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Canadá

OPINION: El defalco a la diáspora por la dictadura cubana comenzó en Canadá

americateve | Antonio Tang Báez
Por Antonio Tang Báez

El aparato militar y de inteligencia de Cuba —Ministerio del Interior (MININT) y el Ministerio de las Fuerzas Armadas (MINFAR) — hoy dispone de buena parte de las ingresos de los cubanos que viven en el exterior y que, con su trabajo, suplen a las arcas de la dictadura miles de millones de dólares anualmente.

Su engendro parte en Canadá a mediados de los años noventa.

En el 2002, el ex oficial de la Dirección General Inteligencia (DGI) de Cuba, Enrique García, ya denunciaba[1] que la maquinaria mafiosa de la dictadura cubana funcionaba con nuevos aires desde Canadá para captar fondos y usarla como trampolín hacia EE.UU. García, que había desertado en enero de 1989 a los Estados Unidos, denunció que una nueva “mafia con entrenamiento de inteligencia" nutría de dólares al corrupto conglomerado empresarial de los Castro, que estaba vinculado al crimen organizado, al narcotráfico, al lavado de dinero y a la venta de tecnología a países hostiles.

Según García, el espionaje político e industrial usual de Cuba se había transformado con “espías de nuevo tipo” operando bajo fachada de "empresarios socialistas" y representantes de compañías privadas financiadas con capital estatal cubano. Habían creado en Canadá empresas mixtas, reclutado a empresarios canadienses y vendido a inversionistas canadienses la falsa idea de que Cuba ofrecía buenas oportunidades de negocio.[2]

Entre los espías cubanos que llegaron a Canadá figuran Carlos Barros, del Departamento M-VI (de espionaje industrial), que fue destacado en Montreal, así como Lázaro Sánchez y Rafael Fernández Fernández, que fueron identificados en la prensa como agentes de inteligencia cubanos. Fernández operó en Canadá entre 1988-1992, pero los servicios de contrainteligencia de Canadá descubrieron sus actividades y se marchó a Cuba.

En 1993 viajó a México y, posteriormente, entró en los Estados Unidos, donde fue detectado por el FBI, por lo que se fugó de Miami y regresó a Montreal. Allí, comenzó a trabajar con Lázaro Sánchez bajo la fachada de Antillas Express, compañía dedicada a tramitar cheques y órdenes de pago en asociación con Unidos Tours de Nueva York, Cielomar en California y otra agencia en Silver Spring, Maryland. Todas los fondos iban a dar a la matriz en Montreal y cumplían el objetivo de burlar el embargo de EE.UU.

El ambiente político en Canadá había sido propicio hasta el 1998.

Pero, en una visita a La Habana en abril de 1998 el primer ministro canadiense Jean Chrétien, enfureció a Fidel Castro al hablarle de derechos humanos, dando lugar a varias extravagantes declaraciones contra Canadá.[3]

En 1999, Castro mandó como embajador a Canadá a Carlos Fernández de Cossío, un hombre de los servicios de inteligencia cubanos que conocía bien al Canadá habiendo vivido allí de niño cuando su padre era embajador de Cuba.

De Cossío lanzó a sus mejores oficiales y agentes a interesar a empresas canadienses a invertir en Cuba y lograron embaucar al banco de inversiones Caisse de Depot et Placement du Quebec con la compra de parte de la industria azucarera en quiebra. La inversión fracasó rotundamente y, ante los resultados negativos del banco en 2001, su director, Jean Claude Scraire, renunció.

Mientras tanto, se gestaba una tormenta.

Antillas Express había acelerado el proceso de enriquecimiento ilícito y en 1998 la policía canadiense acusó a sus dueños, Fernández y Sánchez, de lavado de dinero proveniente del tráfico de droga.

Pero los dos agentes cubanos continuaron sus operaciones y Sánchez tuvo la osadía de pedir a la corte de justicia en Montreal que le devolvieran $600.000 que habían sido congelados en 1998 en el primer registro por la policía canadiense de las oficinas de Transfert Express Inc., otra de sus fachadas. Pero el juez Bernard Grenier consideró que Sánchez ocultaba la verdad sobre sus verdaderas actividades y no se le devolvió.[4]

Fue solo a principios del año 2002, cuando se puso al descubierto las operaciones turbias de los cubanos y la policía canadiense se aprestaba a arrestarlos, que el Departamento de la Seguridad del Estado (DSE) de Cuba entró en acción para ocultar la complicidad del régimen.

Primero, sus propios compañeros arrestaron a Fernández en La Habana, incautando todas sus pertenencias. Luego, Lázaro Sánchez cometió el error de ir a Cuba para ver que sucedía y también fue arrestado, incautándosele un contenedor de computadoras en el puerto de La Habana.

No habían aprendido la lección de las Causa Número Uno y Dos de junio y julio de 1989, cuando los hermanos Castro sacrificaron alrededor de veinte oficiales con fusilamiento o cárcel para ocultar su negocio de narcotráfico ante una inminente reacción del gobierno de Estados Unidos.

A pesar de los escándalos que dieron lugar a la peor crisis en la historia de las relaciones bilaterales de Cuba y Canadá, Carlos Fernández de Cossío fue recompensado por su misión de embajador a Canadá (1999-2004) y es hoy Viceministro del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba.

Curiosamente, fue la empresa canadiense Antillas Express la precursora de decenas de compañías que hoy pululan en Miami, New Jersey y muchos otros lugares como partes del entramado de negocios de la dictadura cubana.

Utilizan el sudor de tantos cubanos empujados a emigrar y la separación de la familia cubana para enriquecer a la elite castrista con miles de millones que envían a Cuba en ayuda humanitaria en remesas medicinas, alimentos, bienes de todo tipo, telecomunicaciones, viajes, aranceles, y altísimos costos de pasaporte.

Hoy se reparte la piñata entres los militares afines a Raúl Castro. En 2010, cuatro años después de enfermarse su hermando, Fidel Castro, Raúl logró que el conglomerado militar GAESA (Grupo de Administración Empresarial S.A.), quedara bajo su control, engullendo a todas las empresas que Fidel manejaba como parte del conglomerado CIMEX bajo el MININT.

Antonio Tang es un cubano-canadiense, inversionista privado y destacado activista por la libertad de Cuba. Se exilió en Canadá en 1981.

[1] Ariel Remos, “Introducen dólares falsos en Cuba,” Diario Las Américas, 17 de octubre de 2002.

[2] Ariel Remos, “Ex militar cubano teme aumento de espías en EE.UU.,” Diario Las Américas, 31 de marzo de 2002.

[3] Antonio Tang Báez, “La gran estafa de Fidel Castro al primer ministro canadiense Jean Chrétien,” América Teve, 13 de enero de 2024.

[4] Lynn Moore, “Money launderer sent to prison,” The Gazette, 22 de octubre de 2002

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