La visita comenzará con una ceremonia de bienvenida en la Plaza Independencia, en el centro de Montevideo, un símbolo de la identidad nacional y la historia uruguaya. La plaza cuenta con un monumento al héroe de la independencia José Gervasio Artigas.
Pero lo más significativo es que el papa conmemorará una importante festividad católica el 8 de noviembre, que conmemora a la Virgen de los Treinta y Tres, patrona de Uruguay e ícono profundamente arraigado a la historia y el patriotismo del país.
Según la tradición, 33 patriotas independentistas adquirieron la pequeña estatua guaraní de madera y la llevaron consigo cuando se declaró la independencia del imperio brasileño en la ciudad uruguaya de Florida el 25 de agosto de 1825. A la virgen fue a quien los insurgentes encomendaron su fe.
Al celebrar la festividad, rendir homenaje a Artigas y conmemorar la independencia de Uruguay, se espera que León subraye que la condición laica de la nación está intrínsecamente conectada con su herencia católica. El objetivo es sugerir que, incluso en los países más laicos, la fe sigue teniendo cabida hoy en día.
Argentina: del 8 al 11 de noviembre La negativa de Francisco a regresar a su Argentina natal durante su pontificado y su divisiva gestión tanto como arzobispo como papa, dejó un controvertido legado que acompañará la visita de León. Pero el papa estadounidense rendirá un homenaje formal a su predecesor cuando visite la catedral de Buenos Aires y, de manera más simbólica, cuando acuda a la prisión federal donde el entonces cardenal Jorge Mario Bergoglio atendía espiritualmente a los reclusos.
En la capital, se reunirá también con el presidente libertario Javier Milei, quien en su momento calificó a Francisco como “el representante del mal en la Tierra”. Más tarde se disculpó.
Sin embargo, los amplios recortes de gasto de Milei han tensado las relaciones con los líderes de la Iglesia argentina, que han criticado a su gobierno por la reducción de las ayudas a la discapacidad y por anteponer la ortodoxia económica a las necesidades de los pobres.
Esa fricción quedará en evidencia cuando León visite el centro asistencial Don Orione en Claypole, al sur de Buenos Aires, una institución católica que acoge a más de 400 personas con discapacidad. El centro dijo que enfrenta problemas económicos extremos debido a los recortes de gasto, las tarifas desactualizadas, la inflación y las demoras en los pagos del Estado.
El pontífice también escuchará sobre penurias económicas cuando se reúna con líderes empresariales, sindicatos, trabajadores y representantes sociales en la Universidad Católica Argentina. Dirigentes sindicales han señalado que planean informarlo sobre la crisis, incluido el aumento del desempleo, la pobreza y la erosión del poder adquisitivo de los hogares.
Según datos oficiales, la pobreza en Argentina alcanzó al 32,3% de la población durante la primera mitad de 2026, el equivalente a unos 15 millones de personas.
Otro posible foco de tensión entre Milei y León podría surgir por la inteligencia artificial. Milei, aliado del presidente de Estados Unidos Donald Trump, ha tratado de atraer inversión en IA y centros de datos con promesas de regulación limitada, mientras que León ha advertido sobre las amenazas para la humanidad y el medio ambiente de la carrera por la IA y ha pedido salvaguardas estrictas, vigiladas internacionalmente, para su desarrollo.
León celebrará su primera misa en Argentina en el Monumento de los Españoles de Buenos Aires, donde San Juan Pablo II encabezó oraciones por la paz el 12 de junio de 1982, durante la guerra con Gran Bretaña por las Islas Malvinas. Juan Pablo II, que también visitó el país en 1987, fue el primer y el último papa en hacerlo.
Cuando Francisco fue elegido, alrededor del 71% de los argentinos se identificaban como católicos, según el Pew Research Center. Ese porcentaje se situaba en el 58% en 2024.
Y, aun así, este año, como antesala de la visita papal y pese a la lluvia persistente, un récord de más de 2,8 millones de personas participó en la peregrinación anual al sur de Buenos Aires hacia la Basílica de Nuestra Señora de Luján, patrona de Argentina.
Perú: del 11 al 16 de noviembre El punto culminante del viaje de León será, sin duda, su regreso a Perú y especialmente a su diócesis de Chiclayo, que abarca la extensa ciudad de tamaño medio del norte del país, cerca de la costa del Pacífico. El papa oficiará misa en lugares que le son familiares, incluido el pueblo de montaña de Santa Cruz de Succhabamba.
León pasó dos décadas ejerciendo su ministerio en Perú como sacerdote misionero y luego como obispo, y ha atribuido al lugar y a su gente el haber moldeado su visión de la Iglesia y su manera de ser pastor.
Como conoce tan bien el país, sus discursos serán observados con gran atención, especialmente el que pronunciará desde la plaza frente a la catedral de Lima “sobre los desafíos y las esperanzas para el futuro del pueblo peruano”.
Perú, con 34 millones de habitantes, enfrenta múltiples retos: el caos climático de El Niño, el crimen violento, la pobreza y la desigualdad. En 2025, el 25,7% de la población peruana vivía en situación de pobreza monetaria.
La presidenta conservadora Keiko Fujimori llegó al poder en julio con la promesa de restablecer el orden en un país afectado por la extorsión y los homicidios. La minería ilegal de oro y el cultivo de hoja de coca —la materia prima para la producción de cocaína— afectan especialmente a la población indígena.
León se reunirá con grupos populares en Cusco, en los Andes peruanos, y honrará a los pueblos indígenas al viajar a Pucallpa, en la Amazonía peruana, para celebrar misa.
Cusco fue la capital del imperio inca, una ciudad importante durante el dominio colonial español que sigue siendo un destino cultural relevante, incluidas las cercanas ruinas de Machu Picchu. Oficiará misa y rezará en la plaza principal, donde en 1781 fue asesinado el héroe indígena Túpac Amaru II tras la rebelión más significativa contra los españoles de la era colonial.
Se espera que enormes multitudes salgan a recibir a León en su regreso a casa, aunque Perú ha visto como el catolicismo perdía fuerza en los últimos años. Según Pew, la población católica era del 76% en 2013-2014, pero ahora ronda el 67%.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
FUENTE: AP