La Habana — La polémica en torno a Sandro Castro escaló a un nuevo nivel luego de que Idalmis Menéndez, exnuera de Fidel Castro, lo acusara públicamente de mentir sobre su vida y de ocultar los privilegios con los que creció dentro del núcleo de poder en Cuba.
En declaraciones ofrecidas en entrevista, Menéndez aseguró sentirse “horrorizada” por las recientes afirmaciones del influencer, quien había declarado que vive “como cualquier cubano”.
Embed - EXNUERA DE FIDEL CASTRO responde a Sandro Castro y le recuerda los privilegios en los que se crió
Testimonio desde el corazón del poder
Menéndez, quien convivió durante años en el complejo residencial de Punto Cero, afirmó que su experiencia directa contradice completamente la versión de Sandro.
“Sí tienes privilegios, porque naciste en el corazón del poder”, sentenció.
Según su relato, la familia Castro siempre contó con:
Privilegios, contactos y negocios
Uno de los puntos más sensibles de la denuncia gira en torno a los negocios de Sandro Castro.
Menéndez aseguró que sus oportunidades económicas no son producto del esfuerzo individual, sino del acceso a contactos privilegiados derivados de su apellido.
“Todas las relaciones que tiene le vienen por su apellido Castro”, afirmó.
Además, sostuvo que ese entorno le otorga una protección que no tiene el resto de la población:
“A él nadie lo toca por ser quien es”
Críticas a su discurso “capitalista”
Las declaraciones de Sandro Castro a favor del capitalismo también fueron cuestionadas.
Menéndez lo acusó de incoherencia por no enfrentar directamente al sistema que, según ella, lo ha beneficiado durante toda su vida.
“¿Por qué no se enfrenta a su familia?”, cuestionó.
Ataque a la narrativa sobre Fidel Castro
La exnuera también rechazó las palabras del joven sobre su abuelo, asegurando que presentar a Fidel Castro como un líder respetuoso es una falta de respeto hacia el pueblo cubano.
Según afirmó, el sistema actual y sus consecuencias son responsabilidad directa del liderazgo histórico.
Un símbolo de la desconexión
El caso ha reavivado el debate sobre la desigualdad en Cuba, especialmente el contraste entre la élite gobernante y la población.
Mientras millones enfrentan apagones, escasez y bajos salarios, figuras como Sandro Castro proyectan una imagen de lujo difícil de reconciliar con la realidad del país.