En los tres países de su itinerario —el laico Uruguay, la mayoritariamente católica Argentina y Perú, la patria adoptiva de León—, funcionarios gubernamentales le desearon al pontífice una pronta recuperación, líderes de la Iglesia pidieron paciencia y fieles se reunieron para rezar.
El Vaticano informó el miércoles que León se recuperaba según lo previsto tras la cirugía y que el viaje seguía en su agenda. Pero la presidenta peruana Keiko Fujimori adoptó un tono más cauto y dijo a los periodistas que su recuperación podría tomar “varias semanas, más de lo previsto”, lo que potencialmente obligaría a cambios en el itinerario del 6 al 17 de noviembre.
El viaje tiene un itinerario ambicioso La gira sudamericana de 12 días sería la más larga del pontificado de León hasta ahora, con más de 31.000 kilómetros (19.000 millas) en una docena de vuelos y dos traslados en helicóptero. En Uruguay y Argentina —dos países que no reciben la visita de un papa desde la década de 1980—, León celebraría misas y se reuniría con fieles, clérigos y líderes políticos en seis ciudades.
El tramo más largo del viaje llevaría a León, de 71 años, a Perú, donde pasó 20 años como misionero y obispo de la ciudad costera de Chiclayo. Desde la capital, Lima, tiene previsto viajar al norte hacia su antigua diócesis y luego continuar hacia la antigua capital inca de Cusco, en lo alto de los Andes, y la ciudad amazónica de Pucallpa. El aire enrarecido de montaña en Cusco, a unos 3.400 metros (11.150 pies) sobre el nivel del mar, podría suponer un desafío particular tan poco tiempo después de la cirugía pulmonar de León.
Funcionarios de la Iglesia en Argentina, patria del predecesor de León, el papa Francisco, instaron a los feligreses a anteponer el bienestar del pontífice a la emoción por la primera visita papal al país en cuatro décadas.
"Uno a veces piensa egoístamente en su venida, pero lo primero que hay que pensar es en su salud", aconsejó el cardenal Ángel Rossi, arzobispo de Córdoba, una de las paradas previstas de León.
Dirigentes de todo el profundo espectro ideológico argentino, desde el presidente de derecha Javier Milei hasta su rival de izquierda, el gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, se sumaron a los deseos de una pronta recuperación para el papa.
Milei, quien fue criado como católico, pero más recientemente ha explorado la conversión al judaísmo, manifestó: “Toda la Argentina acompaña con afecto y oración a Su Santidad, deseándole una pronta y completa recuperación”.
En el vecino Uruguay, donde se espera que la visita de León dinamice a la minoría católica en un país que oficialmente celebra la Navidad como el Día de la Familia, el cardenal Daniel Sturla, arzobispo de Montevideo, moderó las expectativas sobre la visita histórica y añadió que la decisión
“Primero recemos para que venga. Corremos el riesgo de que en estos días se diga que no puede venir”, dijo Sturla a medios locales el martes, y añadió que la decisión, en última instancia, recaerá en los médicos del papa.
Perú espera con ansias el regreso de León a casa En Chiclayo, una de las ciudades más grandes de Perú, la emoción por el esperado regreso de León a casa se transformó en aprensión tras su diagnóstico.
“Por el cariño que le tenemos al Santo Padre con nuestro obispo también preocupados y preocupados por su salud, por lo que pueda venir”, comentó el reverendo Elmer Uchofen. Recordó cómo el futuro papa ayudó a conseguir plantas de producción de oxígeno durante la pandemia de COVID-19, se metió en el barro con botas de goma para ayudar a víctimas de inundaciones y dio misa con presos en Chiclayo.
Betania Marina Rodríguez, quien dirige una asociación local de migrantes venezolanos en Chiclayo y también trabajó estrechamente con León, dijo que sentía un choque de emociones.
“Todos deseamos que esté sano y fuerte”, expresó. “Y al mismo tiempo anhelamos verlo, escucharlo y recibir su bendición”.
En Lima, peruanos se persignaron y rezaron el rosario ante una estatua de silicona de tamaño real del pontífice, afuera de una iglesia. Otros se reunieron en el monasterio de Las Nazarenas, de siglos de antigüedad, hogar de una venerada imagen de Jesús crucificado que atrae enormes procesiones religiosas cada octubre.
Teresa Ramírez, de 73 años, sostenía rosas rojas, blancas y amarillas —los colores combinados de las banderas de Perú y del Vaticano— en el monasterio mientras ofrecía le deseó “la mayor suerte del mundo al peruano más querido”.
“Para venir al Perú hay tiempo todavía, que se haga la santa voluntad del padre celestial”, indicó.
León, nacido como Robert Prevost en Chicago, se convirtió en ciudadano peruano en 2015 y renovó el año pasado su documento nacional de identidad después de convertirse en papa.
En un asilo de ancianos en la ciudad portuaria peruana de Callao, otra parada del itinerario previsto de León, Mayela Medina, de 52 años, manifestó su esperanza de que las oraciones de millones de peruanos lleven consuelo al papa convaleciente.
“Se me llenan los ojos de lágrimas porque yo también estuve grave y atravesé días oscuros y noches largas cuando me costaba respirar”, dijo, al recordar su propia lucha contra una enfermedad respiratoria. “Ruego con toda mi alma ante Dios que no se sienta abandonado”.
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DeBre informó desde Buenos Aires y Luis Andrés Henao desde Princeton, Nueva Jersey.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
FUENTE: AP