En la investigación también se hallaron pruebas de que Rusia reclutó a hombres de 29 países para incorporarlos a sus fuerzas armadas “mediante engaño o coacción” para combatir en Ucrania, en violación del derecho internacional. Los hombres, de entre 18 y 60 años, “procedían en su mayoría de comunidades vulnerables y marginadas, con un trasfondo económico precario y un bajo nivel educativo”, señaló.
La comisión internacional independiente de investigación fue autorizada por el Consejo de Derechos Humanos, con sede en Ginebra, para indagar violaciones de derechos humanos poco después de la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia en febrero de 2022. Su informe, presentado el lunes ante el comité de derechos humanos de la Asamblea General de la ONU, fue el primero centrado en el impacto de los ataques generalizados de Moscú contra la infraestructura energética de Ucrania.
Los cortes de electricidad han hecho que millones de civiles sufran en la gélida oscuridad del invierno, que personas mayores no cuenten con ascensores para llegar a los refugios durante ataques con misiles y drones, y que pacientes hospitalizados carezcan de los dispositivos críticos para mantenerse con vida, según el informe.
La comisión concluyó que los ataques contra la infraestructura energética de Ucrania constituyeron crímenes de guerra porque fueron dirigidos intencionalmente contra bienes civiles, así como crímenes de lesa humanidad por “infligir un gran sufrimiento a los civiles”, dijo el presidente de la comisión, Erik Mose, en un mensaje presentado en video en una conferencia de prensa de la ONU.
Mose, exjuez noruego, manifestó que la intensificación de los ataques mientras se acerca el invierno plantea serias preocupaciones sobre las amenazas que enfrentan los civiles.
La comisión basó sus conclusiones en los testimonios de 255 ucranianos que soportaron condiciones invernales en Kiev y otras ocho regiones en 2025 y 2026, así como en los de funcionarios gubernamentales, médicos y organizaciones cívicas.
Mose señaló que los rusos no han respondido a las solicitudes de comentarios sobre ninguno de los informes de la comisión, incluido este.
La misión de Rusia ante la ONU afirmó el lunes que Moscú no reconoce el mandato de la comisión y sostuvo que sus conclusiones se basaban en “datos falsificados”.
A lo largo de la guerra, Rusia ha mantenido de forma constante que sus fuerzas solo atacan objetivos militares o vinculados a lo militar en Ucrania, o blancos que se utilizan en interés de las fuerzas armadas ucranianas, pese a múltiples informes y pruebas que indican lo contrario.
Las autoridades rusas han reclutado de manera abierta y activa a extranjeros para el ejército, ofreciéndoles beneficios como la obtención acelerada de la ciudadanía rusa o haciendo obligatorio el alistamiento para ciertos extranjeros que buscan la residencia permanente en Rusia. La retórica oficial suele subrayar el carácter voluntario de esos alistamientos.
Sin embargo, en el informe se indica que los hombres fueron reclutados mediante engaño y coacción, en coordinación con agentes que operaban en otros países y que se presentaban como empresas legítimas y avaladas por el gobierno.
Los agentes gestionaban visas y, en ocasiones, viajaban con los hombres, quienes poco después de su llegada fueron obligados a firmar documentos ante el Ministerio de Defensa que no entendían porque estaban en ruso, señaló la comisión.
“Los reclutas quedaron conmocionados al descubrir que servirían en las fuerzas armadas rusas”, indicó.
La comisión dijo que investigó el reclutamiento de personas originarias de 48 países y halló pruebas de que hombres de 29 países fueron incorporados a las fuerzas armadas de Rusia como resultado de engaño o coacción. Nombró a los 29 países: Azerbaiyán, Bangladesh, Bielorrusia, Bolivia, Brasil, Botsuana, Camerún, Colombia, República Dominicana, El Salvador, Ghana, Honduras, India, Jordania, Kenia, Marruecos, Nigeria, Perú, Filipinas, Sudáfrica, Somalia, Sri Lanka, Tayikistán, Túnez, Turquía, Uganda, Uzbekistán, Yemen y Zimbabue.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
FUENTE: AP