Cuba 22 noviembre 2021

La venta de contenido sexual en internet ha proliferado en Cuba ante los efectos de la pandemia

Gracias a la posibilidad que tienen los cubanos desde hace un tiempo de acceder a internet a través de sus dispositivos electrónicos, ha proliferado a través de las redes sociales una nueva forma de compra y venta de contenido erótico

A través de internet, algunas personas en la isla intercambian fotos íntimas o videos eróticos a cambio de recargas telefónicas, según testimonios recogidos por América Tevé.

La prostitución en Cuba, dependiente del sector turístico, se ha visto afectada ante los efectos de la pandemia por la escasa entrada de extranjeros debido en su mayor parte a las medidas restrictivas implantadas por el gobierno de Cuba. Esto ha llevado a que los trabajadores sexuales nacionales busquen alternativas y ha impulsado aún más la compraventa de sexo virtual, explicaron expertos en el tema.

Las plataformas digitales más utilizadas para realizar ese tipo de actividades son WhatsApp, Facebook y Messenger.

Amir Valle, autor del libro Habana Babilonia o Prostitutas en Cuba, una de las documentaciones más importantes sobre este flagelo en la isla, comentó que este reinvento de la prostitución lleva a la priorización de la pornografía , y asegura que no solo existe esa modalidad de envío de fotos desnudas a cambio de recargas.

“También ha ganado fuerza la figura del ´agente´ se trata de jineteras cubanas que utilizan a algún familiar o amigo radicado en el exterior para que las registre en sitios oficiales de pornografía, cobrando este agente un porciento de las ganancias que se obtengan”, expuso.

Además, estos agentes suelen promocionar su mercancía en las redes sociales. Uno de los modos “más establecidos” son cuentas falsas en Facebook e Instagram en las cuales algunas mujeres de apariencia ingenua contactan a hombres extranjeros “y establecen una relación con ellos que desemboca en los usuales caminos del intercambio sexual virtual a cambio de dinero”, explicó.

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Valle agregó que una modalidad popular en Europa, específicamente en países como Holanda, Italia y Francia, que es donde este tipo de negocio ha llamado la atención de la autoridades, es la “grabación en la isla de cortos”, pequeños documentales o simplemente escenas pornográficas, que son editadas y reproducidas en videos (caseros o semiprofesionales) por “socios cubanos” radicados en esos países, y vendidos directamente a los clientes que se contactan por internet o en sex-shops de los barrios “rojos”.

Según el escritor, la preocupación de las autoridades se debe a que en algunos de los casos las protagonistas en esos videos son menores de edad.

Adrián Herrera Rondón, un youtuber cubano que radica en la isla, dijo que conoce a una chica que tiene 17 años que se dedica a mandar fotos y videos íntimos suyos a personas a cambio de alguna recarga telefónica, y al momento que la recibe, bloquea de sus redes sociales a la persona que se la envió.

“Es increíble cómo esto se está haciendo tendencia en nuestra comunidad, y solo por el simple hecho de estar conectado a internet o tener saldo en un celular”, dijo.

Herrera también señaló que este fenómeno se debe a la situación pésima que atraviesa el país, ya que cada vez los precios aumentan más y las personas tienen menos dinero para satisfacer sus necesidades básicas.

“Estamos pasando mucho trabajo en el país, y por lo tanto las personas buscan cualquier forma de obtener dinero y no les importa si ese método consiste en estafar a otros o ir en contra de tus principios o valores morales. Ya la población no halla qué hacer para poder vivir”, concluyó.

Un joven universitario graduado de Cultura Física en la Habana que por miedo a represalias por parte del régimen cubano decidió mantener su identidad anónima, afirma que este fenómeno está fructificando en el país debido a la enorme crisis existente y a la falta de oportunidades que tienen los jóvenes para poder emprender debido a las restricciones que implanta la dictadura.

“Yo ayudé a varios de mis amigos, que al igual que yo son universitarios, a crear cuentas falsas de mujeres en Facebook”, afirmó el joven. “La cuenta tenía que lucir bastante creíble, por lo tanto, poníamos varias fotos de la misma chica, le solicitábamos la amistad a muchos usuarios de Facebook y cuando algún hombre escribía a través de Messenger, mis amigos, haciéndose pasar como mujeres, les seguían el juego. Cuando estos usuarios le pedían alguna foto de la supuesta chica desnuda, la condición era que le enviaran una recarga telefónica a un número especifico de celular y ellos le mandaban la foto”, dijo.

Estos perfiles eran creados con fotos de actrices de la industria pornográfica o de antiguas novias de las cuales aún conservaban algunas fotos desnudas, según explicó.

Este tipo de interacciones se hacían insostenibles ya que a veces el engañado quería tener videollamadas con la “supuesta chica”, y cuando esto sucedía, “mis amigos simplemente bloqueaban al usuario de todas sus redes sociales”, agregó.

El portal de Cubanet Noticias publicó a principios de este año un reportaje donde varias mujeres a través del anonimato contaron sus experiencias con respecto a este tema.

Según el video, estas mujeres reciben dinero del exterior a través de agencias o a través del teléfono celular a manera de recargas a cambio de videos o fotos íntimas.

Ellas, en cambio, sí tienen sexo con las personas que conocen por internet cuando viajan a Cuba y no se esconden a través de cuentas falsas, según el reportaje.

“Me siento mal al hacer esto, yo no hago esto por placer, lo hago por necesidad”, dijo una de las entrevistadas por Cubanet bajo el seudónimo de María. “Si yo no recibo ayuda de ningún otro lado, esa es la única opción que me queda”, agregó.

Olga Consuegra, autora del libro “La noche parió una Jinetera”, comentó que, mediante sus testimonios recogidos, ella descubrió que en varios casos los clientes pagaban a las jineteras para escucharlas y oír consejos, independientemente del sexo; ya que muchas de estas mujeres eran universitarias y bien preparadas.

“Los motivos por los que entraron en el mundo de la prostitución van desde el desamor, la venganza, las necesidades económicas y la búsqueda de una visa que les permitiera salir de Cuba y comenzar de nuevo en cualquier lugar del mundo”, argumentó.

“Dentro de las 23 historias que se cuentan en ´La noche parió una Jinetera´ descubres a la ex deportista, la doctora, la veterinaria convertida en sadomasoquista a la que le gusta tratar más con animales que con personas, es un panorama diverso en motivos y razones, pero que tiene un denominador común: El amor por la tierra en que nacieron, y el rechazo a la manipulación política con la que se ha manejado el concepto de jineteras”.

La escritora, quien lleva más de 14 años sin visitar Cuba, aseguró que esta situación ha cambiado enormemente y “si alguna chica ofrece la desnudez de su cuerpo a cambio de una recarga telefónica, la historia actual es mucho más triste y deprimente que la que conté en el 2006”.

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