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Una visita especial en el Zoológico de Berlín lleva alegría a personas con demencia

BERLÍN (AP) — Christel Krueger miró a través de un vidrio grueso y agua turbia en el Zoológico de Berlín, contemplando con asombro a una hipopótama y a su cría, que dormían sobre un banco de arena.

Krueger, de 86 años, y su hija participaron en una visita especializada al zoológico el mes pasado para personas que viven con demencia, organizada por Malteser Deutschland, parte de la organización internacional católica de ayuda Orden de Malta.

En la visita junto a Krueger, Ingrid Barkow observaba desde su silla de ruedas cómo los elefantes recorrían su hábitat, mientras Monika Jansen se ponía de puntillas para ver mejor a un rinoceronte.

“Cuando llegue a casa, seguiré pensando en ello. Quizá incluso por la noche, mientras duermo y sueño con ello”, comentó Jansen, de 85 años.

Las tres mujeres están entre las aproximadamente 1,6 millones de personas que viven con demencia en Alemania, según la Oficina de la Estrategia Nacional de Demencia. Se espera que la cifra aumente a 2,8 millones para 2050.

Las visitas especializadas crecen en todo el mundo

En los últimos años, museos y otras instituciones culturales de todo el mundo han incorporado a su repertorio visitas y guías especializadas sin barreras, algunas posibles gracias a los avances tecnológicos.

Entre ellas hay recorridos en lengua de señas para personas sordas y con dificultades auditivas, actividades basadas en el tacto para quienes tienen ceguera o baja visión, y programas para personas dentro del espectro autista.

La filial de Berlín de Malteser Deutschland diseñó el año pasado un programa cultural en la capital dirigido a personas con demencia.

“Las personas con demencia no son muy visibles en nuestra sociedad. Sigue siendo un tema muy tabú, y sin embargo afecta a muchísima gente y es importante que sigan estando en el centro de la sociedad. Tienen derecho a participar, igual que todos los demás”, dijo la coordinadora del proyecto, Christine Gruschka.

Millones de personas en todo el mundo tienen alguna forma de demencia, una pérdida progresiva de la memoria, el razonamiento, las habilidades lingüísticas y otras funciones cognitivas. Las personas pueden experimentar cambios en la personalidad, el control emocional e incluso la percepción visual. El alzhéimer es el tipo más reconocido, pero hay muchos otros, con sus propios síntomas y su biología subyacente.

Las visitas de Malteser Berlín para personas con demencia se realizan en el zoológico, el Museo de Historia Natural, el Jardín Britzer y el Palacio de Charlottenburg, con la esperanza de ampliarlas a otros lugares.

“Las visitas ‘normales’ —las llamadas visitas normales— suelen ser demasiado rápidas, demasiado ruidosas, con demasiada gente y demasiadas distracciones", explicó Gruschka."Por eso nos hemos propuesto crear programas específicamente para personas con demencia: donde todavía se sientan vistas, donde se sientan cómodas y donde aún puedan mostrar que siguen aquí y que todavía pueden formar parte de ello”.

Las visitas específicas para la demencia son clave para cuidadores y familias

Krueger, Jansen y Barkow siguieron a la coordinadora de visitas de Malteser Berlín, Carola Tembrink, por el Zoológico de Berlín, acompañadas por sus hijas y una cuidadora.

Tembrink omitió la mayor parte de la vasta oferta del zoológico para centrarse en los hábitats de los hipopótamos, los rinocerontes y los elefantes, de modo que las participantes no se cansaran demasiado ni se sintieran abrumadas.

“El zoológico es un lugar maravilloso para visitas como esta porque casi todos los que crecieron en Berlín han estado aquí de niños. Y, especialmente en las personas con demencia, los recuerdos de la infancia a menudo siguen presentes; solo hay que activarlos un poco, y eso ocurre de manera natural cuando ven a los animales, huelen el aire al entrar al zoológico o cuando entran en la casa de los rinocerontes y perciben un olor diferente”, señaló Tembrink.

Para los cuidadores y las familias, las visitas son un salvavidas. Durante días largos y a veces frustrantes cuidando a alguien con demencia, una visita especializada les permite conectar con otras personas que entienden su situación.

A Krueger le diagnosticaron formalmente demencia el año pasado, pero su hija, Kerstin Hoehne, dijo que los síntomas aparecieron hace más de dos años.

“Lo bonito es que también estás con, digamos, personas afines; no estás sola, sino que tienes un sentido de pertenencia porque los demás quizá tengan el mismo problema”, comentó Hoehne.

La hija de Barkow, Manuela Grudda, dijo que la visita las acercó más. Grudda empujó la silla de ruedas de Barkow por el zoológico, con las manos acariciando los hombros de su madre o señalándole los animales.

“En realidad no puedo comunicarme con ella de una manera normal, claro, pero veo que cuando le muestro algo, lo mira, presta atención, y eso es importante. Y me hace feliz que no esté sólo en su propio mundo, sino también en este”, afirmó Grudda.

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El Departamento de Salud y Ciencia de The Associated Press recibe apoyo del Departamento de Educación Científica del Instituto Médico Howard Hughes y de la Fundación Robert Wood Johnson. AP es la única responsable de todo el contenido.

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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.

FUENTE: AP

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