Pero las casi 1.500 fotos y cientos de páginas en las que se catalogan entrevistas a testigos, pruebas y relatos de agentes sobre el tiroteo en la Iglesia y Escuela de la Anunciación no arrojan mucha luz sobre por qué Robin Westman, de 23 años, perpetró el ataque del 27 de agosto de 2025 en el que murieron Fletcher Merkel, de 8 años, y Harper Moyski, de 10. Al menos otros 21 niños y adultos resultaron heridos antes de que Westman se quitara la vida.
Los archivos ofrecen una visión de lo que encontraron los agentes Los documentos publicados esta semana por autoridades municipales como parte de una solicitud de registros muestran que decenas de agentes de Minneapolis y media docena más, pertenecientes a otras agencias estatales, federales y locales vecinas llegaron rápidamente y, según los registros de despacho, el primero llegó al lugar unos tres minutos y medio después del primer aviso de un posible tiroteo.
Para entonces, Westman, que estaba armado con un rifle, una escopeta y una pistola, además de cuchillos, bombas de humo y múltiples rondas de munición, ya estaba en el suelo y sufría una herida de bala autoinfligida.
En los documentos se detalla una extensa escena del crimen llena de impactos de bala y cubierta de casquillos recuperados alrededor de la iglesia, el patio de juegos contiguo y hasta en lugares tan alejados como las paredes y los canalones de casas del vecindario circundante.
Según sus testimonios, los primeros agentes que entraron al santuario se encontraron con una escena espantosa: víctimas tendidas sobre los bancos, “enormes” cantidades de sangre, vidrios rotos y el olor a pólvora en el aire. El informe de un agente comenzó con la advertencia de que no había revisado el video de su cámara corporal de la llamada, y que no pensaba hacerlo.
Los agentes atendieron a tantos pacientes como pudieron, aplicando presión sobre las heridas y colocando un torniquete a una adulta que había resultado herida en el estacionamiento tras recibir un disparo en la pierna que la hacía perder sangre rápidamente. El agente la acompañó al hospital, donde el personal indicó que probablemente le salvó la vida.
Los sobrevivientes relatan una misa interrumpida y vidas destrozadas Muchos sobrevivientes contaron que estaban sentados en misa cuando empezaron a oír disparos provenientes del exterior y las ventanas comenzaron a hacerse añicos. Al menos una persona describió que sostuvo cerradas las puertas interiores de la iglesia mientras escuchaba cómo se sacudían las puertas exteriores.
Muchos de los niños dijeron a los agentes que se agacharon debajo de los bancos o que siguieron a adultos para esconderse en otras áreas de la iglesia. Maestras de preescolar señalaron que atrincheraron las aulas e intentaron mantener a los niños tranquilos y lo más resguardados posible.
Los agentes también describieron a la multitud de padres que buscaban a hijos y cónyuges que trabajaban en la escuela, entre ellos, una mujer que contó que su esposo había tomado a su hijo y se había escondido cerca de una máquina de hielo en el sótano de la iglesia.
Los registros aportan pocas pistas nuevas sobre el motivo En general, los registros —listas de pruebas, armas, diarios y otras pertenencias incautadas— son una recopilación de información que ya se había divulgado previamente, aunque se publicaron algunos detalles nuevos, como algunos de los actos de Westman antes del tiroteo.
Los investigadores ya habían dicho que el atacante estaba “lleno de odio” y que parecía admirar a anteriores autores de tiroteos masivos, ya que escribió sus nombres en las armas, el equipo y la munición utilizados en el ataque, junto con una serie de declaraciones contra religiones, raza y etnia en una mezcla confusa que aportaba poca claridad sobre el objetivo de Westman y sus decisiones.
Una orden de registro incluida en los documentos mostró que el automóvil que Westman condujo a la iglesia esa mañana y en los días previos al tiroteo tenía una cámara en el tablero. Los agentes describieron los videos grabados por esa cámara y escribieron que Westman parecía agitado después de una visita con su familia y que, en ocasiones, sollozaba antes de pasar en auto frente a la iglesia y la escuela la noche anterior al ataque.
En los registros también se incluyen transcripciones de entrevistas policiales con el padre de Westman, su exnovia, un amigo cercano y antiguos compañeros de trabajo, quienes lo describieron como alguien más bien solitario y propenso a la depresión. Muchas de esas personas no habían hablado públicamente antes sobre el tiroteo ni sobre Westman.
Aunque varias personas dijeron que Westman había expresado ideas suicidas años antes, también señalaron que no habían visto señales de que fuera capaz de hacer daño a otras personas. Su padre manifestó que no había visto motivos para preocuparse por su hijo antes del tiroteo, y solo mencionó que Westman tenía dificultades para comer y había perdido una cantidad importante de peso. Varios familiares se negaron por completo a hablar con las fuerzas del orden, según la publicación de los registros.
Funcionarios municipales indicaron que podrían publicarse más documentos o videos en las próximas semanas. Muchos de los documentos ya difundidos habían sido censurados para proteger la privacidad de las víctimas. No se publicaron fotos ni imágenes del interior de la iglesia.
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Lauer informó desde Filadelfia. Bauer informó desde Madison, Wisconsin
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
FUENTE: AP