OPINIÓN | Randy sale de caza

Randy Alonso, el posta de turno en Cubadebate, necesitó más de tres mil palabras para cumplir el más reciente encargo de sus jefes en La Habana. Un correo electrónico conciso hubiera ahorrado tiempo y bostezos a los comunes. Me refiero al texto suyo titulado “El multimillonario financiamiento a la industria anticubana en tiempos de Trump”, aparecido en dicho portal oficialista y en el que Alonso detalla unas cuentas chinas de lo que, según la dictadura castrista, el gobierno de Donald Trump ha destinado a la democratización de Cuba. Resulta curioso que vuelva a emplear como fuente supuestas investigaciones de un periodista llamado Tracey Eaton (Cuban Money Project).

Pero, como el medio es el mensaje, cabe analizar algunos puntos: ¿cuál es el propósito? ¿Quién es el destinatario? ¿Por qué el compañero Alonso, mejor dicho, el régimen, hace esta “movida” ahora, a unos días de la reñida elección presidencial del 3 de noviembre en los Estados Unidos?

No hay que trabajar en la NASA para comprender que se trata del primer punto público de la agenda de Cuba ante una eventual victoria de la campaña demócrata del ticket Biden-Harris. Por eso insisto, un simple correo hubiera bastado; algo así como “vuelen finalmente en pedazos a Radio y Televisión Martí, una vieja obsesión, quiten todo el patrocinio a las organizaciones del Exilio y a la oposición interna y muy importante: persigan a todos aquellos quienes se montaron en el carro de Trump contra la política anterior, bajo la bandera Make America Great Again, sin pasar por alto la escueta mención al “infame canal 41 de Miami”, América TeVe.

En el fondo, la dictadura castrista desearía vernos a todos fracasados, humillados, maniatados, desilusionados y sin trabajo, como intentó promover cuando el caso El Herald-Radio y TV Martí (sept. 2006). Aunque por otro lado constituye un S.O.S ante la profunda crisis económica que asola a la Isla, como consecuencia de 61 años de castrismo. Ya quisieran la familia Castro, los Díaz-Canel, los generales y postas de turno, como Randy, ver cumplidos sus sueños de un cambio de 180 grados en la política de Washington hacia su régimen.

Por lo pronto, tienen, además, una papa caliente en las manos con el caso de Alina López-Miyares y otros 19 norteamericanos detenidos en Cuba, así como el aún inexplicable tema de los misteriosos ataques acústicos contra diplomáticos estadounidenses. A esto se añade la versión de próximas sanciones en noviembre contra otras 15 figuras oficiales del castrismo. Yo que Randy no saldría de caza.

Por Miguel Cossío, Gerente General de América TeVé

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