El exdirector de la Escuela Internacional de Cine de La Habana, Rafael Rosal, está denunciando el ambiente de corrupción y presiones bajo el cual tuvo que realizar su gestión. Rosal, cineasta guatemalteco, fue obligado a renunciar en julio pasado tras el caso de tres empleados de esa escuela acusados de reventas de cervezas a paladares.
Rafael Rosal, exdirector de la Escuela Internacional de Cine en Cuba, rompió el silencio y dijo que cuando inició su gestión en el 2011, ese centro era una extensa red de corrupción, tráfico de contrataciones, compra de recursos sobrevaluados y reventa de cervezas.
Rosal fue obligado a renunciar en julio pasado como director de la Escuela de Cine de San Antonio de Los Baños tras el arresto de tres empleados del centro por la reventa de cervezas a paladares, pagos indebidos de salarios y extracciones bancarias sin justificar.
Fui acusado, calumniado y difamado de actos que no cometí, afirmo el cineasta guatemalteco en una carta a la fundación del nuevo cine latinoamericano. Él denunció que el régimen no haya desmentido estas acusaciones y que ordenar borrar su paso por esa escuela.
Rosal reveló que la fiscalía y los coroneles que lo interrogaron dijeron que debía estar preso en Villa Marista. Su esposa, la inglesa Josephine Wilkie, relató en su blog que el cineasta y sus tres hijos fueron obligados a salir de Cuba. Ahora viven en Inglaterra.