“Esa militarización será temporal mientras estabilizamos el orden público”, dijo De la Espriella en una declaración oficial en la que detalló que el ejército reforzará su presencia en la ciudad, coordinado con la policía, para “fortalecer el control territorial, proteger a los ciudadanos y enfrentar a las estructuras criminales y narcoterroristas”.
Se trata de la segunda ciudad en ser militarizada por De la Espriella, quien dio un giro a la política de seguridad en Colombia prometiendo “mano de hierro” contra los ilegales y cerrando las puertas para las mesas de diálogo de paz.
Cúcuta, la capital del departamento de Norte de Santander, es un apetecido paso estratégico para grupos ilegales que aprovechan sus múltiples pasos ilegales distribuidos en los 2.200 kilómetros de frontera con Venezuela para pasar contrabando, drogas y migrantes.
De la Espriella aseguró que la militarización también obedece a que es una ciudad fronteriza donde tienen que “garantizar la seguridad y la soberanía, porque los grupos narcoterroristas están atacando de manera infame y con gran sevicia a la población”.
En la frontera operan grupos como la guerrilla Ejército de Liberación Nacional, alzado en armas desde 1964; facciones disidentes de la extinta guerrilla Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) que no se acogieron a un acuerdo de paz firmado hace una década; y el cártel Clan del Golfo.
La estatal Defensoría del Pueblo advirtió en una alerta temprana hace dos años que la expansión de los grupos armados ilegales y la lucha por el control territorial entre ellos generaba “graves consecuencias para la población civil que ha sido víctima de amenazas, secuestros, homicidios, desapariciones forzadas y otros actos de violencia".
El mandatario de signo conservador aseguró que a partir del próximo martes entrará en operación una campaña militar y policial especial en Cúcuta para combatir grupos ilegales y el bloque de seguridad urbana, una nueva estrategia que en otras ciudades ha incluido operaciones sorpresa que terminan en más de un centenar de capturas e incautaciones de droga y armas.
El hecho violento más reciente fue el martes, cuando cuatro uniformados resultaron lesionados por la detonación de un artefacto explosivo cerca del puente internacional que comunica con el municipio de Ureña, Venezuela.
Las autoridades sospechan que el ataque fue presuntamente perpetrado por el ELN; sin embargo, la guerrilla no lo ha reivindicado.
FUENTE: AP