Gorrín ya habría puesto $12 millones en efectivo para comprar una casa, la cual pretendía demoler y construir una nueva en ese terreno. Cuando los residentes del barrio se enteraron de estos planes, comenzaron una campaña de llamadas, correos y varios dossiers para informar a todos los vecinos. Esto derivó en una votación por parte de la junta, que decidió expulsarlo.

La discusión por la presencia del dueño de la cadena llegó a un punto tal que uno de los residentes más antiguos y respetados del complejo amenazó con mudarse si permitían que Gorrín se convirtiera en un vecino más.
Pero el empresario también tuvo sus defensores: corredores de bienes manifestaron sus quejas expresando que el vecindario no era una organización política y que no permitir a un chavista vivir en el complejo, sería considerado discriminatorio e intolerante.
Poco caso hizo la junta de propietarios y vecinos de Gables Estates Country Club, que el viernes 20 votó que Raúl Gorrín Belisario debía mudarse a otro barrio. infobae.com
