con la historia y con todo lo que tenía que pasar para que quedara bien, pero la idea de subirme al ring intimidaba. Nunca me habría propuesto a mí misma. Preferiría morirme antes que decir: “¿Y si fuera yo, chicos?”

ROGEN: Yo soy exactamente lo contrario; siempre estoy como: “Necesitamos un plano más cerrado de mí, no creo que me estemos destacando lo suficiente en todo esto”.

WILDE: Fue la mejor experiencia de mi carrera por todas las razones, pero desde luego como actriz. Nunca me había divertido tanto actuando. Y me hizo pensar que quizá no lo odio.

AP: La película está inspirada en otra española (“Sentimental” de Cesc Gay) que también se ha adaptado a distintos idiomas. ¿Hay algo particularmente estadounidense en esta versión?

WILDE: Creo que sí. Creo que hay una actitud hacia el matrimonio en la cultura estadounidense que refleja mucho nuestra mentalidad de “sí se puede”: lo vas a hacer, te vas a mantener firme y vas a apretar los dientes y aguantar. Hay una energía estadounidense en eso que creo que es parte de lo que mantiene a la gente durante mucho tiempo en lugares y relaciones realmente difíciles. Y en esta versión de la historia, en nuestra versión, estas personas, si no las hubiera confrontado esta noche de la que trata la película, se habrían quedado en esta zona difícil, llena de conflicto y de agresividad pasiva probablemente para siempre, porque simplemente no son personas a las que les guste rendirse. También creo que hay una actitud puritana estadounidense hacia el sexo en general que definitivamente abordamos en la película, porque trata de personas que no han hablado de sexo entre ellas de una manera que desesperadamente necesitaban desde hace años.

ROGEN: A mí me pareció muy estadounidense; como canadiense, somos de la gente más liberal sexualmente del planeta.

AP: La película anterior de Olivia, “Don’t Worry Darling” ("No te preocupes cariño") fue una producción de estudio. ¿Qué aprendiste de esa experiencia?

ROGEN: Habrían estado mucho más estresados porque la película se reescribió por completo en las semanas previas al rodaje. Eso no les gusta mucho.

WILDE: Cuando trabajas para un estudio, no tienes la oportunidad de ser tan… esta es la afirmación más obvia del planeta… pero por lo general, a menos que seas Paul Thomas Anderson, siento que no tienes la oportunidad de ser tan específico y, en algunos sentidos, ojalá un poco audaz. Creo que no habríamos tenido el mismo grado de control creativo como grupo, y eso fue lo que hizo que la experiencia fuera tan valiosa. Me alegra muchísimo que esto no fuera una película de Sony de cien mil millones de dólares.

ROGEN: Podríamos haberlo hecho. Podríamos encontrar la manera de gastarlo. Dame un presupuesto y me lo fundo.

FUENTE: AP

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