En su primera visita oficial a Cuba, el ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, elogió los logros democráticos y los valores de "consenso" y "concordia" de la transición española, en una conferencia en el Instituto Superior de Relaciones Internacionales, en La Habana, reporta EFE.
"La tentación de imponer un proyecto único a todos los ciudadanos es grande. Y lo es tanto por parte del Estado como por parte de otros grupos", afirmó el ministro en su intervención.
"Es muy difícil convencerse de que el pluralismo es una riqueza, de que otros puedan tener un punto de vista distinto, del que se puede aprender y con el que hay que convivir", añadió.
Para García-Margallo, uno de los "aciertos" de la Transición española, que dio fin a la dictadura franquista (1939-1975), fue que, antes que el derecho al voto, recuperó libertades como las de asociación, reunión y expresión, que se ejercieron durante el año y medio previo a las elecciones democráticas de 1977.
"Esto facilitó un intercambio nacional de pareceres y creó una opinión pública madura que fue a votar con conocimiento de causa", resaltó.
El jefe de la diplomacia española destacó la importancia que tuvo para España la aprobación de la ley de Amnistía, que sacó de las cárceles a todos los presos políticos de la etapa del franquismo y que fue "tan generosa que permitió que por primera vez desde 1812 no hubiera ni un solo preso por razones políticas".
"La redacción de la Constitución de 1978 no hubiese sido posible sin hacer tabla rasa en los delitos políticos cometidos durante el franquismo", indicó.
A juicio del ministro, las claves que hicieron posible la transición en España fueron el respeto a la legalidad, el consenso y que la sociedad civil tomara un rol protagonista en el establecimiento de la concordia nacional y la reconciliación.
"La actitud aperturista y el reconocimiento por el Gobierno del papel de la sociedad civil como interlocutor se vio premiado por una respuesta generalizada a favor del acuerdo, la reconciliación y la concordia", afirmó el ministro.
Asimismo, García-Margallo calificó como clave la firma, en 1976, de los dos Pactos de Derechos Humanos de Naciones Unidas: por un lado, el Pacto Internacional de los Derechos Civiles y Políticos, y, por el otro, el Pacto Internacional de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales, especificó.
"La firma ?y posterior ratificación de estos Pactos unos meses después? es fundamental para el reingreso pleno de España en la comunidad de naciones", dijo.
El régimen cubano firmó esos pactos en 2008, pero hasta el momento no los ha ratificado ni ha realizado los cambios en la legislación cubana que exigirían.
El canciller español dijo que esos instrumentos, junto a la adhesión a la normativa de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), "son elementos imprescindibles, no solo para la defensa de los derechos del ciudadano, sino también para marcar la pauta de la actuación de las instituciones".
García-Margallo, quien durante los años de la transición era diputado de la Unión de Centro Democrático (UCD), señaló que el cambio político fue posible en España "porque así lo quiso todo el mundo", algo que se reflejó en la actitud de los partidos políticos que "antepusieron los intereses comunes a los partidistas".
García-Margallo inició este lunes su visita oficial a Cuba con encuentros con el ministro de Comercio Exterior, Rodrigo Malmierca; y con el vicepresidente del Consejo de Estado, Ricardo Cabrisas, además de reunirse con los empresarios españoles.
Estos encuentros con autoridades cubanas "transcurrieron bien", según dijo a los medios, y en ellos abordaron asuntos de cooperación y temas políticos, como el estado de las relaciones bilaterales, así como Cuba con la Unión Europea (UE).
El titular de Exteriores mantuvo además un desayuno de trabajo con la Asociación de Empresarios Españoles en Cuba, quienes le expresaron las dificultades de su actividad empresarial en el país, en medio de las tímidas reformas del Gobierno.
La agenda de la visita del ministro no incluye encuentros con grupos opositores, a pesar de que el propio García-Margallo afirmó en 2012, pocos meses después de asumir su cargo, que no viajaría a Cuba a menos que se le permitiera verse con disidentes.
Ante su visita, la líder del grupo opositor Damas de Blanco, Berta Soler, divulgó una carta solicitando a al canciller español que encuentre un hueco durante su estancia para entrevistarse con su organización y con otros miembros de la disidencia.
La visita del jefe de la diplomacia española a Cuba concluirá este martes con reuniones con el canciller cubano, Bruno Rodríguez, y previsiblemente con Raúl Castro.