Americares, una organización sin fines de lucro que apoya a miles de centros de salud a nivel mundial, anunció el miércoles un donativo de 50 millones de dólares otorgado por una familia de Connecticut cuya identidad no fue revelada. La contribución representa una inusual expansión en un momento en que los recortes repentinos de ayuda de Estados Unidos han obstaculizado programas que van desde la salud materna e infantil hasta el tratamiento y la prevención del VIH.
“Definitivamente entendieron el momento y querían hacer más para responder a eso”, afirmó Christine Squires, presidenta y directora ejecutiva de Americares, refiriéndose al donante.
Filántropos individuales y fundaciones benéficas han intentado cubrir algunos vacíos de financiamiento en los 18 meses transcurridos desde que el presidente Donald Trump desmantelara la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID, por sus siglas en inglés). Un multimillonario británico financió pasta de maní nutritiva. Exempleados de la USAID recaudaron más de 125 millones de dólares para sostener decenas de programas de ayuda críticos. La Fundación Gates redujo sus prioridades.
Según Susan Appe, profesora asociada de administración pública y políticas en la Universidad de Albany, que ha investigado cómo las organizaciones sin fines de lucro lidian con los cambios de humor de los países donantes, la salud global —uno de los objetivos de la USAID— ha recibido gran parte de la atención de los grandes donantes. Eso es razonable, señaló, considerando que “hay vidas en juego”. Los padres de Jeff Bezos, por ejemplo, se comprometieron el marzo pasado a aportar hasta 500 millones de dólares al Fondo de Nutrición Infantil de la UNICEF.
Los expertos coinciden en que los donantes de alto patrimonio nunca podrían salvar todos los programas perdidos por los miles de millones de dólares recortados del gasto de Estados Unidos en salud global. Pero existía la expectativa de que más filántropos darían un paso al frente para apoyar las causas impulsadas por la USAID.
“Creo que muchos académicos de la filantropía como yo nos hemos sentido un poco decepcionados por el retraso en la respuesta”, comentó Appe. “En cierta medida, es más de lo mismo”.
Americares, que, según Squires, había recibido alrededor del 10% de su financiamiento del gobierno de Estados Unidos antes de los recortes de ayuda, sin duda sintió el impacto. Entre sus iniciativas que perdieron respaldo el año pasado estuvo un proyecto de atención materna en Tanzania. Clínicas médicas colombianas que atendían a migrantes venezolanos cerraron tras ser mantenidas a flote durante varios meses por financiadores privados. Una colaboración planificada a cinco años para construir una cadena de suministro médico más sólida en toda Gaza tuvo que cancelarse.
Squires considera que el grupo tiene la fortuna de contar con una red lo suficientemente sólida como para que ahora reciba todo su financiamiento de una combinación de donantes individuales, empresas y fundaciones privadas. Eso es importante para que el grupo pueda responder a más de 20 emergencias, como las inundaciones en Nepal y el brote de ébola en el Congo.
En este caso en particular, Squires explicó que la familia del donante ha estado vinculada con Americares durante 30 años. “Son muy perspicaces” en su comprensión de la salud global, indicó.
La mitad del nuevo donativo impulsará su objetivo de ayudar a 100 millones de personas a acceder a atención médica de calidad para 2030 “en un momento en que esa necesidad está aumentando”, de acuerdo con Squires. Ese trabajo implica proporcionar suministros médicos adicionales a su red de más de 4.000 centros de salud. Se enfocarán especialmente en países del África subsahariana, Oriente Medio, el norte de África, Asia y América Latina que carecen de financiamiento y visibilidad. Americares también planea aumentar el apoyo a centros de salud en Estados Unidos en estados donde se prevé que habrá más residentes sin seguro médico.
La otra mitad se destinará al fondo patrimonial de Americares, señaló Squires. Ella espera que la noticia de su donación récord inspire a otros. Inversiones de ese tamaño muestran “que hay personas que confían” en Americares y en el sector humanitario en general, señaló.
“No depende solo de los individuos”, manifestó. “Sin embargo, las personas que tienen los medios, que tienen la pasión y pueden invertir así, ayudarán a sumar a otros. Así que estoy entusiasmada y tengo la esperanza de que esto impulse más donaciones en todos los ámbitos”.
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La cobertura de The Associated Press de temas de filantropía y organizaciones sin fines de lucro recibe el apoyo a través de la colaboración de la AP con The Conversation US, con financiación de Lilly Endowment Inc. La AP es la única responsable de este contenido.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
FUENTE: AP