El gobernante acusa a EE.UU. de “asfixia económica” mientras Washington endurece su ofensiva energética contra el régimen
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SUSCRIBITEDíaz-Canel reacciona a la orden de Trump para cortar el suministro de petróleo a Cuba. EE.UU. endurece sanciones y eleva la presión energética contra el régimen cubano
El gobernante acusa a EE.UU. de “asfixia económica” mientras Washington endurece su ofensiva energética contra el régimen
Miguel Díaz-Canel se pronunció este viernes por primera vez tras la orden ejecutiva firmada por el presidente Donald Trump que busca cortar el suministro de petróleo a Cuba, mediante la imposición de aranceles a países que comercien combustible con la isla.
En un mensaje cargado de retórica ideológica, el gobernante cubano acusó a Estados Unidos de actuar bajo un “pretexto mendaz y vacío de argumentos” y de intentar “asfixiar la economía cubana” presionando a terceros países.
“¿Acaso no decían el Secretario de Estado y sus arlequines que el bloqueo no existía?”, cuestionó Díaz-Canel, arremetiendo contra quienes sostienen que las sanciones estadounidenses se limitan al comercio bilateral.
Fiel a su discurso habitual, el mandatario concluyó calificando la medida como una muestra de la “naturaleza fascista, criminal y genocida” de lo que describió como una élite política estadounidense que actúa por intereses personales.
La reacción de Díaz-Canel se produjo horas después de que el canciller Bruno Rodríguez emitiera la primera respuesta oficial del régimen, calificando la orden de Trump como un “brutal acto de agresión”.
Rodríguez advirtió que Washington busca imponer un bloqueo total al suministro de combustible, sometiendo al país a “condiciones de vida extremas”, y acusó a la Casa Blanca de recurrir al chantaje internacional para aislar energéticamente a Cuba.
Según el MINREX, la medida estadounidense se basa en una “larga lista de mentiras” que pretenden presentar a Cuba como una amenaza regional, y sostiene que “la única amenaza real a la paz y la estabilidad es el propio gobierno de EE.UU.”.
La orden ejecutiva de Trump declara que la situación en Cuba constituye una “amenaza inusual y extraordinaria” para la seguridad nacional de Estados Unidos, habilitando a los secretarios de Comercio y Estado a sancionar económicamente a países que suministren petróleo a la isla.
El documento acusa al régimen cubano de:
Facilitar operaciones de inteligencia de Rusia y China
Albergar organizaciones como Hamas y Hezbollah
Contribuir a la desestabilización regional a través de migración irregular y violencia
De acuerdo con fuentes citadas por The Wall Street Journal, esta estrategia forma parte de una ofensiva para acelerar un cambio de régimen, bajo la premisa de que Cuba atraviesa su momento de mayor vulnerabilidad.
La decisión de Washington tiene implicaciones globales. Países como México, Rusia y Argelia, que han suministrado petróleo a Cuba en el pasado reciente, podrían verse afectados por aranceles y represalias comerciales.
La orden se apoya en amplios marcos legales —incluida la Ley de Emergencias Nacionales y la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional— lo que le otorga un alcance significativo.
Mientras tanto, reportes de prensa indican que embajadas y empresas extranjeras en Cuba ya revisan discretamente planes de evacuación, ante un posible colapso energético total.
Aunque La Habana insiste en un discurso de victimización, la nueva medida de Trump va más allá de la presión simbólica.
Se trata de una estrategia diseñada para golpear el punto más vulnerable del régimen cubano: el acceso a la energía, mientras busca romper los últimos vínculos internacionales que sostienen su estructura de poder.
El choque entre Washington y La Habana entra así en una fase crítica, con consecuencias que podrían redefinir el futuro inmediato de la isla.

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