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Cuba

CUBA DISPARA SUS COMPRAS A EEUU EN 2026: importaciones crecen 61,8% y alcanzan $674 millones

Las compras cubanas a EEUU alcanzaron $674 millones hasta julio, impulsadas por alimentos, artículos de socorro y petróleo, pese a las tensiones entre ambos países

americateve | Redacción América Noticias Miami
Por Redacción América Noticias Miami

Cuba dispara sus compras a EEUU en 2026: importaciones crecen 61,8% y alcanzan $674 millones

Cuba está comprando más productos estadounidenses que en años anteriores y las cifras comienzan a revelar una paradoja en las relaciones entre ambos países: mientras Washington y La Habana atraviesan uno de sus períodos de mayor confrontación política reciente, el comercio desde Estados Unidos hacia la Isla se encuentra en fuerte expansión.

Entre enero y julio de 2026, Estados Unidos exportó bienes a Cuba por aproximadamente 674 millones de dólares, según los datos más recientes del U.S. Census Bureau.

La cifra representa un incremento del 61,8% frente a los aproximadamente 416,5 millones registrados durante los primeros siete meses de 2025.

El volumen acumulado hasta julio equivale además a más del 83% de los $809,6 millones exportados durante todo 2025.

Julio marcó un récord mensual

La aceleración resulta particularmente evidente al analizar los últimos meses.

Estados Unidos exportó hacia Cuba:

$91,4 millones en abril, $116 millones en mayo, $117,6 millones en junio y $148,9 millones en julio.

El dato de julio prácticamente duplica los $73,2 millones registrados en julio de 2025.

Si ese ritmo se mantiene durante los meses restantes, 2026 podría cerrar muy por encima de los niveles comerciales registrados durante los últimos años.

De $404 millones en 2023 a $674 millones en solo siete meses de 2026

La evolución resulta todavía más llamativa cuando se compara con años anteriores.

Durante todo 2023, las exportaciones estadounidenses hacia Cuba alcanzaron aproximadamente $404 millones.

En 2024 subieron hasta $585,4 millones.

En 2025 alcanzaron $809,6 millones.

Ahora, solamente entre enero y julio de 2026, ya suman $674 millones.

El crecimiento refleja no solo un aumento del comercio, sino también un cambio en el tipo de mercancías que Cuba está adquiriendo.

El pollo deja de ser el principal producto

Durante años, una imagen dominó el comercio estadounidense con Cuba:

los contenedores de pollo congelado.

Entre 2023 y 2025, ese producto encabezó las exportaciones hacia la Isla.

Pero en 2026 perdió el primer lugar.

El economista cubano Ricardo Torres, investigador invitado en American University, explicó a EFE que la composición de las compras está cambiando.

Los artículos de socorro aparecen ahora en primera posición, con aproximadamente $126,6 millones.

Le siguen:

pollo congelado: $118 millones

y

derivados del petróleo: $117,1 millones.

Los vehículos, que habían ocupado una posición importante durante 2024 y 2025, representaron otros $34,9 millones.

El petróleo estadounidense entra con fuerza

La aparición de combustibles entre las principales categorías constituye uno de los cambios más significativos de 2026.

Según el análisis ofrecido por Torres a EFE, los envíos de gasolina y diésel aumentaron con fuerza, particularmente durante julio.

El economista sostiene que, considerando diferentes derivados, las compras energéticas estadounidenses están adquiriendo una importancia inédita para Cuba.

Esto ocurre mientras la Isla atraviesa una profunda crisis energética caracterizada por prolongados apagones y graves dificultades para garantizar suministros estables de combustible.

Estados Unidos gana peso como proveedor energético

Para el economista Daniel Torralbas, el mercado energético estadounidense se está convirtiendo en un elemento cada vez más relevante para Cuba.

La proximidad geográfica ofrece una ventaja evidente.

Transportar mercancías desde puertos estadounidenses hacia Cuba puede resultar considerablemente más eficiente que hacerlo desde mercados situados a miles de kilómetros.

La situación adquiere todavía más relevancia cuando otros proveedores tradicionales de la Isla enfrentan limitaciones para sostener los niveles de suministro del pasado.

Mayor comercio en medio de una fuerte confrontación política

El crecimiento resulta paradójico porque se produce mientras las relaciones políticas entre ambos gobiernos atraviesan un momento de elevada tensión.

La administración de Donald Trump ha incrementado las sanciones y otras medidas de presión contra estructuras estatales cubanas.

La Habana, por su parte, acusa a Washington de intentar asfixiar económicamente al país.

Sin embargo, simultáneamente, cientos de millones de dólares en mercancías estadounidenses continúan entrando a Cuba bajo las categorías y autorizaciones permitidas.

El sector privado cubano impulsa parte del crecimiento

Una pieza fundamental del nuevo escenario son las empresas privadas cubanas.

El crecimiento de las mipymes y otros actores no estatales ha creado una demanda considerable de mercancías importadas.

Alimentos, bebidas, productos manufacturados, vehículos, equipamiento y otros bienes procedentes de Estados Unidos terminan abasteciendo negocios y mercados privados dentro de Cuba.

EFE señala que una parte importante del incremento comercial está relacionada precisamente con ese sector.

Las compras alivian la escasez, pero no solucionan la crisis

Los economistas consultados por EFE coinciden en una distinción importante.

La entrada de mercancías estadounidenses puede aliviar determinados problemas de abastecimiento.

Pero eso no significa que esté resolviendo los desequilibrios estructurales de la economía cubana.

Torres señaló que el desabastecimiento interno continúa siendo severo y que Estados Unidos resulta atractivo como proveedor tanto por su capacidad productiva como por su proximidad geográfica.

$674 millones frente a apenas $500.000 en sentido contrario

Existe otro dato que refleja la enorme asimetría comercial.

Mientras Estados Unidos exportó $674 millones en mercancías hacia Cuba durante los primeros siete meses de 2026, las importaciones estadounidenses procedentes de la Isla sumaron apenas alrededor de:

$500.000.

El resultado fue un saldo comercial favorable a Estados Unidos de aproximadamente $673,5 millones.

En otras palabras, el flujo comercial es prácticamente unidireccional.

Cuba compra cada vez más, pero vende muy poco a EEUU

La diferencia ayuda a explicar por qué hablar simplemente de un aumento del “comercio bilateral” puede resultar engañoso.

Lo que está creciendo fundamentalmente son las exportaciones estadounidenses hacia Cuba.

La capacidad cubana de vender productos al mercado estadounidense continúa siendo extremadamente reducida.

Las restricciones comerciales, la limitada producción exportable cubana y el marco regulatorio entre ambos países condicionan ese intercambio.

Una dependencia que puede aumentar la influencia de Washington

Ricardo Torres considera que una mayor dependencia cubana del mercado estadounidense puede proporcionar a Washington una capacidad adicional de influencia.

La lógica es sencilla:

si una parte creciente de alimentos, bienes de consumo y combustible procede de Estados Unidos, las decisiones regulatorias estadounidenses adquieren mayor peso sobre la economía cubana.

Se trata de una interpretación económica planteada por el experto, no de una conclusión estadística del Census Bureau.

La geografía vuelve a imponerse

Más allá de la política, existe una realidad difícil de ignorar:

Cuba está a solo 90 millas de Florida.

Para numerosos productos, Estados Unidos constituye uno de los mercados internacionales más cercanos a la Isla.

Torres considera que esa proximidad convierte al mercado estadounidense en un proveedor competitivo para numerosos renglones, particularmente cuando Cuba necesita importar rápidamente productos básicos.

La inversión extranjera enfrenta un panorama diferente

El crecimiento de las compras no significa que Cuba se esté convirtiendo en un destino atractivo para grandes inversiones internacionales.

Los economistas consultados por EFE distinguen claramente entre vender mercancías a Cuba e invertir capital dentro del país.

Torralbas considera que 2026 se encuentra entre los años menos favorables para realizar grandes inversiones en el mercado cubano debido al contexto económico y político.

Barreras dentro y fuera de Cuba

Los obstáculos tienen dos dimensiones.

Dentro de Cuba persisten interrogantes relacionados con:

seguridad jurídica, convertibilidad monetaria, repatriación de beneficios, regulación estatal y garantías para los inversionistas.

Al mismo tiempo, las sanciones estadounidenses dificultan la participación de determinadas compañías internacionales y elevan el riesgo de realizar operaciones vinculadas con estructuras estatales sancionadas.

Según Torres, ambas circunstancias limitan la posibilidad de atraer capital internacional a gran escala.

No aparece un nuevo “salvavidas” económico

Durante décadas, Cuba dependió de grandes aliados externos.

Primero fue la Unión Soviética.

Posteriormente, Venezuela desempeñó un papel fundamental mediante petróleo y otros acuerdos económicos.

Pero Torralbas considera que actualmente no existen indicios de que otro país esté dispuesto o sea capaz de asumir un papel comparable.

La consecuencia es que Cuba debe operar en un escenario internacional diferente, con relaciones comerciales más fragmentadas y menos posibilidades de recibir apoyo extraordinario.

Estados Unidos emerge como proveedor mientras mantiene las sanciones

El resultado es una de las grandes contradicciones económicas de 2026.

Washington mantiene importantes restricciones sobre el Gobierno cubano y sus entidades.

Al mismo tiempo, empresas estadounidenses están vendiendo cantidades crecientes de mercancías a la Isla dentro del marco permitido.

Los datos oficiales son contundentes:

2023: $404 millones

2024: $585,4 millones

2025: $809,6 millones

enero-julio de 2026: $674 millones.

El récord comercial no significa normalización

El crecimiento tampoco debe interpretarse como una normalización política entre Washington y La Habana.

Los dos gobiernos continúan manteniendo profundas diferencias y las restricciones comerciales permanecen.

Lo que muestran las estadísticas es algo diferente:

Cuba está comprando cada vez más mercancías estadounidenses dentro de los canales que continúan disponibles.

Y esas compras ya no se concentran exclusivamente en alimentos.

Ahora el combustible ocupa también una posición central.

La paradoja cubana de 2026

La economía cubana enfrenta así una situación difícil de imaginar años atrás.

Mientras el discurso político entre ambos gobiernos se endurece, la Isla depende cada vez más de productos que llegan precisamente desde Estados Unidos.

Los $674 millones registrados hasta julio representan un incremento del 61,8% interanual y equivalen ya al 83,2% de todo lo exportado durante 2025.

La gran pregunta será qué ocurre durante los cinco meses restantes de 2026.

Si las compras mantienen el ritmo observado entre mayo y julio, Estados Unidos podría cerrar el año con un nuevo máximo reciente de exportaciones hacia Cuba, mientras alimentos, bienes de consumo y energía profundizan una relación económica que avanza en dirección opuesta al enfrentamiento político.

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