Cuba 05 enero 2022

Empujones y gritos: así terminó una comida de fin de año en un hotel en Cuba

Tuvieron que meterse varias personas a la cocina para reclamar la comida y las frutas", describe una visitante

"Estafada", así se siente Giselle Muñoz tras pasar el fin de año en el Hotel Grand Memories de Cayo Santa María, al norte de la provincia de Villa Clara.

La cubana intentó salir de la rutina el 31 de diciembre pasado y solo encontró carencias y decepciones a cada paso en la instalación estatal, según denunció en Facebook en un texto acompañado de un video.

A los problemas de abastecimiento del hotel cinco estrellas y todo incluido, como se lee en las páginas promocionales, se sumaron los organizativos. Después de esperar horas para que le entregaran la habitación, cuenta Muñoz en su perfil de Facebook, que cuando entró se encontró que la misma estaba ocupada. "La suerte fue que no había nadie saliendo desnudo del baño ni en otra situación más vergonzosa".

"Me salí rápidamente y me dirigí otra vez a la carpeta", continúa Muñoz, que agregó que pudo instalarse con su familia a las 7 pm en otra habitación. "El aire acondicionado no enfriaba, el refrigerador no enfriaba, la ducha no tenía agua caliente, el televisor no tenía ni mando ni se veía porque tenía la pantalla partida, y las colchas de taparse olían a nido de ratón", describe.

La joven, residente de Sancti Spíritus, volvió a bajar a la recepción y solicitó hablar con los directivos del hotel: "para que me devolvieran mi dinero porque era 31 de diciembre y aún yo no me había instalado en el hotel. Me dijeron que no se podía, lo más que podían hacer era darme unas horas más de estancia en día de mi salida".

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"Está de más recordar que el dinero está 'muy duro' de conseguir para botarlo así, no son cinco pesos, es mucho dinero"

Aun con mucho disgusto, a Muñoz no le quedó otro remedio que irse a la cena de fin de año que había preparado el hotel, pero sí pensó por un segundo que los tropiezos habían acabado, rápidamente entró en cólera. El desabastecimiento que se extiende por los mercados de la Isla también ha llegado a los hoteles.

"Sin carne de cerdo, sin comida, prácticamente, sin personal para atender y que abasteciera la cantidad de clientes", describe la joven lo que vivió en el restaurante. Recuerda, además, que "las personas esperaban ansiosas las manzanas y las uvas", porque, insiste, los clientes pagaron "un suplemento alimenticio que incluía frutas, frutas que yo jamás vi".

"Tuvieron que meterse varias personas a la cocina para reclamar la comida y las frutas y entonces salió una cocinera a repartir una triste cajita de uvas para tantos clientes", como se puede ver en un video que compartió Muñoz en sus redes sociales, según afirma, "para que nadie se atreva a decir que es mentira".

"Hubo golpes, empujones y de todo lo antes nunca visto por un puñado de uvas, que al final cayeron todas al piso porque las mismas personas rompieron la caja intentando llevárselas".

"Está de más recordar que el dinero está muy duro de conseguir para botarlo así, no son cinco pesos, es mucho dinero", insiste Muñoz.

Fuente: 14ymedio.com

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