Actualmente, China es el líder mundial en energías renovables. Aproximadamente, uno de cada 10 autos en China es eléctrico, según la Agencia Internacional de la Energía. Todavía es el mayor importador mundial de petróleo crudo y el mayor comprador de crudo iraní, pero la electrificación de sectores de su economía con energías renovables ha reducido su dependencia de las importaciones.
Sin ese cambio, China sería “mucho más vulnerable a las fluctuaciones de la oferta y los precios”, expresó Lauri Myllyvirta, del Centro de Investigación sobre Energía y Aire Limpio. Beijing también puede recurrir a las reservas que acumuló cuando los precios eran bajos, y alternar el uso del carbón y el petróleo como combustible en las fábricas, agregó.
India también ha ampliado su uso de energías limpias —especialmente la solar—, pero de forma más gradual y con menor apoyo gubernamental para la fabricación de equipos de energía renovable y la conexión de la energía solar a su red eléctrica.
Tras la invasión rusa de Ucrania en 2022, India le dio prioridad a la seguridad energética, por lo que compró petróleo ruso con descuento e impulsó la producción de carbón. También incrementó el desarrollo de energía solar y eólica, lo que ayudó a amortiguar las afectaciones en el suministro —aunque no a evitarlas por completo—, apuntó Duttatreya Das, del organismo de investigación Ember.
“No todo el mundo puede ser China”, subrayó Das.
India se enfrenta ahora a una escasez de gas para cocinar. Eso ha provocado una avalancha de compras de parrillas de inducción y ha generado temores de que algunos restaurantes cierren. Las industrias de fertilizantes y cerámica también podrían verse afectadas.
Los países ricos recurren a los combustibles fósiles La crisis energética es familiar para los países ricos de Europa y Asia Oriental.
En 2022, algunos gobiernos europeos intentaron reducir su dependencia de los combustibles fósiles. No obstante, muchos pronto se enfocaron en encontrar nuevos proveedores, expuso Pauline Heinrichs, investigadora del clima y la energía en el King’s College de Londres.
Alemania se apresuró a construir terminales de gas natural licuado para reemplazar al gas ruso con combustible mayoritariamente estadounidense, a la vez que la transición energética —incluidos los empeños para reducir la demanda— se ralentizó, añadió.
El gasto adicional de Europa en combustibles fósiles desde que se desató la guerra entre Rusia y Ucrania equivale a cerca del 40% de la inversión necesaria para la transición de su sistema eléctrico hacia las energías limpias, según un estudio de 2023.
“En Europa, aprendimos la lección equivocada”, puntualizó Heinrichs.
En Japón, un país dependiente de las importaciones, las respuestas políticas a crisis pasadas se han centrado en diversificar las importaciones de combustibles fósiles, en lugar de invertir en energías renovables a nivel interno, señaló Ayumi Fukakusa, del organismo ambientalista Friends of the Earth en Japón.
La energía solar y eólica representan sólo el 11% de la producción energética de Japón, una cifra similar a la de India, pero inferior al 18% de China, según Ember. El consumo energético de Japón es mucho menor que el de esas dos naciones.
La guerra de Irán fue el tema principal en la reunión que Sanae Takaichi, la primera ministra japonesa, mantuvo esta semana con el presidente estadounidense Donald Trump.
Trump, quien desde hace tiempo ha instado a Japón a comprar más gas natural licuado estadounidense, pidió recientemente a países aliados como Japón que “den el paso” para apoyar y garantizar la seguridad en el estrecho de Ormuz.
Lee Jae-myung, el presidente surcoreano, declaró que la crisis podría ser “una buena oportunidad” para acelerar la transición a las energías renovables.
Los países pobres son los más expuestos Las naciones más pobres de Asia y África compiten con países ricos de Europa y Asia, al igual que con grandes compradores como India y China, por un suministro limitado de gas, lo que eleva los precios.
Las economías que dependen de las importaciones —tales como Benín y Zambia, en África, y Bangladesh y Tailandia, en Asia— podrían sufrir las sacudidas más fuertes. El alto costo del combustible encarece el transporte y los alimentos, y muchos países tienen reservas de divisas limitadas, lo que restringe su capacidad para pagar las importaciones si los precios se mantienen altos.
África podría estar especialmente expuesta debido a que muchos países dependen del petróleo importado para el funcionamiento de su transporte y sus cadenas de suministro.
Para los países africanos, tiene sentido estratégico construir su seguridad energética a largo plazo al invertir en energías más limpias, dijo Kennedy Mbeva, investigador asociado del Centro para el Estudio del Riesgo Existencial de la Universidad de Cambridge.
Pero no todos optan por las energías renovables: Sudáfrica sopesa la construcción de una terminal de importación de gas natural licuado y nuevas centrales de generación eléctrica a base de gas.
Otros, como Etiopía, que prohibió los automóviles de gasolina y diésel en 2024 para promover el uso de vehículos eléctricos, apuestan fuertemente por las energías renovables.
El verdadero desafío no es sólo resistir la próxima crisis, sino asegurar que no “descarrile la trayectoria de desarrollo del país”, expresó Hanan Hassen, analista del Instituto de Asuntos Exteriores, un grupo de expertos vinculado al gobierno etíope.
Las energías renovables ofrecen un respiro a algunos Un mayor uso de energías renovables ha ayudado a escudar a algunos países asiáticos de la crisis energética.
El auge de la energía solar en Pakistán ha evitado importaciones de combustibles fósiles por valor de más de 12.000 millones de dólares desde 2020, y podría ahorrar otros 6.300 millones de dólares en 2026 a los precios actuales, según los organismos de investigación Renewables First y el Centro de Investigación sobre Energía y Aire Limpio.
El uso actual de energía solar en Vietnam ayudará al país a ahorrar cientos de millones de dólares en posibles importaciones de carbón y gas el próximo año, si se toman en cuenta los altos precios actuales, según el grupo de investigación Zero Carbon Analytics.
Otros países aprovechan al máximo sus escasos recursos Bangladesh ha cerrado universidades para ahorrar electricidad. Tiene una capacidad de almacenamiento limitada para absorber las perturbaciones en el suministro, por lo que el gobierno comenzó a racionar el combustible tras una oleada de compras de pánico en las gasolineras, explicó Khondaker Golam Moazzem, economista del Centre for Policy Dialogue —un centro de investigación para promover políticas públicas inclusivas, en Daca.
Por ahora, los gobiernos sólo deben gestionar la escasez y controlar los precios. Tailandia ha suspendido las exportaciones de petróleo, ha aumentado su producción de gas y ha comenzado a utilizar sus reservas.
Si el conflicto se prolonga hasta abril, las reservas finitas de Tailandia y su presupuesto limitado para subsidios provocarán un aumento drástico de los precios, advirtió Areeporn Asawinpongphan, investigadora del Instituto de Investigación para el Desarrollo de Tailandia.
“El momento para promover las energías renovables nacionales debería haber ocurrido hace mucho tiempo”, agregó Asawinpongphan.
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Delgado informó desde Bangkok y Olingo desde Nairobi.
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FUENTE: AP