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Huracanes

La onda que salió de África pudiera convertirse en depresión tropical la semana que viene

No obstante, hay una alta incertidumbre respecto al futuro de este sistema, por lo que el pronóstico seguirá cambiando a medida que el disturbio se mueva hacia el oeste

El Centro Nacional de Huracanes (NHC, en inglés) informó esta mañana que la onda tropical que salió anoche de la costa oeste de África y que ya se encuentra sobre aguas cálidas en el este del océano Atlántico pudiera convertirse en depresión tropical temprano o a mediados de la semana próxima.

En su perspectiva de condiciones tropicales a las 8:00 a.m., la agencia estimó, además, en 10% la probabilidad de desarrollo ciclónico en las próximas 48 horas (dos días) y en 50% la probabilidad en siete días.

Tan pronto se ubicó sobre las aguas del Altántico, la onda tropical comenzó a generar nuevas áreas, aunque desorganizadas, de aguaceros fuertes y tronadas, lo que implica que está aprovechando la energía calórica (vapor de agua) en el área para generar un proceso de convección (desarrollo de fuertes tronadas).

“Las condiciones ambientales parecen propicias para un desarrollo gradual, y una depresión tropical podría formarse temprano o a mediados de la próxima semana mientras el sistema se mueve hacia el oeste de 15 a 20 millas por hora a través del Atlántico tropical este y central”, planteó la doctora especialista en huracanes Lisa Bucci, quien estuvo a cargo del informe.

https://twitter.com/NWSSanJuan/status/1669676111293456385

La oportunidad de desarrollo de este sistema se debe, principalmente, al calentamiento anormal de las temperaturas de la superficie del océano (SST, en inglés) en el Atlántico.

Las SST en la cuenca del Atlántico tropical (que incluye el mar Caribe y el Golfo de México) superan los 26 grados Celsius (78.8 grados Fahrenheit) que es reconocida como la temperatura límite a partir de la que se impulsa la convección profunda. Dicho de otra manera, ese es el umbral considerado como determinante para entender que existen condiciones favorables para la formación de áreas de tronadas intensas que se transformen en sistemas tropicales.

Sin embargo, en la evaluación y evolución del pronóstico de este sistema hay muchos factores en juego y que deben considerarse con precaución: la onda tropical estará rodeada de aire seco con polvo del Sahara, factores limitantes para mantener su área de aguaceros y tronadas; y también se topará con áreas donde los vientos cortantes estarán fuertes y esas condiciones son nocivas para el desarrollo vertical de las nubes.

Por lo tanto, es necesario monitorear este sistema, debido a su potencial de desarrollo, pero, al mismo tiempo, tener precaución en la manera en la que se interpreta el pronóstico, porque será errático.

La onda tropical está a una semana de distancia desde su ubicación actual hasta lo que sería su punto más cercano a la región local, por lo que el NHC tiene tiempo suficiente para vigilarla y ajustar pronósticos.

El Servicio Nacional de Meteorología (SNM) en San Juan estipuló que los impactos asociados a este sistema para Puerto Rico e Islas Vírgenes, de haber alguno, serían para finales de la próxima semana.

De momento, no hay consenso en materia de intensidad y trayectoria entre los principales modelos globales. El modelo americano Global Forecast System (GFS) proyecta a este sistema moviéndose como una depresión o, incluso, tormenta tropical sobre mar abierto en el Atlántico, mientras que el modelo Europeo (ECMWF) proyecta una tormenta pasando al este de las Antillas Menores, con un moviento hacia el oeste-noroeste.

De lograr formación ciclónica, este sistema sería reconocido como el tercer ciclón del año en la cuenca del Atlántico y el segundo desde que inició la temporada de huracanes, el pasado 1 de junio.

Los sistemas previos fueron una tormenta subtropical se formó a mediados del pasado mes de enero al este de la costa noreste de Estados Unidos y la tormenta tropical Arlene que se formó en el Golfo de México.

El próximo nombre en la lista para identificar tormentas es Bret.

Climatológicamente, no es usual (o normal) ver zonas de potencial desarrollo ciclónico en aguas del Atlántico tropical durante el mes de junio. Estadísticamente, las áreas más propensas a desarrollo durante este mes son el mar Caribe y el Golfo de México.

Este ejemplo valida los impactos del cambio climático provocado por el calentamiento global. Debido al calor excesivo en las aguas, se altera el ciclo atmosférico en la región del Atlántico tropical.

FUENTE: elnuevodia.com

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