Las largas filas para conseguir gasolina y diésel que marcaron el declive del gobierno del izquierdista Luis Arce (2020-2025) regresaron en los últimos días, a lo que se suma provisión de gasolina de mala calidad que ha afectado a transportistas que exigen un resarcimiento, dijo el dirigente del gremio Hernán Aguirre.
La crisis de los hidrocarburos ya provocó la renuncia del ministro del área y de dos presidentes de la petrolera estatal encargada de la importación.
En tanto, maestros públicos reclaman aumentos salariales, los mineros también han convocado protestas y una marcha de campesinos e indígenas se dirige a La Paz exigiendo que se respeten sus tierras. Los salubristas también se han declarado en huelga por salarios impagos y desabastecimiento de medicamentos.
Por su parte, la Central Obrera Boliviana (COB) llamó a un cabildo el viernes para iniciar movilizaciones y reclama un aumento salarial del 20% que el ministro de Economía, José Gabriel Espinoza, calificó de “inviable”.
“Es un momento complicado para Rodrigo Paz. La crisis de los combustibles está calentando la insatisfacción social y las reformas económicas prometidas están demoradas”, opinó el profesor de Ciencias Políticas, Franklin Pareja. El gobierno tomó como base un precio de 64 dólares por barril de petróleo para la importación de combustible en el presupuesto nacional, pero la guerra en Medio Oriente ha disparado los precios, acotó.
Para solventar la peor crisis económica de las últimas cuatro décadas Paz ordenó, poco después de asumir en noviembre, la eliminación del histórico subsidio a los combustibles, lo que ayudó a estabilizar la moneda y mejorar la confianza de los inversores. Pero también elevó los costos del transporte y presionó el presupuesto familiar en un país que enfrenta una inflación anual cercana al 20%.
Paz también lanzó medidas compensatorias al alza en el costo de vida como un bono para madres, niños y ancianos y un aumento del salario básico del 20% que lo gremios consideran insuficiente.
“Bolivia requiere un cambio y yo no tengo miedo a las movilizaciones sociales, la democracia creció con marchas”, dijo el mandatario el fin de semana.
A la incertidumbre económica se suma un creciente clima de inseguridad tras el asesinato el fin de semana en distintos hechos de tres personas en la región oriental de Santa Cruz, donde operan bandas del narcotráfico.
FUENTE: AP