El diario The New York Times pidió este domingo al presidente Barack Obama que ayude a expandir la "clase empresarial" cubana, mediante la flexibilización de las sanciones económicas contra el régimen de La Habana.
"El presidente Obama podría ayudar a expandir el papel de la pequeña pero creciente clase empresarial al flexibilizar sanciones mediante pasos que puede tomar unilateralmente la rama ejecutiva", pidió el periódico a través de su séptimo editorial ?desde el pasado 11 de octubre? sobre las relaciones La Habana-Washington.
El comité editorial afirma que la administración Obama "ha observado las reformas con escepticismo". Y aunque reconoce que la Casa Blanca "ha flexibilizado" las restricciones de viaje a la Isla y de remesas, critica que "ha hecho relativamente poco para empezar a levantar la red de sanciones que Estados Unidos ha impuesto a Cuba durante décadas".
Luego, alejándose del tema central, y sin exponer argumentos, el diario considera que la Casa Blanca "podría iniciar el proceso eliminando a Cuba de la lista del Departamento de Estado de países que respaldan a organizaciones terroristas".
Más adelante retoma la idea de las reformas y considera que "es posible ampliar los mecanismos mediante los cuales los estadounidenses pueden proveer capital a las empresas independientes".
La posición de NYT coincide con la de más de 40 de ex altos cargos, empresarios e intelectuales, quienes pidieron a Obama, en mayo pasado, que tomara medidas ejecutivas para ampliar "los cambios ya en marcha" en la relación con La Habana. La carta abierta fue promovida entonces por Cuba Study Group.
"Hacer eso empoderaría a los cubanoamericanos que desean desempeñar un papel más robusto en la transformación económica de la isla. Además, gradualmente, disminuiría la habilidad del Gobierno cubano de culpar a Washington por las deficiencias de una economía que está fallando a sus ciudadanos, principalmente como resultado de las políticas estatales", añadió el domingo NYT en su editorial.
En otra parte, el periódico habla de contradicciones entre "líderes de la antigua guardia" y los "reformistas", dentro del régimen, sobre el modo y la velocidad con que deberían producirse los cambios económicos.
"Las autoridades cubanas parecen tener una actitud inconstante respecto al creciente sector privado. Aunque dan la bienvenida al empleo y a la ganancia tributaria que genera, los burócratas están poniéndoles trabas a los negocios particularmente exitosos, y obligando algunos a convertirse en cooperativas administradas conjuntamente con el Estado. El mensaje parece ser: queremos prosperidad pero no personas más prósperas que otras", dice el diario.
Como colofón cree que "Washington podría empoderar el campo reformista al facilitar que los empresarios cubanos obtengan financiamiento externo y formación empresarial"; pero advierte que "es poco probable que esa estrategia sea exitosa, a menos que Estados Unidos abandone su política de cambio de régimen".
"A pesar de que la transformación económica de Cuba está avanzando lentamente, bien podría conducir a una sociedad más abierta. Por ahora, el continuo antagonismo proveniente de Washington solo está ayudando a la antigua guardia", dice el séptimo editorial.