En declaraciones a reporteros mientras regresaba en avión de su viaje a China, Trump indicó que Xi le dijo que consideraría seriamente el caso de Ezra Jin Mingri, pastor de una iglesia clandestina detenido en China en octubre, en lo que observadores han calificado como una intensificación de la represión contra la libertad religiosa.
“Dijo que va a considerar muy seriamente lo del pastor”, manifestó Trump.
El mandatario señaló que el caso de Lai, fundador del ahora desaparecido Apple Daily, de tendencia prodemocrática, y acusado de actividades anti-China, era mucho más complicado para el presidente chino. “Me dijo que ese sería un caso difícil”, comentó Trump.
Las familias de Jin y de Lai agradecieron a Trump por haber planteado sus casos ante Xi.
La Iglesia Sion de Jin es una de las mayores iglesias clandestinas o domésticas, que no están registradas ante las autoridades chinas. Estas desafían las restricciones del gobierno chino que exigen a los creyentes rendir culto únicamente en congregaciones registradas.
Su hija, Grace Jin Drexel, dijo el viernes que la familia y los simpatizantes están “rebosantes de alegría” al escuchar lo que Trump dijo sobre su padre.
“¡De verdad es nada menos que milagroso!”, escribió a The Associated Press en un mensaje. “¡No podríamos estar más agradecidos con el presidente Trump y su hábil administración por impulsar el caso!”
Pese al tono mucho menos optimista de Trump sobre Lai, la hija del exmagnate de los medios, Claire Lai, dijo que también estaba agradecida con Trump y su gobierno por el compromiso mostrado con la liberación de su padre.
“Se ha ganado su reputación por liberar a quienes están detenidos injustamente y confío en que él y su administración serán quienes liberen a mi padre”, expresó en un mensaje enviado a la AP.
Dijo que este momento es una oportunidad para que Xi haga “lo único justo y honorable” por Lai y muestre un gesto de buena voluntad al mundo al liberar a un hombre que, según ella, había dedicado su vida a Hong Kong.
Activistas sostienen que Beijing está cada vez menos dispuesto a liberar a prisioneros que han confrontado al gobierno por los derechos humanos bajo el mandato de Xi. En 2017, el activista Liu Xiaobo, galardonado con el Premio Nobel de la Paz, murió en un hospital del noreste de China, aun cuando varios gobiernos extranjeros instaron a Beijing a liberarlo para que recibiera tratamiento contra el cáncer en el extranjero.
Antes de su arresto, Lai, de 78 años, era crítico de Xi y del Partido Comunista gobernante. Fue condenado a 20 años de prisión en febrero bajo una ley de seguridad nacional impuesta por Beijing en 2020 que prácticamente silenció la disidencia en Hong Kong.
Lai fue declarado culpable de conspiración para coludirse con fuerzas extranjeras y de conspirar con otros para publicar artículos sediciosos. Su Apple Daily, de tendencia prodemocrática, fue cerrado durante un operativo después de las protestas masivas contra el gobierno que sacudieron la ciudad en 2019.
Observadores dijeron que la situación de Lai simboliza un deterioro de las libertades que Beijing prometió cuando la antigua colonia británica volvió al dominio chino en 1997. Gobiernos extranjeros, incluidos los de Estados Unidos y Reino Unido, han expresado su preocupación por Lai durante años. Pero el gobierno de Hong Kong insiste en que su caso no tenía nada que ver con la libertad de prensa.
El martes, el Ministerio de Relaciones Exteriores de China dijo que Lai había sido un planificador clave de actividades anti-China destinadas a desestabilizar a Hong Kong, y afirmó que los asuntos de la ciudad son asuntos internos de China.
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Tang informó desde Washington. La periodista de la AP Emily Wang contribuyó a este despacho desde Washington.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
FUENTE: AP