El Departamento de Justicia ya presentó demandas en California y Alaska que podrían afectar el conteo o la certificación de boletas.
Mientras Trump continúa haciendo acusaciones falsas de fraude electoral, funcionarios del gobierno y militares han dicho que no tienen planes de desplegar agentes de inmigración o efectivos castrenses en los centros de votación.
La portavoz de la Casa Blanca, Lauren Bis, culpó a “demócratas radicales” de crear temores sobre la seguridad electoral al negarse a promulgar requisitos de identificación de votantes y otras medidas respaldadas por los republicanos.
“El presidente Trump ha hecho más que cualquier otro presidente para garantizar que tengamos elecciones libres y justas”, afirmó Bis.
Decenas de miles de voluntarios capacitados para observar Los partidos demócratas estatales han capacitado a unos 10.000 voluntarios, según estimaciones, para observar los centros de votación y denunciar actividades sospechosas por parte de agentes federales. Common Cause ha capacitado a aproximadamente 16.000 voluntarios más para vigilar en los recintos electorales, indicó Suzanne Almeida, vicepresidenta de asuntos estatales del grupo.
Almeida dijo que una coalición más amplia de Protección Electoral, que involucra a otros 300 grupos, ha capacitado a decenas de miles más.
También se están preparando pequeños grupos de voluntarios de otras organizaciones para presentarse, incluidos alrededor de 100 organizados por demócratas del Senado y cientos más de un grupo aliado de los demócratas llamado Save America, que está capacitando a miembros del clero, veteranos, maestros y otros integrantes de comunidades locales. Grupos nacionales como Indivisible y MoveOn están activando sus propias redes amplias.
Hay tantas organizaciones trabajando para proteger el proceso de votación —incluidas muchas que legalmente no pueden coordinar entre sí— que algunos temen que generen accidentalmente caos fuera de los centros de votación.
Almeida dijo que es posible que haya confusión el día de las elecciones en algunos recintos, pero que la naturaleza de la amenaza exige un esfuerzo colectivo.
“En realidad, hará falta el esfuerzo de todos si algunas de las amenazas llegan a concretarse”, expresó.
El gobierno de Trump envía su propio equipo A Harmeet Dhillon, designada por Trump y jefa de la División de Derechos Civiles del Departamento de Justicia, le preguntaron en el programa “60 Minutes” de CBS si el gobierno republicano planea enviar agentes del ICE a los centros de votación.
“No hay ningún plan para hacer eso”, respondió.
Aun así, el Departamento de Justicia está planeando su mayor esfuerzo de monitoreo electoral hasta la fecha, con cerca de 1.000 empleados del departamento para observar la votación y garantizar el cumplimiento de las leyes federales, dijo la portavoz Kiersten Pels. Eso ocurre después de una temporada de primarias en la que el departamento afirmó haber desplegado más de 100 monitores electorales en cientos de centros de votación.
Al menos uno de esos despliegues generó tensiones con funcionarios locales. El gobernador de Wyoming, el republicano Mark Gordon, declaró que el comportamiento de dos monitores fue “un poco agresivo” e “irregular”. Una secretaria del condado de Laramie dijo que los monitores del Departamento de Justicia llegaron a las urnas con la intención de entrevistar a votantes, pero su oficina no lo permitió.
El departamento discrepa de que los monitores hayan hecho algo indebido, dijo Pels. Agregó que los monitores están capacitados para cumplir la ley federal y no “interferirán con el proceso de votación”.
Legisladores demócratas y defensores del derecho al voto han expresado preocupación de que los monitores del gobierno de Trump puedan intimidar a los votantes o abandonar el deber que han tenido durante décadas de proteger contra violaciones de derechos civiles.
El departamento planea enviarlos a todos los estados, con enfoque en zonas de alta población, jurisdicciones que han tenido problemas en el pasado y distritos con elecciones reñidas, según un funcionario del departamento que informó a periodistas bajo condición de anonimato, conforme a términos establecidos por el departamento.
El Comité Nacional Republicano indicó que su operación incluye desplegar “directores de integridad electoral” en 22 estados, entre ellos Arizona, Michigan, Georgia y Carolina del Norte.
Esos trabajadores son “los ojos y los oídos del CNR sobre el terreno”, que reclutan voluntarios y organizan capacitaciones, señaló Ally Triolo, directora de comunicaciones de integridad electoral del CNR. Su misión es sacar a la luz cualquier cosa que parezca ilegal.
Al mismo tiempo, el CNR ha reclutado a casi 22.000 trabajadores electorales y está reclutando voluntarios para observar las urnas en distritos competitivos. Los observadores “vigilarán el proceso y ayudarán a garantizar que se cumplan las reglas electorales”, señaló Triolo.
Monitores electorales atraen atención Aunque monitores federales han observado elecciones discretamente durante décadas, en gran medida sin incidentes, algunos funcionarios electorales están tomando precauciones.
Chris Swope, secretario municipal de Lansing, Michigan, apuntó que contactó de manera preventiva a las fuerzas del orden y a su abogado por si los monitores federales violan la ley electoral.
La Asociación de Alcaldes Demócratas emitió orientación para funcionarios demócratas locales con instrucciones detalladas sobre qué hacer si aparecen agentes federales en los centros de votación.
Señala que la ley federal prohíbe la presencia de agentes federales de inmigración, del FBI u otro personal de investigación. También recordó que los agentes federales no pueden estar armados en las urnas, ni se les permite interactuar con los votantes o manipular boletas o equipos electorales.
Funcionarios del Departamento de Justicia han dicho que sus monitores no estarán armados y no interferirán con la votación. Al ser consultado sobre el envío de monitores del departamento a Georgia, Trump le dijo recientemente a un reportero: “No van a hacer nada más que observar”.
Algunas de las observaciones en las urnas ya han comenzado. Mary Corcoran, directora ejecutiva de Save America, sostuvo que los voluntarios de su grupo han estado monitoreando recintos durante la votación anticipada en Georgia, Michigan, Carolina del Norte y Ohio para ayudar a dar a los votantes una sensación de seguridad.
“Lo que ellos quieren es meternos miedo, y debemos hacer algo al respecto”, manifestó. “Si no hacemos algo, el miedo hará que la gente se quede en casa sin que un solo agente ponga un pie en un centro de votación”.
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Contribuyeron a esta nota los corresponsales Jacqueline GaNun en Lansing, Michigan, Mary Clare Jalonick en Washington y Jessica Hill en Las Vegas.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
FUENTE: AP