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A bordo de un tren de alta velocidad español tras la última catástrofe del servicio

ZAMORA, España (AP) — Durante décadas, los españoles han sido usuarios entusiastas de sus elogiados trenes de alta velocidad, decantándose por el Ave en lugar del auto o el avión para viajes de trabajo o vacaciones.

Pero dos devastadoras colisiones en nueve meses, con más de 100 muertos en total, han minado la confianza en una red ferroviaria que durante mucho tiempo fue alabada por su rapidez y seguridad.

Dos dos días después de que un choque entre dos trenes en el centro de España se cobró la vida de 69 personas y conmocionó al país con espantosas imágenes de vagones destrozados y sobrevivientes ensangrentados, una reportera de The Associated Press habló con viajeros que habían decidido seguir moviéndose en tren.

“Yo viajo por trabajo y no tengo otra opción, pero tengo compañeros que dicen que a partir de ahora van a ir en coche, y no piensan tomar el tren hasta que se vea un cambio verdadero", comentó Carla Fuentes, una economista de 37 años, antes de subir a un tren en Madrid rumbo a Alicante, en el sur del país.

El viaje de Fuentes fue cancelado el jueves debido a una huelga de trabajadores ferroviarios para exigir mejoras en la seguridad.

“Es comprensible”, apuntó sobre el paro. “Se perdieron muchas vidas y hay mucha gente enfadada”.

La catástrofe era imposible de olvidar una vez a bordo de un tren entre Madrid y Zamora, en el norte de España, el viernes, aunque la mayoría de los pasajeros se mostraban resignados ante la idea de circular a 300 kilómetros/hora (186 mph).

Cuando el tren arrancó con un retraso de 50 minutos, el maquinista hizo un anuncio por megafonía para dar las gracias al pasaje por seguir eligiendo el Ave.

“Solo tengo palabras de agradecimiento por su paciencia y admiración por su decisión de seguir viajando en tren en este momento”, manifestó.

Autoridades admiten que la confianza se ha roto

El presidente del gobierno, Pedro Sánchez, que afronta unas elecciones generales en cuatro semanas, reconoció el viernes en el lugar del siniestro que las autoridades deben trabajar duro para recuperar la reputación del servicio ferroviario.

“Hay una confianza quebrada en el sistema de alta velocidad en nuestro país, y la labor del gobierno no es solamente hacer el diagnóstico, conocer cuáles son las causas, sino ofrecer soluciones para que una tragedia de esta magnitud (...) no vuelva a suceder”, sostuvo Sánchez.

El choque en la provincia de Toledo se produjo apenas nueve meses después de otro siniestro más al sur, en la misma línea entre Madrid y Sevilla, que dejó 49 muertos luego de que un tren se saliese de la vía y se estrellase contra otro que circulaba en sentido contrario.

María Rodríguez, una viajera de 56 años que se dirigía a Zamora, reconoció que, aunque es asidua a la alta velocidad desde hace años, su confianza se ha resentido un poco tras las tragedias en Adamuz en enero y Urda esta semana.

El tren domina en España

Los trenes de alta velocidad han transformado el país al reducir de forma drástica el tiempo de viaje entre Madrid, en el centro, y las principales ciudades, muchas de ellas en la costa.

Desde que inauguró su primera línea de alta velocidad en 1992, España ha tendido 3.900 kilómetros (2.400 millas) de vías de alta velocidad para sus 49 millones de habitantes. Solo China —con 45.000 kilómetros (28.000 millas) para 1.400 millones de personas— tiene un trazado de alta velocidad mayor, según la Unión Internacional de Ferrocarriles. La entidad define los trenes de alta velocidad como aquellos que circulan a más de 250 km/h (155 mph).

Ahora, es el medio de transporte más habitual tanto por negocios como por ocio.

Nueve de los 13 millones de desplazamientos entre Madrid y Barcelona en 2024 se hicieron en alta velocidad, de acuerdo con la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia. El transporte ferroviario crece: el número de pasajeros de alta velocidad en España se duplicó entre 2019 y 2025.

En un tren antiguo y lento, el trayecto de 600 kms (385 millas) entre Madrid y Barcelona solía durar unas siete horas, lo que llevaba a muchos viajeros de negocios a optar por el avión. Ahora, ese trayecto puede hacerse en 2 horas y media.

La reducción de los tiempos de viaje ha hecho posibles las excursiones de ida y vuelta en el día a muchas ciudades españolas.

Pero la enorme inversión en alta velocidad se ha hecho a costa de unos servicios de cercanías más lentos, mientras que los sindicatos de trabajadores ferroviarios sostienen que el gobierno no ha invertido suficiente en el mantenimiento de la red.

Adrián Blaya, analista de datos de 29 años a bordo de un tren entre Zamora y Madrid, se hizo eco de una queja recurrente: el servicio ha empeorado en los últimos años, y los retrasos y las averías se han convertido en algo normal.

Irónicamente, se sentía más seguro de lo habitual tras el choque fatal. .

“El momento más seguro para viajar en Ave es después de una tragedia, porque es cuando extreman las precauciones”, manifestó. “Hoy me siento más seguro viajando porque sé que estarán concentrados”.

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Wilson informó desde Barcelona, España.

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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.

FUENTE: AP

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