Entre los potenciales beneficiarios hay "falta de hábito, confianza y cultura de trabajar con el banco", y de parte de este, inexperiencia, admitieron Martha Teresa Gómez Suárez y Greicher La Nuez Gambino, directoras de Banca de Negocios y de Riesgos Bancarios, respectivamente, del Banco Popular de Ahorro.
Lo mismo sucede con las CNA. Aunque están funcionando 317 en la capital, solo han sido abiertas 245 cuentas y suscritos 127 créditos.
"Pensamos que las deficiencias radican en el poco conocimiento que tiene ese sector sobre el financiamiento", justificó Milagros Suazo Reimond, subdirectora de Banca Corporativa de BANMET. Aunque "hemos impartido seminarios y ofrecido atenciones con tal propósito, no ha sido mucha la insistencia de ellos para obtener recursos".
Entre otros problemas que favorecen la tendencia, Milagros Suazo consideró la carencia de un mercado idóneo donde los que consiguieron finanzas puedan adquirir los insumos y la inexperiencia de las personas a la hora de completar los trámites.
Capricho, control y altos intereses
"Se ven negocios muy bonitos y con prósperas condiciones, pero cuando preguntas, el dinero vino de algún familiar o amigo, o desde afuera. Es decir, muchos prefieren esa, u otra vía, porque en Cuba no hay costumbre del crédito bancario", se quejó Aymara Álvarez Martínez, directora de la sucursal de BANMET ubicada en Línea y Paseo.
No mencionó la desconfianza de muchos cubanos ante la caprichosa actuación del Gobierno, que en el pasado ha dado marcha atrás o modificado medidas económicas según haya convenido a sus intereses.
"Solicitar un fondo al banco puede generar cierto conflicto, porque la legislación a veces es cambiante. Así que no me arriesgo a pedir un financiamiento para comprar las herramientas y materias primas que necesito para mejorar, no sea que de repente vengan con la orden de que tengo que cerrar mi taller", dijo Carlos Sosa, carpintero por cuenta propia en Santa Cruz del Norte.
La funcionaria Aymara Álvarez señaló otro elemento que puede ser molesto para los trabajadores privados porque implica control sobre sus negocios.
"Por supuesto, damos seguimiento al préstamo concedido, para comprobar en qué se invierte. O sea, no es tanto como facilitarle 20.000 pesos para que usted los gaste en no se sabe qué. Más o menos cada tres meses hacemos esos controles", comentó.
La gerente comercial de la misma sucursal, Daisy Arozarena Pedrosa, defendió los intereses que cobran las entidades sobre los préstamos. "Fluctúan acorde con el monto prestado y la demora en saldar la deuda. Diría que en Cuba las tasas de interés no son altas, en comparación con otros países. Son factibles para el cliente", opinó.
Sin embargo, Gabriel Ibáñez, asesor económico de la cooperativa no agropecuaria (CNA) de gastronomía El Potín, en Paseo y Línea, dijo que deben destinar el "48 por ciento de los ingresos" a amortizar la deuda.
"El proceso de solicitud se hace largo y tedioso. Debemos demostrar que somos rentables, lo cual me parece bien, pero surgen trabas, demoras; piden mucha información y los mismos papeles reiteradamente. Aparte de que nos vemos muy apretados entre el pago de los impuestos a la ONAT y la deuda con el banco", se quejó Ibáñez.
Del otro lado, Remy Dou, presidente de la CNA El Jardín, en Línea y C, consideró "justas" las tasas del banco. "Se está jugando con el dinero de un país", dijo. A su juicio, el trabajo con el banco es "recomendable, pues ayuda a validar la factibilidad del proyecto que uno quiere llevar adelante, de lo contrario no aprobarían el préstamo".
Armindo Gracia Amable, presidente de la CNA Hachem Jireh, dedicada a la construcción, consideró que los intereses "deberían ser negociables".
"También convendría que los períodos de gracia fueran más elásticos, en función del monto solicitado, porque si no sofocan al que está iniciando", añadió.
En busca de clientes que contraten sus préstamos, BANMET abrió una Oficina de Créditos en Lacret y Juan Delgado, municipio de Diez de Octubre, pero "la cantidad de asistentes no es significativa", reconoció su directora, Carmen Rodríguez López.
"Vinimos a gestionar un crédito, porque queremos iniciarnos como cuentapropistas, pero no tenemos la suma suficiente para arrancar. Somos taxistas en arrendamiento y dijeron que nos iban a dar un curso para explicarnos el sistema, pero hasta ahora nada. Aquí estamos prácticamente improvisando, averiguando qué hay que hacer, qué hay que dar, cómo se paga esto o lo otro. Es todo sobre la marcha", declaró Ramón Pérez Hechavarría, un cuentapropista que acudió a esa oficina.
De acuerdo con Bohemia, las actividades de trabajo privado que han recibido la mayor cantidad de créditos del BANMET son los elaboradores de alimentos y arrendadores de vivienda. Les siguen los transportistas, vendedores minoristas, parqueadores, carpinteros, barberos, reparadores de sombrillas y tenedores de libros.
El banco prestó además el capital inicial a los 69 mercados agropecuarios creados en la ciudad; asimismo, a cooperativas de gastronomía, construcción, ornitología y otras.
Los solicitantes de créditos deben ofrecer garantías, como autos y otros bienes, para casos de impago. Ahora Eruard Serrano, que se dedica a arrendar parte de su vivienda, teme perder un vehículo tasado en 575.000 pesos (unos 23.000 dólares). Por el nivel de gastos, no ha podido cancelar sus deudas con el banco y está pensando en una extensión.
"Yo pago 5.000 o 6.000 pesos mensuales de un ingreso de 10.000, o sea, desembolso más de 50 por ciento. Pedí cinco años para devolverlo, pero ellos dijeron que me sobraba dinero y que podía acortar el plazo, pero no como sugerencia", lamentó Serrano. "Lo que noto a partir de mi experiencia es que el mayor interesado es uno, y como tal hay que asumir todo lo que dicen", añadió.
FUENTE: Diario de Cuba