Caminos vecinales en las afueras de la Habana se han convertido en improvisadas pistas para carreras ilegales de motos. El dinero corre en apuestas y según participantes habituales, la policía hace de la vista gorda, siempre y cuando no haya heridos o muertos que lamentar. La pista preferida de estos corredores ilegales es cerca del puente del Calvario, en un tramo de las ocho vías, entre los municipios Arroyo Naranjo y Cotorro. En Cuba hace medio siglo que no existen carreras oficiales de autos, por lo tanto esos corredores no tienen opciones legales.


