El Teatro Municipal de Santiago realiza hasta el sábado la venta a precios populares de cientos de piezas que han formado parte de icónicas producciones de ópera y ballet, como La traviata, Romeo y Julieta, Werther, La Cenicienta o el Cascanueces.
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SUSCRIBITESANTIAGO (AP) — Trajes, máscaras, sombreros y vestidos que salieron directamente de algunas de las obras teatrales más aclamadas son solo algunos de los accesorios que podrán formar parte de los atuendos de los chilenos en este Halloween.
El Teatro Municipal de Santiago realiza hasta el sábado la venta a precios populares de cientos de piezas que han formado parte de icónicas producciones de ópera y ballet, como La traviata, Romeo y Julieta, Werther, La Cenicienta o el Cascanueces.
La iniciativa ha atraído la atención de artistas, coleccionistas y amantes del teatro, así como a curiosos y aquellos que buscan un disfraz único de última hora para el Día de las Brujas.
Los precios de las prendas oscilan desde los 3.000 pesos (tres dólares) a hasta más de 500.000 pesos (unos 520 dólares), dependiendo de los materiales y del diseñador que firma las indumentarias.
“Es más que una simple oportunidad de venta; es también una ocasión para dar a conocer lo que hacemos”, afirmó a The Associated Press Carlos Mora, el jefe del taller y del departamento de vestuario del teatro.
En el interior del icónico Teatro Municipal, fundado en 1857 y una de las obras cumbres del estilo neoclásico francés en Chile, los visitantes pueden no solo disfrutar de las sendas piezas disponibles sino también apreciar el trabajo artesanal que hay detrás de cada producción teatral a través de la confección de cientos de accesorios, prendas y otros elementos que componen un espectáculo.
La venta también incluye programas, fotografías, revistas, discos de vinilo y otros objetos de colección de temporadas teatrales anteriores, en lo que supone un verdadero viaje al tiempo que conduce los visitantes por distintas épocas y culturas.
“Siento que hacen cosas maravillosas con las manos, son unas artistas maravillosas. No es solo los que bailan, los que cantan, sino las personas que están por detrás que hacen estas maravillas”, afirmó Mónica Ramírez, en referencia al detallado vestuario que lucen los actores una vez en el escenario.
En las afueras del centenario auditorio, decenas de personas aguardaban en una larga cola por su turno para sumergirse en el mundo mágico de las artes clásicas, la arquitectura y la escenografía. Muchos venían solo a paseo, algunos en busca de un disfraz de Halloween y, otros, simplemente experimentar una oportunidad única y dar vida a la imaginación.
“Me interesa el vestuario histórico; tratar de tener alguna chaqueta o algún abrigo que pueda ser ocupado como un disfraz, un atuendo de época”, señaló a su vez Pablo García. “Me pareció interesante tener esta experiencia que es distinta. No es como encontrar el vestuario que uno puede encontrar en una tienda de disfraces, por ejemplo”.
FUENTE: AP
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