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Puntos clave de reportaje de AP sobre niños soldados entrenados por mercenarios colombianos en Sudán

JARTUM, Sudán (AP) — Un nuevo informe de The Associated Press revela que niños soldados que luchan con el grupo paramilitar Fuerzas de Apoyo Rápido contra el ejército de Sudán han sido entrenados por mercenarios colombianos.

El informe se basa en testimonios infrecuentes de niños exsoldados recluidos en un centro de rehabilitación administrado por el gobierno militar en Jartum, la capital. Decenas de miles de niños, algunos de tan sólo 8 años, han sido reclutados por todos los bandos en el conflicto en curso, y muchos aún se encuentran en el frente.

Un menor describió cómo lo sujetaron con grilletes a un cañón antiaéreo y le ordenaron disparar a los aviones del ejército que sobrevolaban la zona, o de lo contrario sus captores lo matarían. Tenía 15 años en ese momento. Otro contó que lo obligaron a disparar artillería contra blancos —incluidos civiles— identificados por drones, y que lo golpeaban por cualquier desobediencia.

Decenas de miles de veteranos de los conflictos internos de Colombia han ofrecido sus servicios en guerras extranjeras, pese a que una ley reciente que lo prohíbe. Los testimonios de los niños indican que los mercenarios están ampliamente desplegados en Sudán.

Las FAR han sido acusadas de atrocidades. Organizaciones defensoras de los derechos humanos exponen que una empresa en los Emiratos Árabes Unidos, vinculada al Estado, ha reclutado a colombianos para luchar con las FAR. Organizaciones de derechos humanos y las fuerzas armadas sudanesas acusan a los EAU de armar a las FAR, y un panel de Naciones Unidas reportó haber rastreado envíos de armas al grupo desde los EAU, una federación del golfo Pérsico que incluye a Dubái.

En un comunicado enviado a la AP tras la publicación de este artículo, los EAU negaron haber proporcionado armas o apoyo militar a ninguna de las partes en conflicto en Sudán. También negaron haber facilitado el ingreso de mercenarios o combatientes extranjeros al país africano, o tener vínculos con mercenarios.

Los EAU señalaron que su investigación sobre la empresa en cuestión no halló vínculos con actividades mercenarias en Sudán. Condenaron las atrocidades cometidas por todas las partes y manifestaron su apoyo a los empeños para poner fin al conflicto.

Estos son los puntos clave:

Relatos desgarradores de niños enviados al frente

En el centro de rehabilitación, a un niño le faltaba una mano. Otro tenía cicatrices en la espalda, donde, contó, fue torturado, y a un tercero le sobresalía un hueso del costado.

El niño que estuvo atado al cañón antiaéreo dijo que los combatientes de las FAR lo detuvieron y lo enviaron al frente sin que jamás hubiera empuñado un arma previamente. Estuvo retenido con decenas de otros niños, con las manos atadas en todo momento, refirió.

Señaló que extranjeros, descritos como colombianos por los combatientes de las FAR en su base, entrenaban a los niños e instruían a los paramilitares para que los ataran a las armas. Mostró cicatrices en la cabeza que, expuso, le dejó la metralla.

Un chico que estuvo retenido en otro campamento relató que lo encerraban, y sólo lo sacaban para los ataques de artillería. Cuando se negaba a disparar, sus captores lo golpeaban, a veces con una porra eléctrica. En un caso, añadió, un colombiano lo golpeó hasta dejarlo inconsciente. Un amigo de 18 años fue baleado de muerte cuando intentaba escapar, destacó.

Un miembro de la oficina de prensa militar acompañó a la AP durante la visita al centro de rehabilitación, pero no eligió a las personas entrevistadas. La agencia noticiosa mantiene el control editorial total de su contenido.

Un informe apunta a un papel más importante de los mercenarios colombianos

Human Rights Watch y Conflict Insights Group —una empresa privada de investigación— han documentado la presencia de mercenarios colombianos junto a las FAR en la región occidental de Darfur, en Sudán, incluso durante la captura de la ciudad de El Fasher en octubre, donde combatientes de las FAR han sido acusados de cometer asesinatos en masa.

“La evidencia deja entrever que los EAU podrían estar contribuyendo sustancialmente a los crímenes de lesa humanidad generalizados de las FAR”, dijo Jean-Baptiste Gallopin, alto asesor de Human Rights Watch.

En informes separados publicados este año, Human Rights Watch y Conflict Insights Group expusieron que los colombianos fueron empleados por un contratista emiratí y entrenados en bases militares emiratíes. Los EAU negaron esas acusaciones en su momento, y reiteraron su postura después de que se publicara este artículo.

Un mercenario colombiano, que combatió en Darfur en 2025, declaró a la AP que cientos de colombianos se encontraban en el frente con las FAR en ese momento, y que estaban involucrados en el entrenamiento de los reclutas. Manifestó haber visto a niños de tan sólo 13 años combatir con las FAR. Habló a condición de guardar el anonimato por motivos legales.

Se sabe menos sobre el papel de los colombianos en Jartum. Alí Qader, director del centro de rehabilitación, manifestó que varios niños le contaron que los colombianos los entrenaron en campamentos en los alrededores de la capital.

Un excombatiente de las FAR, quien desertó al bando del gobierno y habló a condición de guardar el anonimato por temor a sufrir represalias, refirió a la AP que vio a colombianos entrenar a niños en Jartum en julio de 2024. Un oficial militar sudanés dijo que los colombianos entrenaban a niños en Jartum y sus alrededores cuando las FAR controlaban la ciudad. El oficial no estaba autorizado a hablar con periodistas, por lo que declaró bajo condición de anonimato.

La ONU señala que todas las partes en el conflicto han utilizado a niños soldados, incluidas las milicias aliadas con el gobierno.

A menudo los niños no tienen a dónde ir

Aunque los chicos fueron obligados a combatir, muchos no pueden regresar a casa con sus familias debido a su vinculación con las FAR.

Zeinab Mahjoub, psicóloga del centro gubernamental donde se encuentran recluidos, dijo que intenta persuadir a los familiares para que no abandonen a los niños, quienes lidian con sus propios traumas.

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF, por sus siglas en inglés) en Sudán refirió que trabaja para acelerar el proceso de liberación de los chicos. Desde que la AP visitó el centro en abril, los menores ya fueron liberados.

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DeBre informó desde Buenos Aires y Suárez desde Bogotá.

FUENTE: AP

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