El foco estará puesto en la elección de los nueve gobernadores y alcaldes de las 10 ciudades más pobladas del país, pero en total se elegirán 335 alcaldes, las asambleas legislativas de los nueve departamentos y los concejos ediles de 335 alcaldías de pueblos dispersos. En total se elegirán 5.432 cargos entre 30.000 candidatos, una cifra récord, según el Tribunal Supremo Electoral (TSE).
“Postularon muchos candidatos, situación que generó cierta confusión en los votantes por la poca visibilidad que tienen. El TSE garantiza una elección transparente y ordenada”, dijo el domingo Gustavo Ávila, presidente de ese tribunal a tiempo de inaugurar una jornada electoral que se anticipa tranquila.
Debido a la complejidad de la elección no se conocerán resultados definitivos el domingo a nivel nacional.
El Movimiento al Socialismo (MAS), el partido del expresidente Evo Morales (2006-2019) y su sucesor Luis Arce (2020-2025), ha perdido hegemonía política tras el ascenso del centroderechista Rodrigo Paz. El MAS controlaba casi la totalidad de las alcaldías debido a su fuerte presencia rural e indígena. Hoy sólo pelea la gobernación de Cochabamba y pequeñas alcaldías en la región cocalera del Chapare en el centro de Bolivia, donde están los sindicatos que todavía controla Morales.
Paz tampoco tiene un partido político propio fuerte: la derecha está fragmentada.
“Se está reordenando el tablero político, ya no hay hegemonías partidarias", afirmó Mario Galindo, analista en temas regionales. "Nos espera un escenario político fragmentado que augura poca gobernabilidad en los gobiernos locales ante un gobierno central más fuerte”.
El mandatario anunció que tras los comicios enviará a la Asamblea Legislativa —en la que no tiene una mayoría sólida— su paquete de reformas económicas para sacar a su país de una profunda crisis económica.
“Ya no quiero que la política se mezcle con los objetivos y resultados que buscamos los bolivianos”, dijo la semana pasada.
Tras su ascenso al gobierno en noviembre del año pasado, Paz comenzó a redefinir su política exterior tras 20 años de aislamiento internacional acercándose a Estados Unidos y Europa para gestionar créditos y atraer capitales, pero requiere modificar varias leyes para garantizar seguridad jurídica a inversiones tras políticas nacionalizadoras de la década pasada.
Con la industria de hidrocarburos al borde de la parálisis por agotamiento de campos de gas natural y falta de inversión al igual que la minería, Bolivia afronta su peor crisis económica en 40 años. Las primeras medidas de Paz han logrado estabilizar precios, pero aún se esperan sus medidas de reactivación.
FUENTE: AP