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Pastores evangélicos en la mirilla del régimen

Por Martí­ Noticias
De un lado al otro del país hay decenas de pastores en la mira del aparato de control estatal. Citaciones a destiempo, interrogatorios policiales, negativas a legalizar sus iglesias denominacionales y hasta demoliciones de las viviendas que sirven como casa-culto, según testimonios de algunos de ellos.

Once casas decomisadas a la Iglesia Bereana

Los misioneros de la Iglesia Bereana se establecieron en Cuba desde 1946, originalmente en el pueblo de Auras, nombrado luego como Floro Pérez, en la provincia de Holguín. En 1960 salieron en estampida ante la llegada del más crudo ateísmo comunista, pero allí quedó uno de sus cristianos fieles, el padre del hoy pastor Daniel Josué Pérez Naranjo, quien fue perseguido hasta perder incluso el poder de volver a reinscribir la denominación.

Su hijo Josué pasaría un proceso parecido décadas más tarde, acaso mayor, como explicó:

"En 1984 me expulsaron de Educación, donde ensañaba como profesor de inglés, junto a mi esposa Reina Feria Saya que era profesora de idioma ruso y también fue expulsada debido al acoso de la entonces metodóloga, Elizabeth Guillar", asegura este líder evangélico.

Naranjo relató a martinoticias.com que en 1997 compró una casa en Arroyón con la idea de reiniciar la Iglesia Bereana, pero al tiempo fue confiscada y ahora paga unos veinte pesos en moneda nacional como renta, ante el decomiso. Desde entones la congregación que trató de levantar siguiendo el camino de su padre ha sufrido "el decomiso de once casas" y las multas suman "unos 40 mil pesos cubanos".

Desde inicios de septiembre el pastor de la Iglesia Apostólica y Profética Bet-El, Alejandro Hernández Cepero, ha sido citado en dos ocasiones a unidades policiales en La Habana. Su esposa Otmara Aragón también ha sido amenazada.

Intentó entrar en mi vivienda, sin una orden, sin nada. Después he sido citado para hablar con un tal capitán Damián que nunca se identificó oficialmente y me interrogó durante casi dos horas", señaló.

En una denuncia para el blog Religión en Revolución, Hernández Cepero notificó las citaciones referentes al 13 de septiembre de 2014 para la Unidad de la PNR de Infanta y Manglar.

La queja del evangélico recae sobre el comportamiento de un militar que se hace llamar Amaury, quien le ha advertido: "yo voy a volver a citar a tu esposa para ver si ella va a venir o no".

"Este señor, jamás ha presentado documento alguno que acredite nombre, cargo, grado y unidad a la que pertenece", indica el post publicado como Carta-Denuncia a la Fiscalía General de la República de Cuba.

En Camagüey, el pastor bautista Yiorvis Bravo Denis ha asumido como una cruz la furia de las Brigadas de Respuesta Rápida y está completamente seguro que no son ataques ocasionales.

Bravo cuenta lo sucedido a finales de 2013. "Recibí un acto de repudio por parte del supuesto pueblo, que no son más que la seguridad (del Estado) y personas de la policía vestidos de civil, porque puse carteles exigiendo mis derechos", debido a que lo intentaban desalojar cuando ?asegura? tenía todos sus documentos en regla.

La semana pasada mientras fotografiaba las calles camagüeyanas, se vio envuelto en un altercado con los policías que pretendieron ocuparle el equipo y llevarlo a una estación policial, según relató.

El gobierno quiere cristianos dormidos
Desde hace un par de años el conocido pastor bautista y bloguero independiente Mario Félix Lleonart Barroso viene denunciando el acoso y hostigamiento a que son sometidos aquellos evangélicos que no acatan los designios de la Oficina de Asuntos Religiosos del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, dirigida por Caridad Diego.
"Ellos (el gobierno) nos conciben como dicen sus manuales de Marxismo, 'como el opio de los pueblos'. Quieren cristianos que estén dormidos y que ayuden a adormecer a la masa que está a su alrededor", indicó Lleonart Barroso, en alusión a quienes siguen las ordenanzas del gobierno.

Mario Félix Lleonart Barroso y su esposa Yoaxis Marcheco fueron interceptados el pasado 21 de junio mientras hacían su trabajo pastoral en la provincia de Villa Clara. La policía les incautó las laptop con que trabajaban y desde entonces han caminado todas las instituciones desde la fiscalía hasta los tribunales a todos los niveles, sin respuesta alguna, según denunciaron oportunamente en varios medios de prensa.

Sobre las treinta preguntas que presentó a las autoridades cuestionando la libertad de culto en el país, Barroso se muestra pesimista. "Lo que me alarma es que están a tono con la realidad, como si el gobierno se hubiese decidido a guiarse por esas preguntas para hacer todo negativo, e incluso que esas preguntas puedan crecer", concluyó.
Por Martí­ Noticias

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