Washington — El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó este jueves una de sus declaraciones más duras contra el régimen cubano al asegurar que “Cuba no podrá sobrevivir”, horas después de firmar una orden ejecutiva que impone nuevas sanciones y aranceles contra los países que suministren petróleo a la isla.
La afirmación fue realizada ante la prensa durante la presentación de un documental de la primera dama, Melania Trump, y marca un nuevo punto de escalada en la ofensiva política, económica y diplomática de Washington contra La Habana.
“Parece que no podrá sobrevivir. Cuba no podrá sobrevivir”, dijo Trump al ser consultado sobre el impacto de las nuevas medidas.
Emergencia nacional y presión máxima
Las declaraciones del mandatario se produjeron pocas horas después de que firmara una orden ejecutiva en la que declara que la situación en Cuba representa una “amenaza inusual y extraordinaria” para la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos, activando así una emergencia nacional.
La medida autoriza a Washington a imponer aranceles adicionales a los productos de cualquier país que directa o indirectamente venda o suministre petróleo a Cuba, una decisión que apunta a asfixiar la ya debilitada capacidad energética del régimen.
Golpe directo al corazón del régimen
La nueva política se suma al corte del suministro de crudo venezolano tras la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores, actualmente procesados en Nueva York por cargos de narcotráfico. Según Washington, el fin del respaldo energético de Caracas podría acelerar un cambio de régimen en Cuba.
Trump evitó usar el término “asfixia”, calificándolo de “muy duro”, pero describió a Cuba como “una nación fallida”.
“Hay que sentirse mal por Cuba porque han tratado muy mal a su gente. Tenemos muchos cubanoestadounidenses que fueron tratados muy mal y quieren volver”, afirmó.
Reacción de La Habana
El régimen cubano condenó la intervención estadounidense en Venezuela y calificó la política de Washington como un acto de “terrorismo e intimidación”. No obstante, reiteró su disposición a un diálogo solo si se produce bajo condiciones de “igualdad y respeto”, descartando cualquier negociación bajo coerción.
Contexto histórico
La relación entre Estados Unidos y Cuba atraviesa uno de sus momentos más tensos en décadas, en medio de una crisis económica, energética y social sin precedentes en la isla, y una administración estadounidense que apuesta abiertamente por la máxima presión.