La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, manifestó que la 13.ª reunión de este tipo del segundo mandato de Trump “será muy divertida y algo diferente para que el gabinete lo experimente en conjunto”.
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SUSCRIBITECAMP DAVID, Maryland, EE.UU. (AP) — El presidente Donald Trump llevará la reunión del gabinete del viernes al retiro presidencial de Camp David en Maryland, un entorno rústico para ese tipo de sesiones que bajo Trump han sido célebres por ser excesivamente largas y dominadas por halagos interminables de funcionarios hacia su jefe.
La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, manifestó que la 13.ª reunión de este tipo del segundo mandato de Trump “será muy divertida y algo diferente para que el gabinete lo experimente en conjunto”.
Se trata de la primera reunión del gabinete en Camp David en el segundo mandato de Trump, después de que un intento anterior en mayo se cancelara por el mal tiempo. Durante su primer mandato, Trump celebró una reunión del gabinete en el retiro.
La parte pública de las reuniones del gabinete de Trump ha durado hasta tres horas, con el mandatario permitiendo que todos los presentes en la mesa lo pongan al día sobre sus departamentos o agencias... y lo elogien personalmente. A diferencia de otros presidentes, permite que los medios de comunicación permanezcan durante toda la reunión, una decisión que, según ha dicho Leavitt, demuestra su compromiso con la transparencia.
Más recientemente, sin embargo, Trump ha comentado lo extensas que se han vuelto las reuniones. Ha empezado a instar a los oradores a que mantengan sus comentarios breves y ha limitado el número de informes orales.
“Todo el mundo por aquí tiene mucho que decir. Pero hicimos eso una vez, y duró como cuatro o cinco horas. Fue un poco demasiado”, declaró Trump en la reunión de mayo.
Camp David fue establecido en 1942 durante la presidencia de Franklin Roosevelt y ha sido utilizado por todos los jefes de Estado desde entonces.
Roosevelt disfrutaba relajarse a bordo de un yate presidencial, pero los militares y el Servicio Secreto comenzaron a preocuparse por su seguridad en aguas abiertas durante la Segunda Guerra Mundial. Como resultado, Roosevelt pidió al Servicio de Parques Nacionales que encontrara lugares dentro de 100 millas (160 kilómetros) de la Casa Blanca que pudiera usar para descansar.
Eligió lo que hoy se conoce como Camp David. Le dio el nombre original de Shangri-La, tomado de la novela “Lost Horizon”, de James Hilton. El presidente Dwight Eisenhower lo rebautizó como Camp David, en honor a su nieto y a su padre.
Trump pasó más fines de semana en el retiro durante su primer mandato, pero lo ha visitado menos en el segundo; la más reciente fue en junio, por el Día del Padre.
En 2019, durante su primer mandato, Trump anunció en redes sociales que había cancelado una reunión secreta en Camp David con líderes talibanes y de Afganistán —programada para apenas unos días antes del aniversario de los ataques del 11 de septiembre de 2001— después de que un atentado en la capital, Kabul, matara a una docena de personas, entre ellas un soldado de Estados Unidos.
A lo largo de la historia, los presidentes han recurrido a Camp David cuando han necesitado seguridad y privacidad para conversaciones diplomáticas delicadas con líderes extranjeros. Jimmy Carter llevó allí a los líderes de Egipto e Israel en 1978 para unas conversaciones que dieron lugar a los Acuerdos de Camp David, un tratado de paz entre ambos países.
Camp David también fue el lugar donde Carter se reunió en 1979 con representantes de un amplio sector de la sociedad estadounidense. Más tarde pronunció un discurso televisado a nivel nacional sobre política energética.
El propósito principal del campamento es ofrecer a los presidentes un lugar para descansar, relajarse y recargar energías.
El retiro, de 180 acres (73 hectáreas), que es administrado por la Marina y custodiado por infantes de marina, cuenta con una cabaña llamada Aspen reservada para el presidente, además de alrededor de una docena de otras cabañas para invitados. Un edificio principal tiene salas de conferencias, un comedor y una oficina para el presidente.
Los invitados pueden aprovechar una variedad de servicios en interiores y al aire libre, entre ellos un gimnasio, una bolera, una sala de cine, una piscina climatizada y canchas de tenis y baloncesto. Una capilla ofrece servicios religiosos.
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Superville reportó desde Washington.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
FUENTE: AP
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