Castro fue acusado por su presunto papel en el derribo en 1996 de dos aviones operados por el grupo de exiliados Hermanos al Rescate, con sede en Miami. Castro era ministro de Defensa en ese momento.
Para continuar, suscribite a americateve. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.
SUSCRIBITEWASHINGTON (AP) — La acusación federal presentada el miércoles por Estados Unidos contra el expresidente de Cuba Raúl Castro es la última salva en la campaña de presión que la Casa Blanca lleva meses ejerciendo contra el gobierno de la isla caribeña, controlado por socialistas.
Castro fue acusado por su presunto papel en el derribo en 1996 de dos aviones operados por el grupo de exiliados Hermanos al Rescate, con sede en Miami. Castro era ministro de Defensa en ese momento.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha intensificado el discurso sobre un cambio de régimen en Cuba después de una acción militar en Venezuela a principios de año que derivó en la captura del presidente, Nicolás Maduro. Además, un bloqueo económico ordenado por la Casa Blanca ha provocado apagones, escasez de alimentos y un desplome de la actividad económica en toda Cuba.
La acusación llega en medio de crecientes tensiones entre el gobierno de Trump y el de Cuba. Mientras, Estados Unidos se encuentra en medio de un incómodo alto el fuego en la guerra con Irán.
A continuación, un vistazo a lo que ha ocurrido este año entre Cuba y Estados Unidos.
Un día después de la operación en Venezuela que capturó a Maduro, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, declaró que el gobierno de Cuba estaba “en serios problemas”, mientras el presidente renovaba los llamados a la toma de control por parte de Estados Unidos del territorio danés de Groenlandia.
Trump lanzó una advertencia al gobierno de Cuba mientras el estrecho aliado de Venezuela se preparaba para posibles disturbios tras la destitución de Maduro. Trump instó al ejecutivo de la isla “a llegar a un acuerdo ANTES DE QUE SEA DEMASIADO TARDE”.
El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, respondió diciendo que “No tienen moral para señalar a Cuba en nada, absolutamente en nada, quienes convierten todo en negocio, incluso las vidas humanas”.
Trump firmó una orden ejecutiva para imponer aranceles a cualquier mercancía procedente de países que vendan o suministren petróleo a Cuba, una medida que podría paralizar aún más a la isla.
Un día antes del inicio de la guerra con Irán, Trump afirmó que Estados Unidos estaba en conversaciones con La Habana y planteó la posibilidad de una “toma amistosa de Cuba”, aunque no ofreció más detalles.
Trump indicó que Rubio estaba en conversaciones con dirigentes cubanos “a un nivel muy alto”.
Trump no aclaró sus comentarios, pero pareció dar a entender que la situación con Cuba, uno de los adversarios más enconados de Washington durante décadas, estaba llegando a un punto crítico.
Raúl Guillermo Rodríguez Castro, el nieto de Castro conocido como “Raulito”, se reunió en secreto con Rubio al margen de una cumbre de la Comunidad del Caribe en San Cristóbal en febrero.
Díaz-Canel señaló que Cuba y Estados Unidos mantuvieron conversaciones. Fue la primera vez que la nación caribeña confirmó las extendidas especulaciones sobre contactos con el gobierno de Trump en medio de una crisis energética.
Explicó que las conversaciones "han estado orientadas a buscar soluciones por la vía del diálogo a las diferencias bilaterales que tenemos entre las dos naciones. Hay factores internacionales que han facilitado estos intercambios”.
Un petrolero ruso sancionado llegó a Cuba, la primera vez en tres meses que llegaba combustible a la isla.
Díaz-Canel afirmó que no renunciaría.
Dos altos cargos del Departamento de Estado —Jeremy Lewin, encargado de toda la asistencia exterior de Estados Unidos, y Michael Kozak, el principal diplomático estadounidense para América Latina— encabezaron una delegación a La Habana y se reunieron con Rodríguez Castro, según un funcionario estadounidense familiarizado con los encuentros.
Díaz-Canel declaró en una entrevista que no dimitiría y que Estados Unidos no tiene una razón válida para llevar a cabo un ataque militar contra la isla ni para intentar deponerlo.
En su intervención en el programa de la televisora NBC “Meet the Press”, el presidente sostuvo que una invasión de Cuba sería costosa y afectaría la seguridad regional.
Díaz-Canel habló en un mitin que reunió a cientos de personas para conmemorar el 65º aniversario de la declaración del carácter socialista de la Revolución cubana.
“El momento es sumamente desafiante y nos convoca otra vez, como en aquel 16 de abril de 1961, a estar listos para enfrentar serias amenazas, entre ellas la agresión militar. No la queremos, pero es nuestro deber prepararnos para evitarla y si fuere inevitable, ganarla”, manifestó el mandatario.
Se supo que una delegación estadounidense se reunió recientemente con funcionarios del gobierno cubano, lo que supuso un renovado impulso diplomático. Esta fue al menos la tercera reunión con Rodríguez Castro.
Un alto cargo del Departamento de Estado se vio con Rodríguez Castro a principios de mes, según un funcionario del departamento que no estaba autorizado a realizar comentarios en público y habló bajo condición de anonimato para tratar el delicado asunto.
El funcionario no dijo quién participó, por parte de Estados Unidos, en el encuentro con Rodríguez Castro, cuyo abuelo se cree que desempeña un papel influyente en el gobierno cubano pese a no ocupar un cargo oficial. Un segundo funcionario estadounidense indicó que Rubio no formó parte de la delegación que visitó La Habana.
Un diplomático cubano que habló en Naciones Unidas afirmó que La Habana no acatará ningún “ultimátum” estadounidense para liberar a presos políticos como parte de nuevas conversaciones.
En una entrevista con The Associated Press, el embajador de Cuba ante la ONU, Ernesto Soberón Guzmán, afirmó que los asuntos internos relacionados con los detenidos “no están en la mesa de negociación”. La liberación de presos políticos fue una exigencia clave de Estados Unidos cuando los históricos adversarios sostuvieron conversaciones en Cuba por primera vez en una década.
Los republicanos del Senado rechazaron una legislación demócrata que habría exigido a Trump poner fin al bloqueo energético sobre Cuba a menos que reciba la aprobación del Congreso.
La votación sobre la resolución de poderes de guerra mostró cómo los republicanos siguen respaldando a Trump mientras actúa unilateralmente para ejercer la fuerza estadounidense en una serie de conflictos globales, incluidos Venezuela, Irán y Cuba —uno de los vecinos más cercanos de Estados Unidos.
Funcionarios estadounidenses dijeron que Washington no contemplaba una acción militar inminente contra La Habana pese a las reiteradas amenazas de Trump de que “Cuba es la siguiente” y de que los buques de guerra estadounidenses desplegados en Oriente Medio por el conflicto con Irán podrían regresar pasando por la isla.
Los funcionarios involucrados en conversaciones preliminares con autoridades cubanas también contaron a la AP que no son optimistas acerca de que el gobierno comunista acepte una oferta de decenas de millones de dólares en ayuda humanitaria, dos años de acceso gratuito a internet de Starlink para toda la población, asistencia agrícola y apoyo a la infraestructura.
Pero señalaron que Cuba aún no ha rechazado de plano la oferta, que incluía condiciones a las que el gobierno se ha resistido durante mucho tiempo, incluso después de que el gobierno de Trump impusiera nuevas sanciones a La Habana.
Funcionarios estadounidenses y cubanos apuntaron que el director de la CIA, John Ratcliffe, se reunió con funcionarios cubanos, incluido el nieto de Raúl Castro, durante una visita de alto nivel a la isla.
Ratcliffe se vio con Rodríguez Castro, con el ministro del Interior, Lázaro Álvarez Casas, y con el jefe de los servicios de inteligencia cubanos, y abordó la cooperación en inteligencia, la estabilidad económica y asuntos de seguridad. Un funcionario de la CIA confirmó las reuniones a la AP.
El Departamento de Justicia se preparaba para solicitar una acusación formal contra Castro, dijeron a la AP tres personas familiarizadas con el asunto.
Una de las personas indicó que la posible acusación estaba vinculada al presunto papel de Castro en el derribo en 1996 de dos aviones operados por el grupo de exiliados Hermanos al Rescate, con sede en Miami. Castro era ministro de Defensa en ese momento.
Las tres personas hablaron bajo condición de anonimato porque no estaban autorizadas a discutir una investigación en curso. El gobierno cubano no respondió a una solicitud de comentarios sobre la posible acusación, que CBS reportó antes.
El Departamento de Estado impuso una nueva ronda de sanciones a varias agencias del gobierno cubano, incluido el Ministerio del Interior y la Dirección de Policía Nacional e Inteligencia, mientras el gobierno de Trump seguía aumentando la presión contra la isla.
Los fiscales federales anunciaron una acusación formal de un gran jurado contra Castro en relación con el derribo de los dos aviones de Hermanos al Rescate en 1996.
___
Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
FUENTE: AP

Suscribite a nuestro Newsletter