Trabajadores privados cubanos están amenazando con operar sus negocios aunque sea en la ilegalidad en protesta por la orden del régimen de cerrar inmediatamente los cines privados en 3D y antes del próximo 1 de enero la venta de ropa importada. La inmediata clausura de cines 3D no solo tiene el rechazo de dueños y clientes. También el de intelectuales y blogueros oficialistas en la Isla quienes critican públicamente el cierre de un negocio que según ellos solo llevaba disfrute a la familia cubana. El comediante cubano Robertico es uno de los que tuvo que clausurar la presentación de este tipo de filmes. Su 3D café en el vedado, entre los más concurridos en La Habana, se mantiene abierto pero solo con espectáculos de artistas y humoristas de la Isla. Pese al descontento público que ha generado la orden de cerrar los cines 3D en cuba, analistas no creen que el régimen dé marcha atrás a esta medida. Tampoco parece se revertirá la decisión de que el próximo 31 de diciembre sea el día final para que cierren las ventas privadas de ropa importada, uno de los negocios más afectados por lo que muchos califican de retroceso en el trabajo por cuenta propia en cuba.