Alcanzaste el límite de 40 notas leídas

Para continuar, suscribite a americateve. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.

SUSCRIBITE

Sin computadoras públicas en cientos de kilómetros

Por Diario de Cuba
Las instalaciones de Joven Club de Computación (JCC) y Electrónica que, en Cuba radican hasta en los municipios más aislados del Plan Turquino implantan un sistema de acceso a sus instalaciones conocido como "derecho de admisión".

Sus directivos y técnicos prohíben la entrada a cualquier ciudadano que haya "violado" las regulaciones del código de ética, el cual rige las directrices del local. La prohibición y la violación son tan relativas que se niega la entrada a alguien solo por exigir su derecho.

Los JCC son instalaciones barriales que brindan servicios de cursos de informática y computación a la población. En salas con diez PC por instalación. También prestan el servicio de intranet y tiempo de máquina para trabajar o estudiar computación.

Desde 2010, en el municipio de Florencia, Ciego de Ávila, René Chirino Ríos, director del centro y diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular, promueve vedar la entrada a algunos clientes. A veces por causas ideológicas, a veces por justos reclamos de derechos.

"En desacuerdo con los preceptos practicados por la Batalla de Ideas, y por los personajes de la historia local como doña Isabel Victoria, mecenas y benefactora del municipio a mitad de siglo XX", comenta el periodista independiente Maurilio Martínez.

"La regulación del JCC en Florencia era algo así como un secreto a voces dado que desde hace varios años algunas personas fueron etiquetados como indeseables por tener opiniones contrarias a la aplicación del horario, las formas de entrada, o por exigir acceso a internet, o por distribuir contenidos que no son del agrado del sistema", continúa Maurilio.

En cada barrio cubanos existen estas instalaciones. En Florencia es el único lugar donde hay computadoras públicas en cientos de kilómetros. Cualquier usuario puede pasar a formar parte de la lista negra ¿Qué recurso le queda a un ciudadano en Florencia cuando se violan sus derechos más elementales?

Este club está bloqueado para algunas personas que piensan diferente, lo que está catalogado como una violación a los derechos humanos, específicamente al derecho innegable que tiene cada persona al libre acceso a la información, estipulado en artículo 19 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, de la cual Cuba es firmante.

El "derecho de admisión" se ha implementado en otros sitios y otras áreas del país. Centros nocturnos, estadios y hasta cines. Un mentado caso recogido por el periodista local Yamil Díaz Gómez expuso como el cine Camilo Cienfuegos, de Santa Clara, prohibió la entrada de un exhibicionista por realizar allí sus felonías.

El hombre solicitó el servicio de un abogado y "como no existe respaldo legal para la decisión de prohibir a un ciudadano la entrada a un lugar público, las puertas del Camilo (el cine) se volvieron a abrir", escribe en su artículo Díaz Gómez.

"En el caso de los JCC se puede formular una queja a instancias provinciales o nacionales y aferrarse a la idea de que sus reclamos encontrarán oído que repare la falta cometida", comenta un funcionario.

En Florencia solo queda esperar hasta dónde piensan llegar personajes como el diputado René Chirino Ríos.
Por Diario de Cuba

Deja tu comentario

¿Querés estar informada/o las 24hs?

Suscribite a nuestro Newsletter