El gobierno de la presidenta encargada Delcy Rodríguez indicó en un comunicado que el derrame “supera en magnitud el ocurrido en mayo" y que se observó “desplazamiento de contaminantes hacia aguas venezolanas, con riesgos para los ecosistemas marinos, la actividad pesquera y las comunidades costeras”, sin dar más detalles sobre su extensión y la cantidad estimada de crudo derramado.
Según las autoridades venezolanas el derrame fue confirmado por imágenes satelitales.
En mayo Caracas denunció que un derrame habría causado “una grave afectación ambiental” en el Golfo de Paria y zonas costeras de los estados orientales de Sucre y Delta Amacuro. La distancia más corta entre las costas venezolanas y Trinidad y Tobago es de unos 11 kilómetros.
El gobierno de Trinidad y Tobago no se ha pronunciado ni confirmado el supuesto derrame.
Venezuela y Trinidad y Tobago —que en la década de 1990 firmaron un tratado que establece los términos sobre la forma de explotación de cualquier yacimiento de hidrocarburos en ambos lados de la franja fronteriza— comparten el Golfo de Paria, un mar interior ubicado al extremo oeste de Venezuela y al sur de la isla Trinidad.
Trinidad y Tobago mantiene una importante actividad petrolera y gasífera en tierra así como en aguas poco profundas, siendo uno de los mayores productores del Caribe, según información oficial del Ministerio de Energía trinitense.