No fue la única oferta que recibió el mandatario por su viejo automóvil de color celeste, que usa los fines de semana y con el que fue a votar en las elecciones del 26 de octubre.

Según Búsqueda, en septiembre pasado, durante un encuentro con representantes diplomáticos en Montevideo, el embajador de México, Felipe Enríquez, le ofreció 10 camionetas doble tracción a cambio del ya famoso Fusca celeste.

El propio embajador dijo que hizo el planteo "como un profundo admirador de la figura del presidente Mujica, de su legado, de sus valores humanos, de su real prédica solidaria con los más necesitados, a quienes, entre otras cosas, ayuda con la mayoría de su salario de jefe de Estado".
Según la última declaración jurada de Mujica, el Fusca del año 1987 está valorado en 70.000 pesos (u$s2.800).
El ex guerrillero que llegó al poder en 2010 dona la mayor parte de su salario al Plan Juntos, un proyecto de vivienda solidaria que creó cuando llegó a la Presidencia.
Su austeridad lo llevó a ser considerado por algún medio internacional como "el presidente más pobre del Mundo" pero sus discursos por la paz y la promoción de leyes como la polémica regulación del mercado de la marihuana catapultaron su popularidad internacional y le valieron ser nombrado por la revista estadounidense Time una de las 100 personalidades más influyentes del planeta o ser postulado al premio Nobel de la Paz.

