Aun así, el incidente parece encajar en un patrón de décadas de acciones encubiertas israelíes y operaciones comando en lo profundo de Líbano para capturar o matar a personas que, según Israel, estuvieron implicadas en actividades antiisraelíes.
En algunos casos, Israel ha reivindicado la autoría de esas operaciones, incluido el caso de un capitán de barco sacado del norte de Líbano en noviembre de 2024, a quien Israel describió como un alto operativo de Hezbollah.
En otros, como el misterioso secuestro y asesinato de un cambista libanés vinculado a Hezbollah en abril de 2024, Israel ha guardado silencio, pero funcionarios libaneses han dicho que tienen pruebas de su implicación.
Buscando desde hace décadas Israel ha intentado averiguar qué ocurrió con Arad desde que se eyectó en paracaídas de su avión de combate mientras atacaba a presuntos combatientes palestinos en 1986, en las afueras de la ciudad portuaria de Sidón, en el sur de Líbano.
Una facción musulmana chií llamada la Resistencia de los Creyentes capturó a Arad después de que aterrizara.
En 1994, comandos israelíes transportados en helicópteros aterrizaron en lo profundo del valle oriental del Beká en el Líbano, donde capturaron al líder de la Resistencia de los Creyentes, Mustafa Dirani, y lo llevaron a Israel.
Dirani fue liberado una década después en un intercambio de prisioneros. Contó al diario israelí Maariv en una entrevista en 2000 que Arad desapareció en 1988, cuando sus guardias lo dejaron para ir a ver a familiares que vivían cerca del lugar de una gran batalla ese año entre combatientes de Hezbollah y tropas israelíes, que entonces ocupaban partes de Líbano.
Pero The Associated Press informó en 2000 que Dirani declaró ante un tribunal israelí que Arad fue llevado por soldados iraníes. Un funcionario judicial israelí indicó que Dirani dio versiones distintas de los hechos mientras estuvo cautivo.
Tras largas negociaciones indirectas entre Israel y Hezbollah, el grupo envió un informe sobre Arad a través de mediadores en 2008, en el que sugería que lo más probable es que Arad murió al intentar llegar a Israel tras escapar.
La conexión Shukr Familiares de Shukr dijeron a la AP que, meses antes de su desaparición, conoció a un ciudadano libanés llamado Ali Morad, quien lo contactó por redes sociales y alquiló un apartamento que el oficial retirado poseía al sur de Beirut.
La esposa de Shukr, Salwa Hazimeh, relató que Morad llamó a su marido a mediados de diciembre y le dijo que un empresario estaba interesado en comprar un terreno que él quería vender en la ciudad de Zahle y que le gustaría verlo a las 5:30 de la tarde.
“Yo estaba a su lado mientras hablaba y le dije que no podíamos ver el terreno más tarde por la tarde, pero él (Morad) insistió”, relató Hazimeh. Shukr fue al día siguiente, el 17 de diciembre, hacia Zahle, donde imágenes de seguridad lo mostraron bajándose de su propio auto y entrando en otro, según Hazimeh.
“Desde entonces no sabemos nada de él”, apuntó Hazimeh.
La familia de Shukr dice que padece diabetes, hipertensión y problemas cardíacos, y necesita atención y medicación constantes.
Los familiares señalaron que el teléfono de Shukr tuvo su última actividad en la aldea oriental de Ghazzeh alrededor de las 7 de la mañana del 18 de diciembre. Creen que fue trasladado por tierra a Israel desde el sur de Líbano.
“Parece una captura extrajudicial”, sostuvo Adam Coogle, subdirector de la división de Oriente Medio y Norte de África de Human Rights Watch. “Eso, en la práctica, es secuestrar a alguien y luego transportarlo a través de fronteras sin el debido proceso”.
Funcionarios judiciales en Beirut aseguraron que cuatro personas han sido acusadas de delitos en el caso, incluido Morad, así como un ciudadano libanés-francés, un ciudadano sirio-sueco y una mujer libanesa que alquiló una villa con vista a Zahle. Los funcionarios judiciales indicaron que se compró un SUV por 22.000 dólares para el secuestro de Shukr y que la mujer pagó 42.000 dólares por un año de alquiler de la villa.
La abogada de Morad, Samaher Bourhan, aseveró que su cliente sostiene que fue una víctima que creía estar trabajando para una empresa extranjera y terminó siendo utilizado en el secuestro. Explicó que la empresa le pidió comprar el vehículo y registrarlo a su nombre, alegando que era porque no tenía presencia legal en Líbano.
“Él dijo que se entregó porque no tenía idea de la operación”, afirmó Bourhan.
La esposa de Shukr y su hermano, Abdul-Salam Shukr, dijeron a la AP que el oficial retirado no tiene información sobre el destino de Arad.
Pero otro miembro de la familia Shukr, que habló bajo condición de anonimato para tratar información sensible, dijo que el hermano de Shukr, Hassan Shukr, era miembro de Hezbollah y sabía dónde había estado retenido Arad.
Ese familiar afirmó que Arad había estado retenido en una habitación cerrada con llave en la casa de los suegros de Hassan Shukr, quienes eran miembros de la Resistencia de los Creyentes de Dirani en Nabi Chit.
Los funcionarios judiciales expresaron que un informe del ejército libanés en la década de 1980 señalaba que Arad estuvo retenido por la familia Shukr en Nabi Chit y que, en algún momento, enfermó y llevaron médicos para tratarlo.
El familiar dijo que Hassan Shukr murió en la batalla de Meidoun el 5 de mayo de 1988. Ese día, cuando los combatientes regresaron de la batalla a Nabi Chit, encontraron abierta la puerta metálica de la habitación donde se mantenía a Arad y el cautivo había desaparecido, según el familiar.
El miembro de la familia Shukr insistió en que Ahmed Shukr no participó en la retención de Arad y no tiene información adicional sobre el caso.
La casa supuestamente usada como base Un equipo de la AP visitó la casa de dos pisos que, según funcionarios judiciales y la familia de Shukr, fue utilizada como base por los operativos para llevar a cabo el secuestro. La puerta metálica principal estaba sellada por las autoridades libanesas, mientras que vecinos dijeron que no vieron movimientos sospechosos dentro de la casa.
Un residente que vive en un edificio cercano manifestó que agentes de seguridad libaneses recogieron pruebas de la casa a mediados de diciembre.
Un comerciante local destacó que agentes de seguridad se llevaron los discos de sus cámaras de seguridad. Señaló que la villa había sido alquilada anteriormente por individuos o grupos para celebrar fiestas.
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Josef Federman contribuyó desde Jerusalén.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
FUENTE: AP