La reunión se celebró menos de tres semanas después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, prometiera otorgar a Ucrania una licencia para producir Patriots. El compromiso supuso un cambio importante, ya que Trump ha adoptado recientemente un tono más positivo hacia Zelenskyy.
En otro indicio de que Kiev está cambiando la opinión de Washington, Laura Loomer, una firme aliada de Trump, se reunió con Zelenskyy en la capital ucraniana el jueves. Tras años de restar importancia a la invasión, reprendió al presidente de Rusia, Vladímir Putin, por los ataques con misiles contra Ucrania.
Zelenskyy manifestó el jueves por la noche que se había reunido con una delegación de Raytheon, y añadió que la empresa estaba lista para producir conjuntamente interceptores Patriot con Ucrania. El sistema está compuesto por radares, sistemas de mando y control y distintos tipos de misiles interceptores.
La empresa no hizo comentarios sobre la reunión en su web ni en sus cuentas de redes sociales.
“Nuestros equipos —tanto a nivel gubernamental como del sector privado— se mantendrán en estrecho contacto para concretarlo”, afirmó el presidente en redes sociales.
Zelenskyy está interesado en avanzar rápidamente en un acuerdo de producción conjunta, mientras Rusia lanza sin descanso misiles balísticos que son difíciles de detener y que causan víctimas civiles, además de enormes daños en zonas civiles.
El mandatario reclama desde hace años a sus socios occidentales más entregas de Patriots, y más rápidas. Ucrania ha desarrollado sus propias defensas antiaéreas innovadoras, pero la producción a gran escala es vital.
Aun así, expertos y funcionarios de Kiev han advertido que poner en marcha la producción en suelo ucraniano probablemente tome años.
Putin ha tratado de presentar a Rusia como si negociara desde una posición de fuerza en la guerra, mientras Estados Unidos, con Trump al mando, se involucraba en una ofensiva diplomática, hasta ahora sin resultados, para poner fin al conflicto.
Pero desde que atacó por primera vez a su vecino en 2014, Rusia apenas ha capturado alrededor del 20% del país.
Ahora, el avance del ejército ruso se está estancando debido a los exitosos ataques ucranianos en la línea del frente y a media y larga distancia, utilizando tecnología de drones de vanguardia desarrollados en el país, y que ahora es codiciada por otros países, según funcionarios occidentales y analistas.
Ucrania ha ampliado su campaña de desestabilización con ataques de aviones no tripulados más grandes y cada vez más frecuentes dentro de Rusia, que golpean objetivos de alto perfil, provocando escasez de combustible y aumentando la presión sobre Putin.
Las fuerzas ucranianas volvieron a atacar los centros logísticos de Wildberries, el mayor minorista online de Rusia —a menudo comparado con Amazon—, dijo el viernes la fundadora de la empresa.
Las instalaciones logísticas de Wildberries en San Petersburgo, en la región adyacente de Leningrado y en Simferópol, en la Crimea anexada ilegalmente, fueron atacadas, indicó Tatyana Kim.
Fotos y videos publicados por medios rusos mostraron enormes columnas de humo gris elevándose sobre San Petersburgo.
En los últimos días, Kiev ha golpeado otros cuatro almacenes de Wildberries en toda Rusia y provocó incendios masivos.
Las autoridades en Kiev quieren que los rusos de a pie sientan las consecuencias de la guerra y se pregunten si Putin puede mantenerlos a salvo. Los ataques casi diarios han causado consternación en Rusia.
Armas ucranianas de largo alcance atacaron una instalación petrolera a casi 1.350 kilómetros (840 millas) de la frontera ucraniana, así como una planta militar, dijo Zelenskyy el viernes.
El Ministerio de Defensa de Rusia reportó el viernes que sus defensas antiaéreas derribaron 571 drones ucranianos durante la noche.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
FUENTE: AP