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Traspasar a Rutschman podría ayudar a los Orioles, pero su plan salió mal

Siete años después de seleccionar a Adley Rutschman con la primera elección global del draft, el presidente de los Orioles, Mike Elias, traspasó el lunes al receptor All-Star al rival de división Boston. En el ínterin, Baltimore consiguió un título divisional y un comodín antes de caer por debajo de .500.

Así que a Elias le preguntaron directamente por qué los aficionados deberían creer que él es el hombre indicado para guiar al equipo hacia el éxito futuro.

“Aunque los últimos dos años realmente se han sentido como un paso atrás, y han sido un paso atrás respecto de donde estaba este equipo en 2023 y 2024, tenemos muchísimos buenos jugadores en esta organización”, afirmó Elias.

“Tenemos muchas cosas a nuestro favor en esta organización en términos de fortaleza e infraestructura, el lado empresarial de la operación, la propiedad, las instalaciones. Ahora tenemos uno de los mejores sistemas de ligas menores, y contamos con un gran roster con muchos jugadores realmente buenos que están firmados por muchos años. Y tenemos muchas cosas a nuestro favor en este momento”, añadió-

El traspaso del lunes podría resultar favorable para los Orioles a largo plazo. Adquirieron a tres de los cinco mejores prospectos de Boston, según MLB Pipeline. Por lo general, los aficionados entienden la lógica de negociar a un jugador que podría convertirse en agente libre en el próximo año o dos. Pero lo que hace que este traspaso sea más difícil de digerir es el año y medio de fracasos que condujo hasta aquí.

En 2023, los Orioles ganaron 101 juegos. Rutschman y el infielder Gunnar Henderson eran pilares de la franquicia, y venían en camino varios prospectos más de primer nivel. Incluso entonces, había preocupación de que a Baltimore le costaría retener a esas dos estrellas, pero se asumía que habría muchas más victorias antes de días como el del lunes. En cambio, los Orioles corren el riesgo de quedarse fuera de los playoffs por segunda temporada consecutiva.

“Las últimas dos temporadas no han salido según lo planeado. Ha habido deficiencias y, en última instancia, eso es mi responsabilidad”, manifestó Elias.

“Pero este es un deporte muy difícil, no podemos tener éxito todo el tiempo, y debemos seguir adelante cuando las cosas no salen como queremos”.

Elias no sonó el lunes como un hombre cuyo puesto estuviera en peligro. Los Orioles tenían marca de 54-58, pero estaban a apenas 2 1/2 juegos del último comodín en la Liga Americana. Si Elias hubiera sentido que necesitaba armar un equipo de playoffs este año, podría haber mantenido a Rutschman e incluso haber sumado refuerzos.

Sin embargo, había razones para traspasarlo. Baltimore cuenta con el receptor dominicano Samuel Basallo, quien tiene un contrato a largo plazo y es siete años menor que Rutschman. Este tipo de operación —usar un excedente en una posición clave para adquirir ayuda en otro lado— es algo que los Orioles quizá podrían haber hecho más hace unos años, cuando tenían abundancia de bateo en las Grandes Ligas y en las menores, pero necesitaban pitcheo.

Baltimore adquirió apenas a un jugador de Grandes Ligas —el receptor venezolano Carlos Narváez— a cambio de Rutschman. Una vez más, los Orioles tienen que convencer a sus aficionados con prospectos de ligas menores. La última camada de talento joven no ha cumplido del todo con lo prometido. Rutschman tuvo un mal año en 2025, y Henderson está teniendo uno este año. Jackson Holliday, Colton Cowser y Coby Mayo han tenido dificultades al bate. El lanzador Grayson Rodriguez no pudo mantenerse sano y finalmente fue traspasado por lo que terminó siendo cuatro meses del jardinero Taylor Ward. (Ward, que estaba próximo a convertirse en agente libre, también fue traspasado el lunes).

Baltimore no gana un banderín desde 1983. La franquicia que se hizo famosa por el Oriole Way ha sido en gran medida mediocre desde entonces, un problema que antecede por mucho a Elias. Cuando llegó en noviembre de 2018, ya estaba en marcha una reconstrucción después de que el equipo perdió 115 juegos ese año.

“Teníamos mucho trabajo por hacer en toda la organización. Lo hicimos y, durante un periodo de tiempo, ganamos cien juegos en 2023; teníamos un sistema de ligas menores con consenso y un núcleo que parecía estar en una posición tremenda, en una posición históricamente muy fuerte. Creo que, en cierta medida, yo personalmente, viéndolo en retrospectiva, me dejé llevar por una narrativa sobre una reconstrucción. El béisbol es muy aleccionador, y no avanza de manera lineal; las cosas se movieron y cambiaron, y tuvimos muy mala suerte con las lesiones. Tuvimos muchas lesiones, y hubo regresión y cosas que cambiaron el rumbo”, señaló.

Es posible que la fortuna de Baltimore vuelva a inclinarse en una dirección positiva. La suerte con las lesiones podría mejorar, y quizá alguien como Holliday se convierta en una estrella. O la próxima generación de prospectos podría tener más consistencia. Aun así, Elias tendrá que demostrar que es tan bueno comprando como parece serlo vendiendo, y que adquirir todo este talento joven puede conducir a algo más que un fugaz periodo de dos años como contendiente.

“Estamos en un muy buen lugar en cuanto a la salud de la organización, el talento que hay en la organización, los jugadores, el sistema que tenemos. Necesitamos mejorar, necesitamos seguir ajustándonos y evolucionando. Nuestra competencia es muy, muy fuerte, pero me gusta dónde estamos. La manera en que hemos llegado aquí se ha sentido diferente por los últimos dos años y por cómo hemos ido bajando en los últimos dos años respecto de nuestro récord en 2023 y 2024. Pero el futuro es sólido y creo que empieza ahora mismo”, dijo.

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Deportes de AP: https://apnews.com/hub/deportes

FUENTE: AP

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