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Ataques de drones ucranianos a refinerías sumen a Rusia en una crisis de combustible estival

Las filas aumentan en las gasolineras rusas, así como la frustración y la incertidumbre, después de que varios meses de ataques ucranianos hayan incendiado refinerías de petróleo y cortado el suministro a los automovilistas en todo el vasto país.

En muchas regiones se ha implantado el racionamiento de combustible, con filas de autos de varias horas que serpentean junto a las carreteras. Videos en redes sociales muestran a conductores consternados por la espera o maldiciendo ante surtidores vacíos y precios al alza. El alcalde de la ciudad siberiana de Irkutsk incluso ordenó instalar baños portátiles para quienes hacían la fila.

La crisis de combustible —sin precedentes para una nación que es uno de los mayores productores de energía del mundo— ha hecho que la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Moscú se sienta en la vida de los rusos de a pie como pocos otros acontecimientos de la guerra, que va ya por su quinto año.

Provocó un inusual reconocimiento por parte del presidente, Vladímir Putin, quien dijo que “persisten los problemas tanto para los automovilistas como para las empresas”, y que “todavía hay colas en las gasolineras y encontrar el octanaje adecuado no siempre es fácil”.

Putin insistió en que la escasez “no es crítica” y es “temporal”.

Pero eso no pareció tranquilizar mucho al menos a un conductor en Moscú, la acaudalada capital que por lo general está mejor protegida de las crisis económicas que el resto del país.

“Creo que la situación no es muy buena”, declaró el lunes a The Associated Press el automovilista que esperaba en la fila, un día después de las palabras televisadas de Putin.

“Dicen una cosa en la televisión y en la realidad es otra (...) La gente hace fila en todas partes”, agregó, negándose a identificarse por temor a su seguridad.

Ucrania golpea objetivos energéticos varias veces

Un conteo de la AP muestra más de 50 ataques reportados por Ucrania contra refinerías, depósitos, terminales y otra infraestructura petrolera en Rusia y en la península de Crimea, anexada ilegalmente por el Kremlin, desde finales de marzo. A menudo, la misma instalación es atacada más de una vez, como la refinería en la localidad del mar Negro de Tuapse, que fue alcanzada cuatro veces en poco más de dos semanas.

Como resultado, la cantidad de crudo que Rusia procesó para convertirlo en combustible en junio cayó un 25% con respecto al año anterior, hasta los 3,95 millones de barriles diarios —el nivel más bajo en más de dos décadas—, afirmó Gary Peach, analista de mercados petroleros de Energy Intelligence.

“Las interrupciones son extraordinarias”, manifestó.

La producción de gasolina ha bajado un 17%, a 850.000 barriles diarios, desde los 1,03 millones de barriles diarios hace un año, muy por debajo de lo necesario para el mercado interno. Rusia exporta relativamente poca gasolina.

Aproximadamente un tercio de la capacidad de refinado de crudo rusa está fuera de servicio, señaló Chris Weafer, director ejecutivo de la consultora Macro-Advisory Ltd., que apuntó que, como las refinerías no confirman públicamente el alcance de los daños, su estimación se basa en evidencias anecdóticas y fuentes de la industria petrolera.

“Llega en un momento muy crítico para la economía rusa, ya que la temporada agrícola, en particular la temporada de cosecha, empieza a intensificarse ahora”, apuntó Weafer, lo que incrementa la demanda.

Las autoridades ucranianas describen los ataques como una campaña para presionar a Moscú para que ponga fin a la guerra al socavar su logística militar y sus líneas de suministro, y debilitar su capacidad de lanzar asaltos a lo largo del frente.

En concreto, Kiev ha tratado de aislar Crimea, que fue le arrebatada a Ucrania en 2014 en una acción que la mayoría de los países no reconoce. A principios de este año, los ataques obligaron a las autoridades instaladas por Moscú a imponer el racionamiento de combustible en la península en mayo y a parar por completo la venta a civiles varias semanas después. Más tarde se reanudó la venta, de forma limitada, en la ciudad de Sebastopol.

Los ataques —y la falta de combustible— se extienden

Ucrania ha llevado a cabo importantes ataques con drones contra las dos ciudades más grandes de Rusia, avergonzando al Kremlin con imágenes de columnas negras de humo que circularon ampliamente en internet, pese a las normas que restringen su publicación.

Un ataque el 3 de junio contra una terminal petrolera en San Petersburgo oscureció el cielo mientras Putin se preparaba para albergar su foro económico anual para atraer inversión extranjera. El 18 de junio, una nube similar se elevó desde la Refinería de Petróleo de Moscú, a las afueras de la capital, causando una lluvia de gotas negras y grasientas.

Para finales de mes se reportó algún tipo de racionamiento de combustible en más de la mitad de las regiones del país. Algunas impusieron límites estrictos en todas las gasolineras; en otras, las cadenas de estaciones de servicio limitaron la cantidad que podía comprarse.

Las autoridades culparon al acaparamiento y a las compras motivadas por el pánico, e instaron a los conductores a llenar sus tanques solo cuando fuera necesario.

Se han restringido las exportaciones de gasolina y combustible de aviación, y las autoridades sopesaron prohibir también las exportaciones de diésel.

Se estaba considerando la importación de combustible, y el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, dijo que había contactos “en marcha” con algunos países. Describió la medida como “otro paso hacia la estabilización del mercado y orientado a reducir las compras por pánico”.

Escasez en Siberia

La falta de combustible ha llegado a regiones remotas del país donde ninguna refinería ha sido alcanzada por los drones de Kiev.

Viktor Shkurenko, propietario de tiendas minoristas en la región de Omsk y de otros negocios, calificó de “inesperado” el anuncio de limitar la venta de gasolina allí a 40 litros (10,5 galones) por vehículo.

“Aquí no se bombardeó nada. Tenemos la refinería de petróleo más grande de Siberia justo aquí, y eso nos daba confianza de que esta crisis de combustible no nos llegaría”, expresó, preocupado por cómo la medida podría afectar a sus negocios. Sin embargo, hasta el sábado, señaló que su empresa no había tenido problema para repostar sus vehículos.

En la región siberiana de Zabayakalye, al este del lago Baikal, reportes de prensa indicaron que una empresa recolectora de basura suspendió la recogida y que algunos servicios de autobús se habían recortado.

Además de encargar baños portátiles para fuera de las gasolineras, la ciudad de Irkutsk aumentó el precio del transporte público a partir del miércoles, citando el alza del combustible.

Pavel Kharitonenko, jefe interino de la sección de Irkutsk del partido opositor Yabloko, dijo a la AP que ahora le resulta más fácil caminar o usar el transporte público.

“No tengo combustible y no quiero hacer fila en las gasolineras”, afirmó. La región de Irkutsk, donde hay una refinería de Rosneft, lleva varios días padeciendo una grave escasez, con filas cada vez más largas, indicó Kharitonenko.

Reparar las refinerías llevará tiempo

Putin dijo que las reservas de gasolina de Rusia son solo un 4% menores a las que tenía el año pasado. Weafer, el analista, sostuvo que “según se reporta, hay buen suministro de combustible en todo el país. El problema es que está en el lugar equivocado”.

Es necesario reasignar los suministros a las regiones más afectadas por la escasez, y en un país grande como Rusia, “no es algo que pueda hacerse de la noche a la mañana”, señaló.

“Debería haber suficiente, pero llevará varias semanas llevarlo desde donde está a donde se necesita”, agregó. “Hacerlo supone una enorme operación logística”.

Arreglar las refinerías afectadas por la guerra es complicado. Los ataques de Ucrania dañaron equipos especializados que a menudo se obtienen en el extranjero, lo que hace que las reparaciones sean lentas y costosas, mientras se buscan soluciones alternativas o reemplazos eludiendo las sanciones.

“Logran volver a poner estas instalaciones en funcionamiento, no necesariamente a plena capacidad”, explicó Peach. “Pero el alcance del daño esta vez es tan amplio que este verano no volverán a los niveles de refinación del invierno”.

Algunas refinerías no valdrá la pena repararlas hasta que haya un alto el fuego o un armisticio, dijo, porque simplemente “volverán a ser golpeadas”.

Se espera que la recuperación de la Refinería de Petróleo de Moscú, que suministraba el 40% del combustible a la capital y la región circundante, tome al menos tres meses, indicó Weafer.

Si no hay más daños a la infraestructura petrolera de Rusia, estimó que la escasez durará “probablemente todo el verano” porque la demanda del sector agrícola podría mantenerse alta hasta septiembre.

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Los periodistas de Associated Press David McHugh en Fráncfort y Hanna Arhirova en Kiev contribuyeron a este despacho.

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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.

FUENTE: AP

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