EE.UU. deporta a otros 96 cubanos a La Habana y eleva a 740 los retornados a Cuba en 2026
El vuelo aterrizó este jueves en el Aeropuerto Internacional José Martí con 78 hombres y 18 mujeres. La operación se produce en medio del endurecimiento migratorio de la administración Trump y del aumento de deportaciones de cubanos desde Estados Unidos.
Nuevo vuelo de deportación llega a La Habana
Estados Unidos deportó este jueves a 96 migrantes cubanos en un nuevo vuelo con destino a La Habana, como parte de las operaciones de retorno pactadas entre Washington y el régimen cubano.
La aeronave aterrizó en el Aeropuerto Internacional José Martí con 78 hombres y 18 mujeres, según el balance divulgado por el Ministerio del Interior de Cuba.
Con este operativo, la cifra de cubanos retornados a la isla durante 2026 ascendió a 740 personas, distribuidas en 19 operaciones realizadas desde Estados Unidos y otros países de la región.
Tres deportados quedaron bajo investigación en Cuba
Tras el aterrizaje, las autoridades cubanas realizaron los procedimientos habituales de identificación, revisión sanitaria y recepción de los retornados.
Según el reporte oficial, tres integrantes del grupo fueron trasladados a órganos de investigación por su presunta vinculación con hechos delictivos cometidos antes de salir de Cuba.
El Ministerio del Interior no informó sus identidades, los delitos investigados ni si existían procesos judiciales abiertos en su contra antes de abandonar la isla.
Aumenta el ritmo de deportaciones bajo Trump
El nuevo vuelo confirma la aceleración de las deportaciones de cubanos durante la administración Trump.
Hasta mayo, ya habían sido devueltos directamente a La Habana 612 cubanos en 2026. Con el nuevo operativo, el acumulado oficial de retornados a Cuba sube a 740, incluyendo vuelos y otras devoluciones desde países de la región.
Las cifras muestran un cambio de ritmo frente a años anteriores, cuando las deportaciones directas a Cuba eran menos frecuentes y La Habana rechazaba recibir determinados perfiles, especialmente personas con antecedentes penales graves.
Una política migratoria más dura
La administración Trump ha convertido las deportaciones masivas en uno de los pilares de su política migratoria.
En el caso cubano, el aumento de vuelos directos hacia La Habana se combina con deportaciones a terceros países, traslados entre centros de detención y un mayor número de arrestos por parte de ICE.
Organizaciones y medios especializados han señalado que muchos cubanos con órdenes finales de deportación, casos migratorios pendientes o estatus inciertos han quedado bajo mayor riesgo de expulsión.
Sin detalles individuales sobre los deportados
Ni el Gobierno cubano ni las autoridades migratorias estadounidenses ofrecieron detalles completos sobre la situación individual de los 96 deportados.
No se informó cuántos tenían órdenes finales de deportación, cuántos habían estado bajo custodia de ICE, cuántos ingresaron por la frontera sur o cuántos llevaban años residiendo en Estados Unidos.
Esa falta de información ha sido una constante en los vuelos recientes, lo que dificulta verificar de forma independiente el perfil migratorio o penal de cada retornado.
El I-220A y el temor dentro de la comunidad cubana
El aumento de deportaciones ocurre en medio de una creciente preocupación entre miles de cubanos con procesos migratorios pendientes, especialmente aquellos que ingresaron a Estados Unidos y quedaron bajo documentos como el I-220A.
Muchos de ellos viven en un limbo legal, sin residencia permanente y con temor a que una decisión adversa en corte pueda derivar en una orden de deportación.
La presión también alcanza a personas con antecedentes penales, casos de tránsito o detenciones locales que pueden activar procesos migratorios federales.
La Habana defiende los acuerdos migratorios
El régimen cubano presenta estos vuelos como parte de su compromiso con una migración “regular, segura y ordenada”.
Sin embargo, el discurso oficial evita abordar las causas profundas del éxodo cubano: la crisis económica, la represión política, la falta de libertades, los apagones, la inflación y el deterioro de las condiciones de vida en la isla.
Para miles de cubanos, la deportación no solo implica regresar al país de origen, sino volver a un escenario de incertidumbre, pobreza y posible vigilancia estatal.
Un nuevo capítulo del drama migratorio cubano
El vuelo de este jueves confirma que las deportaciones de cubanos seguirán siendo un punto sensible en la relación entre Washington y La Habana.
Mientras Estados Unidos endurece sus controles migratorios, Cuba acepta nuevos grupos de retornados en medio de una crisis interna cada vez más profunda.
El resultado es un escenario de alta tensión para la comunidad cubana en Estados Unidos, especialmente para quienes no han logrado regularizar su situación y enfrentan procesos abiertos ante cortes de inmigración.